Siempre que una persona LGBT sigue en el armario, los amores se viven de una forma diferente, una forma completamente distinta al amor heterosexual. Hay personas que podrían decir que al ser secreto, porque ni tu entorno sabe tu orientación sexual ni que tienes pareja, es más ”guay”. Bueno, pues ya os digo yo que para nada, son momentos buenos pero también malos, y acaban siendo llantos que solo compartes con la almohada.

Hace varios años, yo estaba con una perdona que seguía dentro del armario y en mi círculo pocas perdonas sabían que yo era gay. Por ello, los planes que hacíamos debían ser en lugares apartados, poco concurridos y con cuidado de que nos viera algún conocido. Es muy estresante, frustrante y genera una ansiedad que no se la recomiendo a nadie.

Aquella persona y yo nos acabamos separando porque realmente era insostenible que unos chavales de 15 años tengan un noviazgo así, y no, no es lo mismo que un novio secreto que no pueden enterarse tus padres, es un novio que ni tus amigos pueden saber que existe, que cuando le besas en la calle tienes que mirar 10 veces por si alguien viene, y eso, no se sostiene.

«Eso lo peor, en los malos momentos estar solo»

Lo pero vino después de la ruptura , yo entre en youtube con mis mocos por las rodillas y mis gafas manchadas de lágrimas y me encontré “Uncover” de Zara Larsson la cual describía perfectamente mi situación. La letra dice: «nadie ve, nadie sabe, somos un secreto, no se puede descubrir, así son las cosas, así funcionan, lejos de los demás pero cerca del otro«. En aquel momento rompí a llorar como un niño pequeño y tuve que refugiarme en mi cama, llorando sobre la almohada.

Y es que eso es lo peor, en los malos momentos estar solo. No puedes llorarle a tus amigos, pedirle consejo o desahogarte con tus padres. No puedes publicar nada, no puedes hablar de ello con nadie, simplemente puedes llorar sobre tu almohada. Es una sensación horrible, porque realmente te lo comes todo, te sientes incomprendido y además solo, muy solo.

«El amor es demasiado bonito para estar encerrado en un armario»

Es duro vivir una adolescencia siendo LGBT, pero más aún si no lo saben quienes están a tu alrededor. La única que lo sabe, tu almohada, que te escucha llorar por tantos imbéciles que te cruzas en la vida y de los cuales te pillas. Ella es la única que ve tus lágrimas y que escucha tus penas. Y, es que el amor no se hizo para llorarlo en una cama, ni para “disfrutarlo” sin poder compartirlo. El amor es demasiado bonito para estar encerrado en un armario.


Martín Castro