Brexit

El 31 de diciembre de 2020 a medianoche se materializaba el Brexit, la polémica salida del Reino Unido de la Unión Europeo que empezó a gestarse con el referéndum celebrado en junio de 2016. Una votación que no fue otra cosa que un mal entendido alarde de populismo con resultados inesperados.

Un lustro más tarde, la potencia que hoy gobierna Boris Johnson sentaba las bases del acuerdo con el que ha sido su hogar –en términos estrictamente políticos y económicos, porque las reticencias a someterse por completo a las directrices de la Comunidad Europea (CEE) siempre estuvieron ahí- durante casi medio siglo. El texto legal del acuerdo comprende más de 1.240 páginas, pero algunos puntos, como la cooperación en materia de política exterior o defensa, no han llegado a definirse.

No obstante, la ansiada independencia británica aún produce un gran resquemor en miles de jóvenes europeístas. Jóvenes que, por una u otra razón, decidieron no salir a votar en 2016 y se vieron arrastrados a un destino de condiciones irreversibles. Pero, ¿en qué nos afecta a los ciudadanos europeos esta nueva etapa en las relaciones internacionales con Reino Unido?

“Las reticencias de Reino Unido a someterse por completo a las directrices de la Comunidad Económica Europea siempre estuvieron ahí”

#Puntos clave del acuerdo

La bandera de Reino Unido desaparece de las instituciones de la Unión Europea
La bandera de Reino Unido ha desaparecido de las instituciones de la Unión Europea. Fuente: 20 Minutos.

1. El comercio: El acuerdo alcanzado “va más allá de los recientes acuerdos de libre comercio de la UE con terceros países, como Canadá o Japón”, según destacaba la Comisión Europea. Esto se debe a que no establece aranceles y cuotas entre ambas partes para todas las mercancías.  Los bienes tendrán que cumplir con una serie de “reglas de origen”, con el objetivo de impedir que los productos de terceros países que no tienen acuerdo de libre comercio con la UE entren al bloque a través de Reino Unido para evitar aranceles y cuotas.

El acuerdo también busca simplificar en la medida de lo posible los procedimientos aduaneros. Como Reino Unido ha abandonado el Mercado Común y la Unión Aduanera, ello conllevará más burocracia para las empresas, así como numerosos ajustes en las cadenas de suministro.

2. La movilidad: Alrededor de 210 millones de pasajeros viajan entre la UE y Reino Unido anualmente. Con el Brexit finaliza la libre circulación de personas a la que estábamos tan acostumbrados; los ciudadanos del Reino Unido ya no tienen libertad para trabajar, estudiar, iniciar un negocio o vivir en la UE.

Los ciudadanos británicos también necesitarán un pasaporte válido para viajar y se requerirán visados para estancias superiores a 90 días en un período de 180 días consecutivos.

3. Irlanda del Norte: Para evitar una frontera dura con Irlanda, Estado miembro de la UE, Irlanda del Norte seguirá manteniéndose alineada con buena parte de la normativa de la UE. Este compromiso elimina, en esencia, la necesidad de controles adicionales en la frontera irlandesa.

El nuevo marco de relaciones diplomáticas también sienta los cimientos para la cooperación en cuestiones de interés común, como la seguridad o la lucha contra el cambio climático.

“Con el Brexit finaliza la libre circulación de personas a la que estábamos tan acostumbrados”

#Bye Bye Erasmus?

Desde el 1 de enero de 2021, el Reino Unido no es beneficiario de programas de financiación de la UE como el ‘Next Generation EU’, destinado a acelerar la recuperación de los países europeos tras la pandemia. Y lo peor, urbanita, tampoco continuará formando parte en futuras convocatorias del conocido programa de intercambio Erasmus+, que cada año permite a más de 4 millones de universitarios estudiar durante unos meses en otro país europeo.

El fantasma del divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea repercutirá, por tanto, en aquellos estudiantes que pretendiesen cursar parte de su carrera en alguna de las prestigiosas universidades de Gran Bretaña a partir del curso académico 2022-2023. Si bien los intercambios entre universidades británicas y europeas continuarán siendo posibles a través de acuerdos bilaterales, los estudiantes internacionales ya no podrán beneficiarse de las becas mensuales proporcionadas por el Erasmus.

En su lugar, el Gobierno británico ha puesto sobre la mesa una nueva propuesta, el denominado “Programa Turing”. Este otorgará ayudas de movilidad únicamente a aquellos universitarios del Reino Unido que deseen matricularse en otras universidades del mundo. Los estudiantes de los Estados miembro de la UE, en cambio, tendrán que pagar la tasa de matriculación de la universidad de destino al completo, sin ningún tipo de deducción, lo que dificultará la posibilidad de estudiar en Reino Unido en los próximos cursos.


Raquel R. Incertis

Mitad música, mitad palabras, 100% historia basada en hechos reales. Escritora de literatura infantil y juvenil. Amante de las Humanidades y de la cultura en general, vivo en un constante viaje de aprendizaje dentro y fuera de la UC3M. Aunque el periodismo es mi pasión desde niña, también me pica el gusanillo de la política, el cine, el marketing, el emprendimiento y los idiomas.