Galicia quizás sea la gran desconocida del territorio español. Sin embargo, si uno tiene la oportunidad de visitar esta comunidad situada al noroeste de España no quedará defraudado, es más, puedo afirmar que sentirá unos deseos de volver a recorrer sus paisajes únicos. 

Es cierto que el clima gallego es duro, y uno cuando llega el verano pretende ir a la playa para disfrutar del sol y de un agua refrescante (pero no muy fría). Galicia es la antítesis del sur, sus campos, tierras, montañas son inhóspitas, alejadas del turismo de masas y con una personalidad propia con referencias a la cultura céltica. Sus largas carreteras y sus costas pronunciadas con multitud de precipicios hacen que sea el lugar adecuado para realizar un road trip y disfrutar embobado de los paisajes. 

Cuando uno pretenda ir a Galicia, encontrará la comunidad dividida en dos grandes partes: las rías bajas (más turística) y las rías altas. Vigo es una de las ciudades de moda de España, situada en la zona sur de Galicia, cuenta con una atmósfera especial y a medida que han pasado los años se ha convertido en una urbe con una gran oferta cultural: exposiciones, conciertos… Otro de sus atractivos es que la ciudad se encuentra rodeada por un conjunto de islas conocido como islas Cíes, un gran paraje natural con apenas elementos urbanos donde disfrutar de algunas de las playas más salvajes del litoral español. 

Islas Cíes.

Al este de Vigo, se encuentra Orense, una ciudad alejada de la costa y atravesada por el rio Miño. Es conocida como la ciudad de las Burgas por sus aguas termales, por lo que, pasar por allí y relajarse no es una mala opción. Además de su clara influencia medieval en las construcciones de la ciudad, su gente es muy hospitalaria y harán que te sientas como en casa. 

Puente medieval de Orense.

Siguiendo el curso norte por la costa nos encontramos con Pontevedra, una pequeña ciudad que lo mejor es recorrerla a pie. Entre sus atractivos, están su casco histórico, las playas a su alrededor y sus calles peatonales. Pontevedra ha ganado multitud de premios internacionales y ha sido considerada como referente mundial por comodidad para vivir en términos de calidad urbana, movilidad y accesibilidad. 

Pontevedra.

Dejando atrás la rías bajas, nuestra siguiente parada es Santiago de Compostela, lugar al que debemos de ir al menos una vez en nuestras vidas. Su imponente catedral, su gastronomía, la mezcolanza cultural debido al camino de Santiago hacen que la ciudad sea una de las más bonitas de todo Galicia.  

Catedral de Santiago de Compostela.

Apenas unos kilómetros al norte encontramos una pequeña ciudad llamada Betanzos, conocida nacionalmente por sus tortillas poco cuajadas, sin embargo, merece nuestra atención más allá del culto gastronómico. Betanzos tiene un gran pasado histórico, pues es conocida como la ciudad de los caballeros, ya que durante la Edad Media albergaba importantes linajes. Otra de las características del lugar es el Ponte Vella que atraviesa la ciudad que es el punto de entrada de los peregrinos que van hacia Santiago de Compostela recorriendo el Camino Inglés. 

Tortilla de patata de Betanzos.

El norte de Galicia lo conforman enormes acantilados como el de Vixía de Herbeira o los de Loiba. También, las playas kilométricas cobran protagonismo como la de Pantín, Morouzos (Ortigueira) o San Cristóbal. Por esta zona, es de obligado pasaje el lugar de peregrinación más famoso por detrás de Santiago de Compostela, San Andrés de Teixido y un pueblo pesquero de un encanto multicromático llamado O Barqueiro.  

Playa de Morouzos.

Galicia no es sinónimo de turismo, fiesta (esto depende, las fiestas de los pueblos son increíbles) o calor. Su esencia reposa en su imperturbabilidad, su armonía, sus parajes verdes e infinitos. Galicia acoge a sus visitantes con los brazos abiertos y deja en ellos un sentimiento contradictorio entre la congoja y la admiración al contemplar unos paisajes tan hermosos. 


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?