Para aquellos que disfrutamos del arte del (buen) comer, sabemos que no todos los restaurantes de Madrid son igual de apetecibles. Y cuando encontramos el nuestro, cuando damos con uno donde la experiencia es (casi) religiosa, hacemos de él nuestro hogar, como en La Marchante.

Localizado entre museos, teatros y antiguos palacios, este restaurante presume de ser uno de los primeros en la capital que juega con los principios del slow food. Así, divide su espacio en dos ambientes. En la planta de arriba podrás disfrutar de su propuesta entre exposiciones de arte, y en la planta de abajo podrás dejarte embaucar por un ambiente más informal, pero igual de cautivador.

La Marchante ofrece una experiencia que vaya más allá de los límites gastronómicos. Es un espacio en el que poder disfrutar de la fotografía, la pintura y el arte a través de cualquiera de sus planes gastro. Una Degustación de vino, que incluye la cata de cuatro vinos junto con cuatro maridajes; su Brunch, disponible los sábados y domingos; o un Menú Degustación de siete actos que celebra los mejores platos.

No obstante, te claro que, si algo va a conquistarse, es su carta. Dividida en cuatro elementos, —tierra, agua, aire y fuego—, los platos asumen su papel protagonista ofreciendo auténticas delicias para le paladar. Entre ellas destacan la Ensalada de burrata con lazo de calabacín, el Bacalao confitado con cremoso de piquillo y chorizo, el Arroz negro, el Rib eye con patata ahumada o el Steak Tartar del Monte servido con castañas y setas. La mejor parte llega junto con el postre, así que, deja hueco, porque no podrás resistirte a su Tarta de queso, horneada y cremosa en el centro o una Tarta de limón deconstruida.

En definitiva, La Marchante es un lugar donde perderse, desconectar y volver a reencontrarte con una propuesta gastronómica que brilla por su originalidad, con el arte y, al fin y al cabo, con uno mismo.


Lauren Izquierdo

Ah, creo que es ahora cuando tengo que decir que dirijo este sitio. Así que sí, soy la Directora de Status of Empire. ¿Quieres saber mis dos mayores secretos? Soy un cuadro y siempre escribo sobre lo que me da la gana. Llevo en el mundo de la moda desde que tengo 15 años y eso me ha dejado un poco cucú. Pero ahí vamos, sobreviviendo (aunque cada vez tengo más ganas de irme a vivir al campo). Además, también soy experta en belleza. Una, que se adapta a los nuevos tiempos. ¿Otro secreto? Venga, escribo sobre amor porque capitalizar sentimientos es un mood y es el mío, tengo un podcast que se llama Estas Crías y he publicado dos libros que son como mis hijos, Espinas de terciopelo y Silencio. Ale, y ahora a leer todas mis cosas, que tienes para rato.