Antes de nada, pongámonos en contexto cultural; enfant terrible del francés, niño terrible. “Expresión en sentido figurado que se refiere a una persona precoz, brillante, rebelde y transgresora, cuyas opiniones y creaciones se apartan de la ortodoxia, son innovadoras de vanguardias en el arte”. Y podríamos dejarlo aquí después de conocer el significado, pero si algo hemos aprendido en la redacción sobre él es que no nos conformamos con poco.

Cuando nombramos a John Galliano, lo primero que pensamos es en su ambición. La casa francesa Gala, contó con él como imagen durante quince años. En 1996, siendo el 50 aniversario de la firma, él se puso a capitanear su primer desfile, siendo amo y señor de su marca personal. No solo sigue creando colecciones para esta, sino que desde 1999 ha sido director de todas las líneas de Dior.

En cierto modo fue, es y será un revolucionario sin miedo, como los escritores del siglo XVIII

Nace en Gibraltar, hijo de un inglés y una española. Su graduación no fue ni más ni menos que en St. Martin´s School of Art, en Londres, una de las mejores escuelas del mundo. Más adelante se movió a París, como los artistas más románticos y los dandis. En cierto modo fue, es y será un revolucionario sin miedo, como los escritores del siglo XVIII. En París, Givenchy lo quería tener en casa. Tres años después de su trabajo en Givenchy, fue cuando se movió a Dior, donde ha estado hasta ahora. Y hasta una detención por su estilo de vida. Si es un Enfant Terrible, lo es con todas las de la ley y el mundo, ya no solo el de la moda, se ha enterado.

Llamado “el rey de los excesos” en los reportajes sobre su vida tras las noticias que han salido a la luz, lo han llevado al margen de su amplio trabajo como creativo por algunas firmas. Tras una multa y un reconocimiento público, a modo de disculpa, se le concede de nuevo una oportunidad para seguir haciendo lo que mejor sabe: arte excéntrico en la pasarela y en la vida real. Único como nadie más, reconocido por sus teatros y diferencias al hacer un catwalk diferente. Los modelos también son diferentes, no desfilan, más bien presentan el “yo más íntimo” de John, por la actitud y la manera de caminar.

Único como nadie más, reconocido por sus teatros y diferencias al hacer un catwalk diferente

La moda para el enfant terrible es eso, no dejar de ser un niño. Terriblemente creativo y diferente. Su potencial a veces causa estupefacción y es la envidia de los incipientes, también de los más conocidos. Porque no para de reinventarse, porque todo le sale bien con poco esfuerzo. Sabemos que alguien hace verdadero arte cuando no se frustra tanto por qué hacer, cómo lo verá el público y una larga lista. Sin embargo, su juego es la dirección creativa y vivir. Polémico, rebelde sin causa, soñador, teatral y nostálgico. Siempre busca una reacción y provocar. Provocar desde muy joven, provocar mucho… Y provocar a todo el mundo.
Sus shows lo dejaron claro: set, ubicación, música, maquillaje, modelos y vestuario.

Una narrativa envolvía en un clímax muy cálido al público, que veía la moda como lo que realmente es: arte en estado puro, un viaje del diseñador, una liberación de ese Enfant Terrible que todos tenemos dentro en menor o mayor proporción. Él sí ha sido capaz de hacer de la moda una visión artística, de toda la comunidad además, añadiendo cine y literatura, por ejemplo.

Desde muy niño sabía que quería ser artista, pero nunca encontró la cuerda a la que agarrarse para saltar hasta que se decantó por la moda. Pero es amante del arte en general y de un estilo de vida apto para pocas personas con ese mundo interior y ganas de comerse el mundo. A través de la ilustración fue como se dio cuenta.

Las vidas caóticas no siempre son malas. Las personas más inteligentes son un auténtico caos, o eso dice la psicología. Su misterio, su agresividad y su magia sigue ahí pese a todo lo ocurrido. Sus musas lo adoran y lo visten para la recogida de premios y eventos muy especiales. Sus admiradores lo apoyan, la moda lo ha recibido de nuevo con los brazos abiertos y él sigue su camino en la Maison haciendo de las suyas y dando aires nuevos a la moda y al arte en su conjunto. Nos ha recordado al joven Saint Lauren, preso de sus nervios y estrés, su estilo de vida.

Sus musas lo adoran y lo visten para la recogida de premios y eventos muy especiales

Y es que el ser humano es imperfecto y provocador por naturaleza, aprender cuál es nuestro límite es un reto que nos marcamos diariamente. Pero, cuando eres tan reconocido, la industria de la moda te adora y “odia” a partes iguales y te sientes en un juego porque sabes que nadie más lo hará como tú, ¿qué te queda en un mundo lleno de arte y lleno de sentimientos volcados en él? ¿Experimentar con tus límites? Puede que sea así la vida de los artistas, es inevitable y tradición en la fama. Pero si algo queda claro es que su esencia y rebeldía nos abre los ojos, queremos esto en nuestras vidas y que su personalidad está tatuada en el mundo del arte in aeternam.


Carla Pérez Martínez