Campo reeducación China

Desde 2017, el Gobierno de China ha construido cerca de 380 campos de “reeducación” en la región de Xinjiag, según relevó un estudio del Instituto de Política Estratégica de Australia (ASPI en inglés).

El régimen chino ha internado alrededor de 1 millón de iugures, kazajos, miembros de la etnia hui y otras minorías musulmanas. La iugur, con alrededor de 11 millones de personas, es la minoría más perseguida, situada principalmente al noroeste del país.

#¿Por qué el gobierno chino persigue a los musulmanes?

Existen muchas diferencias entre las etnias musulmanas y los chinos. No solo la diferencia religiosa, que puede ser uno de los principales problemas que encuentra el gobierno, sino también los rasgos o las costumbres. Además, el noroeste de China (donde se encuentra la gran mayoría de la etnia uigur), es una zona de gran importancia para la nueva ruta de la seda. Allí se puede encontrar gas, minerales o incluso petróleo. En definitiva, es un área fundamental para las vías comerciales chinas.

Teniendo en cuenta este contexto y la amenaza terrorista, el régimen chino comenzó, en 2017, la represión musulmana. Tan solo entre el 19 y el 25 de junio, el gobierno identificó alrededor de 25.000 personas, de las cuales 700 acabaron en la cárcel y más de 15.500 en centros de “reeducación”.

Desde Pekín, además, tienen bastante controlada a la población musulmana. Se filtró un documento conocido como “la lista de Karajax”, el cual contiene detalles personales de las personas detenidas: frecuencia con la que rezan, sus contactos o cómo se visten.

China teme “una infección religiosa” por parte de los iugures. Además, el gobierno defiende su postura con que están combatiendo el terrorismo y el extremismo religioso.

Los uigures han realizado numerosas protestas para pedir su independencia o una mayor autonomía de Beijing – AFP

#¿Qué sucede dentro de los campos?

Dentro de los campos de reeducación, los musulmanes son instruidos constantemente con propaganda del Partido Comunista de China. Viven en celdas y sufren todo tipo de torturas que, en muchas ocasiones, terminan en muerte.

Se han filtrado varios vídeos que muestran los interiores de las instalaciones o cómo los musulmanes son llevados a estos campos. En agosto de 2020, Merdan Ghappar, un joven de 31 años internado, compartió un vídeo donde revela la realidad de los campos y cómo es su vida. Se muestra con ropa sucia, los tobillos hinchados y unas esposas en su muñeca izquierda que lo sujetan al marco metálico de la cama. Y no solo eso, pues también relata las torturas y el abuso que sufren.

Miles de niños son separados de sus padres y, según otras investigaciones recientes, las mujeres son sometidas a métodos de control de la natalidad. Ghappar también contó la enorme presión psicológica que es ejercida sobre la comunidad iugur. Se filtraron unos documentos fotográficos en el que se obliga a niños de 13 años a “arrepentirse y rendirse”.

Imágenes de Merdan Ghappar en un campo de reeducación en China – BBC News

#Casos reales

Los campos de reeducación son una realidad para muchos musulmanes. Es el caso de la hermana de Rozinsa, que fue detenida por “tener 4 hijos en vez de 3”, que es el máximo en las zonas rurales. También sufrió algo parecido Anwar, que habló por última vez con su padre hace casi 4 años. La versión oficial dicta que, en los centros de reeducación, hacen cosas como “aprender mandarín.”

Otro caso es el de Omir Bekali, hijo de padres de etnia kazaja y uigur. Debido a la represión contra la comunidad musulmana, Bekali decidió mudarse en 2006 a Kazajistán. En 2017 tuvo que volver a Xinjiang por asuntos laborales, donde fue arrestado por terrorismo al poco tiempo de llegar. Estuvo primero 7 meses en la cárcel y después fue trasladado a un centro de reeducación. Según relató el propio Bekali a Agence France-Presse (AFP) en 2019, “cada mañana, entre las 07:00 y las 07:30 horas, teníamos que cantar el himno nacional chino (…) Nunca quise cantar, pero debido a la repetición diaria, se graba en la mente. Incluso un año después, la música aún resuena en mi cabeza.” Tras 2 meses y, gracias a la intervención del gobierno de Kazajistán, Omir Bekali fue liberado y pudo reencontrarse con su mujer y con su hijo.

Cada día debía cantar el himno nacional chino de cara a la pared – AFP

#¿Cuál ha sido la respuesta internacional?

En julio de 2019, España firmó, junto con otros 20 países, una carta conjunta al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En ella, instan a China a cerrar los campos en Xinjiang.

Sin embargo, apenas ha habido otras respuestas por parte de Gobiernos o la Comisión Europea. Por su parte, la embajada de China ha defendido el concepto de campos de reeducación como arma para combatir el extremismo y el terrorismo.


Paula Jiménez

Periodista en proceso de creación. Apasionada de Disney, viajar y todo el periodismo internacional. En un futuro, espero poder vivir en todos los lugares posibles. Como dijo Walt Disney una vez “the era we are living in today is a dream coming true.”