Internet y las redes sociales nos han afectado de muchas maneras diferentes. Una de las más preocupantes son sus efectos en nuestra salud; concretamente, vamos a centrarnos en los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).  

A nuestro alrededor, sino nosotros mismos, encontramos un alto número de personas que padecen este tipo de trastornos. Cuando hablamos de TCA, no toda la gente entiende a qué nos referimos, sin embargo, si mencionamos las palabras anorexia o bulimia, en sus múltiples variantes, ya nos es más familiar. Según la Fundación Fita y de la Asociación española para el estudio de estos trastornos, 400.000 personas padecen en España algún TCA, de los que 300.000 son chicos y chicas de entre 12 y 24 años, siendo la tercera causa de enfermedad crónica en la adolescencia.

¿Cómo relacionamos esto con Internet?

En los 2000, con el auge de los blogs, surgieron todo tipo de temáticas, no solo de recetas y viajes, sino de trucos para adelgazar, para vomitar o sobre cómo aguantar más tiempo sin comer. Surgieron comunidades en torno a Ana y Mía (Anorexia y bulimia), en la que los usuarios se retroalimentan, comparten sus consejos, sus dietas, y, lo que es más preocupante, se reafirman y se convencen de que no padecen ningún trastorno, de que es perfectamente normal. La conformación de estos grupos, aunque sea a través de la web, de no conocerse nunca, pero de estar en contacto les facilita ofrecer resistencia a la hora de buscar ayuda profesional, les asegura un entorno seguro en el que su conducta alimentaria no es juzgada.

De los blogs a las redes sociales de hoy en día se sigue repitiendo el uso de estas herramientas internéticas, de manera alertante, con retos a través de hashtags o la más reciente “dismorfia de snapchat”, en el cual la gente se obsesiona con conseguir una cara con uno de sus filtros favoritos en la vida real.

La exposición constante en redes como instagram, de cuerpos esbeltos y definidos y caras de ensueño, en algunos casos falseados, aumenta la ansiedad y preocupación de las personas que padecen estos trastornos. 

Algunos comportamientos que nos pueden ayudar a identificar a alguien que padece un TCA son:

#1 No se ven bien con la ropa, evitan el ir a comprarla, tardan mucho tiempo decidiendo el OOTD y se frustran. 

#2 Como resultado de lo anterior se decantan por estilos oversize para tratar de ocultar su cuerpo.

#3 Pasan mucho tiempo en redes sociales mirando los cuerpos a  los que aspiran.

#4 Interés por dietas extremas o muy restrictivas y la cuenta de calorías.

#5 En el caso de adolescentes, que son un grupo de los más propicios, la falta de comunicación con sus padres.

#6 Mal humor y cambios bruscos.

7# Obcecación por la correspondiente quema de calorías a base de ejercicio o moverse de alguna manera.