Ponte en situación: Estás en casa de tus amigos, familiares o compañeros de trabajo y hacen pasta para comer. Te mueres de hambre. Y te echas una gran cantidad de espaguetis en tu plato. Y al instante alguien suelta “Pero, ¿en serio te vas a comer todo eso? Madre mía, como comes”. Y se te quitan todas las ganas de comer. ¿Te ha pasado alguna vez?

El ‘food shaming’ es un tema que muy pocos conocen y del que probablemente inconscientemente hayas sido participe o hayas experimentado. Este nuevo fenómeno está relacionado con el sentimiento de vergüenza que podemos experimentar mientras comemos debido a comentarios de otras personas. Y no solo puede afectar a la relación que tenemos con la comida, sino también a nuestro propio bienestar emocional.

«El food shaming está relacionado con el sentimiento de vergüenza que podemos experimentar mientras comemos debido a comentarios de otras personas»

Vivimos en una sociedad en la que todos parecemos ser expertos de nutrición o dietética y eso combinado con los cánones de belleza inalcanzables que se promulgan en las redes sociales, convertimos algunas dietas en religión y sentimos que nuestra forma de comer está siempre en el punto de mira para ser juzgada por los demás.

Las consecuencias que el fenómeno food shaming puede acarrear es que nos sintamos culpables y adoptemos una mala relación con la comida. Y no debemos olvidar que al final comer es una necesidad y un instinto primario. El acto de comer como tal es muy íntimo y personal. Por ello, cuando alguien nos observa atentamente mientras comemos o hace algún comentario, es como si estuviera invadiendo esa intimidad.

Y esa situación puede generarnos un gran sentimiento de vergüenza que, si se da en público, alcanza al de humillación. Esa sensación puede crear una verdadera angustia dentro de nosotros. Por ello, en esos casos, lo mejor que se puede hacer es responder de manera asertiva para hacerle saber a la otra persona que está sobrepasando los límites.

«El acto de comer es muy íntimo y personal. Y si alguien nos observa atentamente mientras comemos o hace algún comentario, es como si estuviera invadiendo esa intimidad»

Lo más importante es comprender que cada uno come lo que necesita y quiere en cada momento. Y aunque no nos estemos cuidando como deberíamos, será nuestro problema y no el de la otra persona. Cada persona es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo. Y nadie mejor que nosotros sabemos lo que necesitamos y debemos hacer.

Para poder luchar contra el food shaming cada uno de nosotros debemos conocernos y saber lo que es bueno para nuestro cuerpo, incluyendo la alimentación, disfrutando de la comida y cuidando nuestra salud. No olvidemos nunca que el acto más insano que existe es aquel que consiste en juzgar o criticar a los demás, que el de comer más o menos calorías. Nunca debes avergonzarte de quién o cómo eres.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.