Aquí estamos. Again. Vosostrxs, yo y anécdotas que se entrelazan junto a un montón de letras. El año pasado os hablé de Ted, Mr. Big y Judghead; y ya os anticipo que los dos primeros siguen formando parte de mi vida de otra forma. Creo vaticiné mi destino con la frase de «Hay historias que no tienen por qué terminar, o quizás sí lo hacen, pero no de la forma que esperamos». Así que, dicho esto, creo que ya es hora de ir empezando: sed bienvenidxs a Los besos bajo el muérdago (vol.2) de Lauren Izquierdo.

Hace unos meses una perfumista creó una fragancia desde cero según las características que ella pensaba que me definían. Eligió tres adjetivos: inesperada, salvaje y sexy. Ante eso, yo respondí: «Anda, como las noches en Madrid». Con esto quiero decir que sí, ha sido un año de anécdotas locas, románticas y disparatadas, pero ahora mismo soy incapaz de trazar una línea cronológica sobre mis ligues de este 2021. Solo sé que siento que este año, el salvador, el que nos iba a suplir las carencias del 2020, en general, no ha estado a la altura. Al menos, no a la altura de mis expectativas. Aunque algunas historias se pueden salvar.

He de confesar que he ligado muchísimo en el trabajo. Sorprendente, pero cierto. Supongo que evento para arriba, evento para abajo… Una, al final, se construye su fama. No obstante, quiero recalcar que el mundo de la moda y de la belleza posee un doble cristal tintado. Por fuera se aprecia como si fuera la limusina más cara y glamourosa del mundo, pero no olvidemos que, tras ese cristal oscuro y sofisticado, podemos encontrarnos al cani del barrio, ese que todavía piensa que los pantalones se llevan ajustados y con más de media pantorrilla al descubierto. Ha sido un año divertido. Sonrisa arriba, copa abajo y una sensación de glow up acompañada de un argumento muy válido, porque no hay nada que le guste más al ser humano que gustar. Y yo he sentido que he gustado mucho. A los demás y a mí misma.

«Ha sido un año divertido. Sonrisa arriba, copa abajo y una sensación de glow up acompañada de un argumento muy válido, porque no hay nada que le guste más al ser humano que gustar«

¿Queréis que hablemos de Ted? Sigue en mi vida y somos amigos. Atrás quedaron los lanzamientos de tostadoras, las pullitas malintencionadas (ahora solo son graciosas) y ese sentimiento de habernos quedado con las ganas. Victoria me cae bien. Es algo muy heavy. Apreciadlo, mamones, porque este verano hasta nos hemos ido todos de escapada rural y no he querido pegarme la fiesta padre con los nuevos de Élite. Encima, esto no pensaba contarlo, pero después de ese verano me dio las gracias, y en ese momento me di cuenta de que la mujer de hielo que protagoniza esos tintes de Miranda que contaminan a la Carrie que hay en mí, pueden ser muy crueles. So, necesito que sean felices. Por mi bien y por el de todos los hombres que vegan detrás. Ahora mismo, se me da muy bien ser una Robin ejemplar.

Este verano volví a publicar otro libro, amigxs. Espinas de Terciopelo. Di una fiesta postcovid bastante memorable, fuimos en pijama, yo llevaba uno de novia y la gente me preguntaba si había huído de mi propia boda. Fue icónica. Así, y meses después, un amor de mi pasado volvió a mi vida. Pero mi suegra resultó ser Jane Fonda en La Madre del Novio, y a pesar de que ser JLo es todo un honor, si no eres capaz de enfrentarte a tu madre con 24 años, no me quiero imaginar si al final se alínean los astros y llega la boda. Tío, no dejes que tu madre se interponga entre tú y Jennifer López. ¿Eres tonto o qué?

Y por cierto, cuidado con lo que le pedís al universo. A veces, escucha. Y a pesar de que voy de fría y superficial, no estoy lista para ser una sugar baby. Urbanitas, este año, concí a Chuck Bass. LI.TE.RAL.MEN.TE. Rico, heredero y con muchas carencias emocionales. Que no se sabía ni mi nombre y ya me quería regalar un 2.55 de Chanel. Esa historia terminó mucho antes de empezar, y sé que algunxs estaréis pensando en lo que me he perdido, pero los que me concéis sabéis que ¡pienso muchisisisisiisisisisismo las cosas! Así que, me limité a hacer lo que siempre hago: capitalizar sentimientos. Porque si te hace daño, por lo menos, que te dé dinero. La nueva Taylor Swift sí soy. La de vacaciones que me podría haber pegado en ese yate de 23 metros…

