Janis y Ana, Ana y Janis; dos mujeres con una vida aparentemente distinta, pero que acabarán unidas para siempre por el caprichoso azar. Pedro Almodóvar realiza una vez más, un perfecto ensayo sobre la feminidad y la complejidad de la maternidad. Penélope Cruz y Milena Smit encarnan a dos mujeres que se convierten, sin quererlo, en madres primerizas, pero que demostrarán su amor incondicional hacia sus hijas.

Janis (Penélope Cruz) y Ana (Milena Smit), mujeres solteras que se han quedado embarazadas accidentalmente, coinciden en la habitación del hospital en el que están a punto de dar a luz. Mientras que Janis ronda la cuarentena y está deseando ser madre, Ana es una joven asustada y arrepentida que no llega a la mayoría de edad. Janis intenta animarla mientras pasean por el pasillo del hospital, pero lo que no saben, es que ese corto camino terminará cambiando la vida de ambas.

Las protagonistas son dos mujeres en etapas muy distintas de su vida, que deben afrontar la maternidad solas. Janis es el retrato de una realidad latente en nuestra sociedad: ella será madre soltera, tal y como lo fueron su madre y su abuela. Hasta hace no mucho, afrontar la maternidad de esta manera no estaba bien visto, pero Janis y su familia demuestran que no necesitan a ningún hombre para salir adelante. Al igual que tantas mujeres en la vida real.

Las mujeres de Madres Paralelas representan el estandarte que sustenta nuestra sociedad. Mujeres que aprenden a marchas forzadas, que deben salir adelante con su esfuerzo y su fuerza, mujeres que renuncian, que se entregan. En definitiva, mujeres que luchan.

Seguramente, muchos pensarán al ver la película que la madre de Ana, encarnada por la gran Aitana Sánchez-Gijón, no es una «buena madre». Un concepto que se emplea tan a la ligera hoy en día. Teresa lucha por triunfar en el mundo del teatro tras años de lucha, lo que hace que haya sido una abanderada de la libertad a lo largo de su vida. Incluso confiesa no haber tenido nunca vocación de madre. Sin embargo, tras esa fachada de actriz vanidosa y superficial, existe una mujer que, a su manera, se preocupa por la situación de su hija.

Las mujeres de Madres Paralelas representan el estandarte que sustenta nuestra sociedad. Mujeres que aprenden a marchas forzadas, que deben salir adelante con su esfuerzo y su fuerza, mujeres que renuncian, que se entregan. En definitiva, mujeres que luchan

Tanto Teresa como la propia Janis, representan el desdoblamiento de la naturaleza de la mujer. Son mujeres, pero ante todo, la sociedad quiere que sean madres. La maternidad ha relegado tradicionalmente a las mujeres al ámbito privado. Tras el parto, su lugar estaba en el hogar y no en el trabajo. Y, ahora que cada vez son más las que deciden compaginarla con su papel activo en la sociedad, ¿qué es lo que toca? Duplicar los esfuerzos.

La maternidad del siglo XXI se debate entre dos cuestiones: renunciar o duplicar. Vemos a una Janis agotada, que intenta lidiar con su trabajo, su papel de madre y, por supuesto, todo lo demás que conforma su vida. Por otro lado, Teresa renuncia a su papel de «madre ejemplar», que todas debemos cumplir, para luchar por su vocación, ser actriz.

Ana se ve obligada a desarrollar su instinto maternal cuando aún no ha conseguido lidiar con los abusos sexuales sufridos. Es una joven víctima de los abusos acontecidos en una sociedad falsamente feminista. Deber renunciar a su juventud para poder salir adelante por sí misma y luchar por su hija.

Madres Paralelas es, sin duda, un grito al mundo, una reivindicación de la maternidad. Porque a pesar de ser diferentes, todas son madres. Dentro de su imperfección, son madres perfectas; luchadoras, sufridoras y con una humanidad incuestionable.


Andrea Cabanillas Tapia

Soñadora y emocional. Una de mis grandes pasiones es viajar, y así poder descubrir la moda, cultura y estilo de vida de cada rincón del mundo.