Los últimos meses han dejado preocupantes titulares que alertaban sobre una fuerte oleada homófoba en Europa. Hungría y Polonia han sido los países que han encabezado los casos más sonados. Ya en junio Viktor Orbán, presidente de Hungría, aprobó una ley contra la homosexualidad, que generó todo un revuelo entre sus socios comunitarios que levantaron un bloque común contra la medida. Polonia no se ha quedado atrás con un gobierno que ha aumentado la división de la sociedad con cuestiones tan importantes como el aborto, la igualdad de género, los derechos LGTBI y, en los últimos días, su relación con la Unión Europea.

Sin embargo, no hace falta viajar muy lejos para hablar de homofobia. Los últimos meses en España se han vivido terribles casos de violencia motivada por la homofobia. Probablemente, el caso que más ha consternado a la población española, y especialmente al colectivo LGTBI, ha sido el asesinato de Samuel Luiz. 

El pasado 3 de julio en A Coruña, Samuel Luiz  fue asesinado a grito de “maricón”, según relataron los testigos, por una pandilla de siete personas de entre 17 y 25 años. Según la información facilitada por la policía, la víctima sufrió «multitud de golpes» durante un periodo de tiempo de seis minutos que el informe de la autopsia ha descrito como «fatales». Como respuesta, en múltiples ciudades se convocaron manifestaciones en homenaje a Samuel y en defensa de los derechos LGTBI. 

Pero el asesinato de Samuel no fue un caso aislado de odio. A finales de septiembre la Policía Nacional detenía a cuatro menores, de edades comprendidas entre los 15 y los 17 años, por su presunta participación en la agresión de una pareja homosexual en Elche (Alicante). Las agresiones de odio contra el colectivo LGTBI aumentaron entre 2013 y 2019 un 67,5%, según los datos que recoge el Portal Estadístico de Criminalidad del Ministerio de Interior. En los seis primeros meses de 2021 se habían cometido, en cifras provisionales, 610 delitos de odio. 

Las agresiones de odio contra el colectivo LGTBI aumentaron un 67,5%

El ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, en una entrevista en Cadena SER afirmó a principios de septiembre que los delitos de odio habían incrementado un 9,3% respecto a 2019 -por la particularidad de la pandemia los datos de 2020 no son comparables-. Marlaska también adelantó que en el mes de julio se habían cometido “otros 138 delitos de odio”. Por lo que a 31 de julio de 2021 los delitos de odio sumaban ya un total de 748.

El código penal tipifica como delito de odio distintas agresiones motivadas por el racismo o xenofobia, la ideología, la orientación sexual, la discriminación por sexo o género, entre otras. En 2019 y 2020 los ataques contra la comunidad LGTBI sumaron un total de 278 y 277 respectivamente. 

Fuente: Newtral

Pero las agresiones no han sido la única forma de violencia contra el colectivo. La exportera de hockey, Teresa Bernadas, fue diagnosticada hace unas semanas de “conducta homosexual de alto riesgo” en un centro de atención primaria en Cataluña. En 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades psiquiátricas, sin embargo, esta tricampeona mundial denunció en una entrevista en el diario NIUS que el “sistema tiene un código que corresponde a conducta homosexual de alto riesgo como si fuese una enfermedad”. Este diagnóstico no fue aislado, semanas antes así lo había denunciado otra joven en Murcia que había recibido un informe similar. 

“Lo más preocupante es que las agresiones están creciendo y detrás hay un discurso de odio que los respalda y partidos que tienen derecho a valorar opciones sexuales”, sostuvo Teresa Bernadas en citada entrevista. Pero más allá de estas agresiones y ataques homófobos que llegan a los medios de comunicación o se hacen virales en redes sociales, los expertos recuerdan que hay muchos otros que no trascienden. 

«Las agresiones están creciendo y detrás hay un discurso de odio que los respalda» – Teresa Bernadas

Hay una parte de la población que reacciona a los avances y a la integración que el colectivo LGTBI ha ido consiguiendo. «Los valores machistas y la LGTBIfobia, el racismo y la xenofobia preexisten antes del surgimiento de Vox, pero lo que hace su irrupción en el panorama político y en las instituciones es exacerbar ese tipo de discursos» reflexionó la socióloga Beatriz Ranea, autora de Desarmar la masculinidad, en una entrevista en elDiario.es.

En este sentido, a finales de septiembre se convocó en Chueca una manifestación con el pretexto de protestar por la Agenda 2030. Lo que posteriormente sucedió fue completamente distinto. Un grupo de neonazis marchó al grito de “fuera maricas de nuestros barrios”.

Las discriminaciones contra el colectivo LGTBI siguen en alza y la última gran polémica la ha protagonizado una jueza de Castellón que aceptó la medida cautelar solicitada por Abogados Cristianos que pedía la retirada de 32 libros de temática LGTBI en 11 institutos públicos de la ciudad y del Centro de Pi Gros donados por el Ayuntamiento.

#Lucha contra la homofobia

No obstante, la lucha del colectivo LGTBI continúa y es cada vez más visible. Contra la homofobia, también se han viralizado reflexiones positivas en contextos educativos sobre el colectivo LGTBI. Así, el 2 de octubre un joven compartía en su perfil de twitter la respuesta que su profesora le había escrito después de que redactase una reflexión sobre la homofobia en España. “No dejes que nadie te diga lo contrario: tú puedes, tú vales y tú tienes el derecho de amar libremente. Gracias por compartir tu reflexión conmigo» escribía su profesora a este alumno.

Todavía queda mucho por conseguir y por visibilizar en Europa. Pero pese al retroceso en derechos de algunos países como Polonia y Hungría, las iniciativas a nivel político crecen en la Unión Europea. Así, el Parlamento Europeo declaró oficialmente el pasado marzo que la Unión Europea era una “zona de libertad” para los miembros del colectivo LGTBI y en Francia la Asamblea Nacional ha aprobado un proyecto de ley que prohíbe las terapias de conversión a personas LGTBI.


Paula de la Vega