«Ahora somos dos personas sintiéndonos proud de los logros del otro. Él forma parte de mi vida y yo de la suya. Hemos marcado límites, sabemos cómo somos y siempre llamamos a nuestras puertas cuando sentimos que el mundo no nos entiende«

Pero bueno, es hora de hablar de Mr. Big, y como os confesaba al principio, sigue en mi vida. No nos vemos mucho, pero es como si el tiempo no pasara. A veces, tengo la sensación de que él sabe que es Mr. Big. Solo por la forma en la que me mira. Charlotte y Lily son fan de este team «Carrie y Mr. Big acabarán juntos tarde o temprano«. Y en el fondo, algo me dice que pasará. Pero ahora que he visto And Just Like That, creo que me bajo del barco. Mr. Big y yo somos dos personas sintiéndonos proud de los logros del otro. Él forma parte de mi vida y yo de la suya. Hemos marcado límites, sabemos cómo somos y siempre llamamos a nuestras puertas cuando sentimos que el mundo no nos entiende. ¿Queréis que os diga por qué no estamos juntos? Mejor dejo que hagáis suposiciones.

Sea como fuere, posiblemente, ahora estáis pensando… ¿No hay ninguna historia de amor que saliera bien? Sí, posiblemente la que tuve con Will. ¿Habéis visto Notting Hill? Pues él era Hugh Grant. Tímido, elocuente y con muchísima inteligencia emocional. Siempre me quejo de que Mr. Big tiene la misma inteligencia emocional que un garbanzo, y por fin aparece alguien que sabe cuándo algo me agobia, cuándo me siento insegura o cuando necesito que me dé un beso porque mis pensamientos me están matando. ¿Parece maravilloso, verdad? Posiblemente, pero no fue suficiente. Un ataque de ansiedad, distancia de por medio, y tiempo después, comprendí que hay veces que el momento no es el momento. Eso, y que no hay nadie perfecto. No hay nada peor que endiosar a una persona. A ti te presiona y al otro le crea complejo. Además, la conversación, los tiempos y los límites en una relación son tan importantes… Hay que encontrar un equilibrio. Y ese equilibrio no es fácil. Hay que tener paciencia y saber estar a la altura, porque si no, solo puedes quejarte entre vinos con tus amigas de que los principios son una mierda.

«En un mundo tan estigmatizado por visiones de vida aspiracionales, en un ritmo de vida tan frenético y disuasorio donde lo que más cuesta es distinguir entre qué es real y qué no, me parece importante saber a quién mandarle las postales de Navidad»

Sin embargo, no quiero que os quedéis con un sabor amargo en la boca. Este 2021 he amado muchísimo. Recuerdo que cuando presenté Espinas de Terciopelo dije que la gente de la que me he rodeado me ha convertido en un ser lleno de luz. Y cada vez más. Me hago de querer. Quiero a pocxs, pero quiero bien. Y creo que, al final, en un mundo tan estigmatizado por visiones de vida aspiracionales, en un ritmo de vida tan frenético y disuasorio donde lo que más cuesta es distinguir entre qué es real y qué no, me parece importante saber a quién mandar las postales de Navidad.

Al final, lo único que importa en el amor es que los sentimientos no sean mediocres. Puedo ser muy pesada con el tema, pero insisto: no hay nada peor que el amor mediocre. Y con respecto a Los besos bajo el muérdago (vol.2), no os preocupéis porque, lejos del drama, si os digo la verdad, he dado muchísimos. ¡Por favor, este 2021, además de ser Lauren Izquierdo, he sido Carrie, Robin, JLo, Blair Waldorf y Julia Roberts! ¿Qué más se puede pedir? Bromas aparte os recuerdo que quedan 13 días para las campanadas. Así que, tened fe y mantened la esperanza, porque frente a esta carita muy pocos se pueden resistir.


Lauren Izquierdo

Ah, creo que es ahora cuando tengo que decir que dirijo este sitio. Así que sí, soy la Directora de Status of Empire. ¿Quieres saber mis dos mayores secretos? Soy un cuadro y siempre escribo sobre lo que me da la gana. Llevo en el mundo de la moda desde que tengo 15 años y eso me ha dejado un poco cucú. Pero ahí vamos, sobreviviendo (aunque cada vez tengo más ganas de irme a vivir al campo). Además, también soy experta en belleza. Una, que se adapta a los nuevos tiempos. ¿Otro secreto? Venga, escribo sobre amor porque capitalizar sentimientos es un mood y es el mío, tengo un podcast que se llama Estas Crías y he publicado dos libros que son como mis hijos, Espinas de terciopelo y Silencio. Ale, y ahora a leer todas mis cosas, que tienes para rato.