“Siempre sentí que faltaba una cosa en el movimiento: verdadera justicia, diversidad e inclusión» declaraba la activista Leah Thomas tras denunciar el racismo latente dentro del movimiento ambientalista.

El movimiento Black Lives Matter sigue luchando contra el racismo presente en todas las industrias. Desde el arte hasta los deportes. Y desde la ciencia hasta las letras. Nadie se salva. Y el movimiento ambientalista tampoco es una excepción.

“Es injusto aceptar y dejar de preocuparnos por las injusticias raciales cuando muchos de nosotros no podemos»

Por eso, los jóvenes salen a la calle. Este es el caso de la activista ambiental Leah Thomas. La joven que, mediante sus redes sociales como Instagram, intenta dar a conocer materiales sostenibles que apoyen comunidades marginadas.

Pero no se queda ahí. Mientras las protestas estallaban a raíz de la muerte de George Floyd, Leah Thomas se dirigió a sus seguidores para recordarles que la justicia social que demandaban tampoco existía si quiera en el mundo medioambiental. “Es injusto aceptar y dejar de preocuparnos por las injusticias raciales cuando muchos de nosotros no podemos» posteó en sus redes sociales.

Poco tiempo después, Leah Thomas creó “Intersectional Environmentalist”. Un sitio web dirigido por activistas y defensores del medio ambiente que proporcionan información y recursos para «desmantelar los sistemas de opresión en el movimiento ambiental».

Con el objetivo de ayudar a los activistas a reconocer el racismo ambiental, Leah Thomas creó Intersectional Environmentalist. Porque el ambientalismo es imprescindible para poder cuidar nuestro planeta indiferentemente del color que seamos. Por ello, Leah Thomas lucha por empoderar, elevar y defender voces que a menudo no se escuchan y quedan fuera de la conversación sobre el clima.

Para participar en el movimiento ambientalista contra el racismo, Leah Thomas propone distintas opciones. En primer lugar, a la hora del consumo. La activista propone comprar productos sostenibles procedentes de marcas éticas que apoyen a comunidades marginadas.

En segundo lugar, sustituir y reducir el uso de productos dañinos contra el medio ambiente. Los pequeños gestos marcan la diferencia. De este modo, podemos sustituir nuestro cepillo de dientes de plástico por uno fabricado con bambú ecológico o nuestras bolsas de plástico por bolsas de tela reutilizables.

Todavía no es tarde. Todavía estamos a tiempo de poder hacer frente a un problema que nos afecta a todos. El cambio climático. Unámonos por hacer de este mundo un lugar mejor. Dejando a un lado todas las diferencias que nos separan.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.