Inma Cuevas

Ella, su talento y su voz conciliadora. Inma Cuevas es toda una mujer todoterreno. Actriz, escritora, directora y productora, combina lo mejor de estar sobre y tras el escenario. Ahora, y junto a Jesús Salas, Kendosan Producciones estrena en el Teatro Galileo «Lo que tú nos dejas», un monólogo intimista sobre una madre que le escribe cartas a su hijo para no sentirse sola cuando no está en casa.

Hablamos con la actriz sobre la obra, sus inquietudes y la cultura en época de pandemia.

En una entrevista dijiste que eras actriz por encima de todo. ¿Por qué?

Llevo veinte dedicándome al mundo del arte dramático. Es la faceta que más he desarrollado y con la que más libre me siento. Como todos, cuando era más joven, tuve que trabajar de otras cosas para poder llegar a fin de mes y para pagarme mis estudios. Afortunadamente, pronto empecé a reenganchar un trabajo con otro.

¿Por qué dices que te hace libre?

Porque el escenario me hace jugar. Puedo ser verdadera al mismo tiempo que el personaje que quiera ser.

Tras veinte años de carrera donde, afortunadamente, has podido ir reenganchando un trabajo con otro, ¿qué te ha llevado a hacer todo lo demás, ser autora, directora, productora?

La necesidad de no esperar a que te llamen y también la de levantar un texto que adoras. Al principio, verme al otro lado del escenario me costó un poco. Porque cuando actúas, sientes la magia. Cuando estás en producción, te das cuenta de que no es oro todo lo que reluce.

No obstante, Jesús Salas, mi compañero en Kendosan Producciones, es el que lleva la parte más «tediosa». Yo me encargo más de lo artístico.

«Nos hicimos productores de la noche a la mañana. Hemos tenido que aprender mucho», Inma Cuevas.

Vamos, que tanto Jesús como tú sois fieles defensores del «hazlo tú mismo»…

Si tenemos la posibilidad de hacer las cosas, ¿por qué no? No obstante, no nos hicimos productores de la noche a la mañana. Hemos tenido que aprender mucho.

¿Qué me puedes contar de «Lo que tú nos dejas»?

El texto es de Alba Santos. Es periodista y es una increíble cuentacuentos de la vida. Está muy comprometida con el tema social y un día me presentó este monólogo y a Jesús y a mí nos encantó. Es un texto sencillo, profundo y que nos llegó al corazón.

Trata sobre una madre que le escribe cartas a su hijo porque es la forma más verdadera de no sentir vacío cuando él no está en casa. Es una mujer muy valiente, la resiliencia es su bandera, y lo que me fascinó es que, a pesar de todo lo oscuro y el dolor que siente, es una mujer muy vitalista. Creo que casa mucho con la situación que estamos viviendo hoy.

¿La resiliencia y la empatía son los ingredientes para que el público conecte con esta obra?

Sí, pero principalmente la empatía. Lo hará desde varios puntos. Ya seas madre, hijo o ames la vida. Porque la obra habla de eso, de la vida.

Ahora mismo, la gente siente un poco de rechazo hacia las cosas que normalmente hacía antes, pero, afortunadamente, la cultura es más segura que nunca. ¿Por qué deberíamos ir a los teatros?

Porque el teatro nos da la oportunidad de sanar las heridas, de evadirnos, de cuestionarnos y de vivir en un lugar en el que normalmente no resides. Un teatro es un lugar sagrado, es una experiencia mágica donde puedes llorar, reír e incluso enfadar.

«El teatro nos da la oportunidad de sanar las heridas, de evadirnos, de cuestionarnos y de vivir en un lugar en el que normalmente no resides», Inma Cuevas.

¿Y cómo ves el panorama del arte dramático en 2021?

Es un año difícil para todos. Pero de verdad, el teatro es un lugar seguro. Lo que me alegro es que la gente vuelve porque necesita evadirse.

Ahora las producciones se han disparado, pero vamos poco a poco. Desde Kendosan Producciones pensamos que es una inversión fundamental para reunirnos en ese lugar de comunión. Lo que compartimos es mucho mayor que los riesgos y los esfuerzos económicos que estamos intentando tomar.

A nivel personal y laboral, ¿cómo te ha afectado la pandemia?

Si te digo la verdad, hace dos meses grabé una película. Yo pensaba que eso era impensable, pero lo hicimos y con todas las medidas de seguridad. No obstante, durante todo el confinamiento, yo he sentido mucha calma. Tanto mi pareja como yo nos sentimos afortunados de tener un techo y de poder comer todos los días.

La incertidumbre estaba, claro, pero los parones en el mundo del arte dramático son normales. Así que, el «no trabajar» durante un periodo no era algo fuera de lo común. Lo que peor llevábamos era el no poder salir a la calle. Sin embargo, han sido unos meses de cuidarnos entre todos y de darnos cuenta de que hay que vivir el día de hoy.


Lauren Izquierdo

Ah, creo que es ahora cuando tengo que decir que dirijo este sitio. Así que sí, soy la Directora de Status of Empire. ¿Quieres saber mis dos mayores secretos? Soy un cuadro y siempre escribo sobre lo que me da la gana. Llevo en el mundo de la moda desde que tengo 15 años y eso me ha dejado un poco cucú. Pero ahí vamos, sobreviviendo (aunque cada vez tengo más ganas de irme a vivir al campo). Además, también soy experta en belleza. Una, que se adapta a los nuevos tiempos. ¿Otro secreto? Venga, escribo sobre amor porque capitalizar sentimientos es un mood y es el mío, tengo un podcast que se llama Estas Crías y he publicado dos libros que son como mis hijos, Espinas de terciopelo y Silencio. Ale, y ahora a leer todas mis cosas, que tienes para rato.