Las elecciones del pasado domingo en Alemania supusieron un punto de inflexión para el país. Tras 16 años, la era Merkel ha llegado a su fin y se avecina un periodo de incertidumbre para este país centroeuropeo. Los socialdemócratas de centro izquierda (SPD), con Olaf Scholz a la cabeza, se proclamaron vencedores de los comicios el lunes, en los que superaron a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) -partido de la canciller saliente, Angela Merkel, y ahora liderado por Armin Laschet- por tan solo un 1,6%.

Para gobernar es necesario obtener la mayoría de 368 escaños y dado el escenario postelectoral sin mayorías, los partidos que quieran liderar el país deberán formar un gobierno de coalición. Hay varias alianzas sobre la mesa y tanto Scholz (SPD) como Laschet (CDU) luchan ahora por conseguir una formación que les permita gobernar en el próximo mandato. Lo más probable es que los Verdes de Annaelena Baerbock y el Partido Democrático Libre (FPD) liderado por Christian Linder se conviertan en piezas clave en la formación del futuro gobierno de Alemania.

Fuente: elaboración propia con los datos aportados por Newtral

Pese a conocer los resultados de las elecciones alemanas, todavía no se sabe quién va a gobernar el país, y dado los ajustados resultados se pronostica que Angela Merkel podría seguir al frente del Bundestag durante semanas, si no meses. La CDU llevaba al frente del gobierno desde 2005 cuando llegó una Merkel todavía desconocida. Imponiéndose a todos sus rivales ha conseguido gobernar todos estos años hasta que ya en 2018 anunció que no se presentaría a los próximos comicios.

Pero, ¿Por qué son tan importantes las elecciones alemanas en Europa?

Las elecciones se han situado en el punto de mira de toda Europa como consecuencia de la salida de Angela Merkel de la política alemana tras 16 años de gobierno. Algunas encuestas señalan que la popularidad de la todavía canciller es del 66% y que si se hubiese presentado a las elecciones hubiese ganado de nuevo. La denominada “canciller de las crisis” ha tenido que hacer frente a numerosos retos –como la crisis financiera, la crisis de la eurozona, la crisis de refugiados y la pandemia del coronavirus-, y ha marcado el destino europeo más que cualquier otro jefe de gobierno de Europa.

Fuente: Instagram @bundeskanzlerin

Otra de las cuestiones que más han preocupado ha sido la ajustada carrera a las elecciones, en la que las encuestas ya vaticinaban el polarizado ambiente político alemán. Desde 2017 gobernaba en Alemania la denominada “gran coalición” liderada por Merkel e integrada por dos bloques: los conservadores de la CDU y su socio bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU), y los socialdemócratas del SPD. Sin embargo, tras los reñidos resultados de los comicios del domingo, Olaf Scholz señalaba que era época de cambio y busca crear una nueva coalición con los Verdes y el FPD.

La CDU cosecha los peores resultados de su historia

En este panorama de incertidumbre la CDU ha cosechado los peores resultados de su historia. Armin Laschet no ha sido el candidato ideal y pese a que lucha para formar gobierno -y huir así de su ruina política- los expertos coinciden que la culpa no ha sido únicamente suya: Merkel no consiguió encontrar un sucesor que fuera fuerte dentro de las líneas del CDU. Todo lo contrario, ha sido precisamente Olaf Scholz, actual vicecanciller y ministro de Hacienda y candidato a canciller del SPD, quien se ha presentado a la opinión pública como heredero de Merkel.

El tenso panorama global, con la todavía presente crisis de la Covid-19, la crisis de Afganistán, las relaciones con Rusia, China o Turquía, así como la crisis climática, no facilitan la creación de un gobierno que debe ser fuerte para, asimismo, hacer frente a las reformas de las reglas fiscales.

En este contexto, la importancia que podrían tener los Verdes, como miembro más que posible de la futura coalición gobernante, no debe pasar desapercibida. La lucha contra el cambio climático podría coger más fuerza en este país que, como indiscutible motor europeo y principal potencia económica, podría sentar precedente para el resto de sus vecinos. La mayoría de los jóvenes de 25 años han depositado su confianza en los Verdes y suponen un reflejo de lo que la mayor parte de jóvenes europeos piden a sus gobiernos: más medidas para hacer frente al cambio climático.

Pese a toda la incertidumbre, la victoria de Olaf Scholz revive la socialdemocracia europea, lo que podría suponer un giro en las principales fuerzas políticas en Europa. Lo único cierto es que, en todos los movimientos y negociaciones que podrían llevar al futuro canciller al frente del Bundestag, tanto el bloque socialdemócrata como el conservador sigue manteniendo firme su línea roja con la ultraderecha. El partido Alternativa para Alemania (AfD) consiguió el 10,3% de los votos, pero todavía queda fuera de las negociaciones con los principales bloques.


Paula de la Vega