No, no nos estamos refiriendo al flow que tienes cuando derrochas confianza. La teoría del flow es algo un poquito más complejo, pero tan universal que seguro que ahora no podrás evitar aplicarla en todas partes.

Seguro que eres un súper deportista, un visionario de la moda, un artista redomado o, simplemente, una persona con hobbies. Es vox populi que cuando estás inmerso en una actividad que disfrutas verdaderamente el tiempo corre más rápido. Csíkszentmihályi fue el psicólogo que, en la década de los 70, formalizó estudios occidentales por primera vez sobre este fenómeno.

Cuando te concentras en algo que te apasiona y te motiva, entras en el “flujo”, el flow, que no es otra cosa que un estado mental de completa absorción y atención a aquello a lo que te estás dedicando.

¿Cómo saber que una actividad te lleva a la teoría del flow? En 3 claves:

#1 No eres agente pasivo

Es verdad que una buena película también nos lleva a otro estado, a otro mundo, a otras vidas. Sin embargo, la teoría que define Csíkszentmihályi implica actividad y compromiso en su realización.

#2 Te guía una meta alcanzable

El estrés que nos produciría el no dominar una técnica nos impediría entrar en el flujo. Por ejemplo, si te propones construir una maqueta de un barco, pero no distingues la mesana del palo mayor seguramente te llevarás un mal rato. Tampoco puede ser algo demasiado fácil, pues caeríamos en el aburrimiento.

#3 Concentración

Hablamos de entrar en un estado en el que no eres consciente de lo que pasa alrededor: el tiempo vuela, el arroz se te ha pegado y has dejado diez conversaciones en leído. Concentración total en tu actividad.

Seguro que durante la pasada cuarentena te dedicaste a alguno de tus pasatiempos favoritos, y ahora te das cuenta de que no son pocas las veces que entraste en el flujo que describe Csíkszentmihályi.


Celia MI