LGTBIQ+

El 15 de junio el presidente húngaro Viktor Orbán logró que el Parlamento prohibiera por ley la difusión de cualquier contenido LGTBIQ+ en los colegios y en los programas de televisión dirigidos a menores. La oposición del país, así como los colectivos de defensa de los derechos LGTBIQ+, alertaron de la gravedad de esta nueva legislación que equipara la homosexualidad con la pedofilia.  

La nueva ley aprobada en Hungría impide que se difunda información de lo que el gobierno considera que promueve la homosexualidad o el cambio de género. Pero esta no ha sido la única medida que el gobierno ultranacionalista húngaro, con Fidesz al frente, ha tomado. En mayo de 2020 el Parlamento húngaro aprobó una ley que impide modificar el sexo con el que los ciudadanos aparecen identificados en sus documentos oficiales. Esta medida ya fue denunciada por numerosas organizaciones europeas que aseguraban que iba a aumentar la discriminación que sufren las personas transexuales. 

Fuente: Pexels

#EL RETROCESO DE LOS DERECHOS DEL COLECTIVO LGTBIQ+

Distintas ONG europeas han denunciado el retroceso de libertades LGTBIQ+ en la mitad oriental de Europa. La organización ILGA-Europe ha alarmado en su último análisis que en la mitad oriental europea -especialmente Hungría y Polonia, pero también Letonia, Bulgaria, Eslovaquia y Rumania- el camino hacia la igualdad de derechos no solo es más lento sino que además está en retroceso. Esto se manifiesta con más claridad en las trabas del reconocimiento legal de las personas transexuales y en un discurso de odio cada vez mayor por parte de políticos y medios de comunicación. 

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, considera que la ley “va en contra de todos los valores fundamentales de la UE, que es la dignidad, la igualdad, los derechos humanos fundamentales”. La presidenta tiene por objetivo la construcción de una Unión Europea de igualdad. Con este planteamiento, la Comisión lanzó un plan en noviembre teledirigido contra Varsovia y Budapest para proteger al colectivo LGTBIQ+ ante el retroceso de libertades protagonizado por ambos gobiernos.

“La ley va en contra de todos los derechos fundamentales” Úrsula Von der Leyen

De los 27 países que componen la UE, 17 han censurado a la Hungría de Viktor Orbán por la discriminación al colectivo LGTBIQ+. Durante la reunión de ministros de Asuntos Europeos de la UE en Luxemburgo del pasado 22 de junio, estos países difundieron una declaración en la que pedían al Ejecutivo comunitario que considerara llevar el caso ante la justicia europea. En la declaración sostienen que la legislación adoptada por el Parlamento húngaro “discrimina a las personas LGTIBQ y violan el derecho a la libertad de expresión con el pretexto de proteger a los niños”.

Esta ley ha incrementado las tensiones entre Hungría y la UE. Más de la mitad de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión se reunieron en Bruselas para denunciar las amenazas que todavía existen contra los derechos fundamentales y la discriminación de este colectivo. Sin embargo, el gobierno húngaro no está solo sino que ha sido respaldado por Polonia y Eslovenia y asegura que la nueva ley no es discriminatoria ni afecta a libertad de expresión. 

Fuente: Pexels

#EL RETROCESO DE DERECHOS COMENZÓ EN LA CONSTITUCIÓN

En la Constitución húngara, aprobada en 2011, se determinó que el matrimonio únicamente podía ser producto de la unión entre un hombre y una mujer. Con el pretexto de “garantizar” el desarrollo del niño acuerdo con su género en 2020 el Parlamento -gracias a la mayoría de 2/3 de Fidesz, el partido del presidente Viktor Orbán- aprobó una enmienda a la Constitución que establece que “la madre es mujer y el padre es varón” y se excluye a las parejas homosexuales del derecho de adoptar. 

Organizaciones internacionales como Amnistía internacional calificaron la medida como “un nuevo día oscuro para Hungría” y para los derechos humanos. La reforma de la legislación impide que cualquier persona perteneciente al colectivo LGTBIQ+ pueda adoptar, independientemente de si se presenta como persona soltera o en pareja. 

El texto constitucional ensalza la tradición cristiana y limita la separación de poderes. De esta manera, consolida al Poder Ejecutivo por encima del Judicial y el Legislativo. Orbán lleva en el poder desde 2010 y la supermayoría con la que cuenta en el parlamento ha permitido que pueda gobernar con muy pocas restricciones. Sin embargo, con el pretexto de la pandemia, el parlamento concedió a Orbán un conjunto de poderes extraordinarios con los que ha terminado de consolidar su autoridad. Ahora tiene la capacidad de derogar leyes, suspender las elecciones y los referéndums y gobernar por decreto hasta que la pandemia finalice, es decir, no hay fecha específica de fin. 

Fuente: Pexels

Precisamente en estas fechas en las que hemos celebrado el Orgullo LGTBIQ+ de 2021, este colectivo ha visto como sus derechos en Hungría no han progresado, sino todo lo contrario, han vivido su franco retroceso. La homofobia del gobierno de Orbán es evidente y la nueva legislación ha movilizado a organizaciones internacionales, ONG y a los gobiernos de distintos países para hacer frente a una legislación que, según Von der Leyen, “discrimina a la gente en función de su orientación sexual”.

Esta situación que también ha sido visibilizada en el mundo del fútbol con la simbología a favor de los derechos del colectivo en la Eurocopa. El portavoz de Amnistía Internacional, Carlos de las Heras, ha alertado en declaraciones a Europa Press que la nueva legislación “no solo se trata de una cuestión de derechos del colectivo LGBTI sino de los derechos de todas las personas en Hungría. Un país donde las mujeres y las personas transgénero sufren discriminación en la legislación y en la práctica”.


Paula de la Vega