Juegos Olímpicos

Tokio ha acogido durante 17 días los últimos Juegos Olímpicos, los primeros desde la pandemia. Una competición en la que, si algo se ha puesto de relieve, es el gran futuro que tiene el deporte. Los jóvenes vienen pisando muy fuerte y así lo han demostrado: han batido récords y se han colgado medallas, incluso sin alcanzar la mayoría de edad.

Con tan solo 12 años, la siria Hend Zaza se ha convertido en la deportista más joven en participar en unos Juegos Olímpicos. Lo cierto es que muchos de sus competidores la superan tan solo en un año. Ejemplo de ello es una de las nuevas disciplinas: skateboarding. La medalla de oro fue para la japonesa Nishiya Monji de 13 años y la de plata para la brasileña Rayssa Leal, también de 13 años. Los jóvenes vienen pisando muy fuerte

Han sido unos Juegos peculiares, sin público y con muchas medidas de seguridad. Pero, sin duda, han sido muy jóvenes. Con meses de trabajo a sus espaldas, nervios y ganas de hacerse un hueco, las jóvenes promesas saltaban al campo de juego.

Entre los 320 deportistas españoles que se desplazaron a la capital nipona, muchos rostros nuevos aterrizaban con ilusión por enfrentarse a los más veteranos. Y el resultado ha sido para enmarcar. De las 11 medallas españolas conseguidas en competiciones individuales, seis cayeron en manos de deportistas con menos de 30 años.

Los más jóvenes se han «echado el país a la espalda» y han sido un ejemplo de esfuerzo y garra. Que se lo digan a Adriana Cerezo, medalla de plata de taekwondo con 17 años. Medallista en sus primeros Juegos, no podía evitar lamentarse por quedarse a siete segundos del oro.

Otra de las nuevas disciplinas tiene nombre español y se llama Alberto Ginés, medalla de oro en escalada. Años atrás, muchos habrían jurado que un deporte como este nunca sería olímpico. Sin embargo, Tokio 2020 ha abierto la puerta a jóvenes talentos del skate, la escalada y el karate. Al final de eso se trata, de conceder oportunidades y creer en los que serán el futuro de este planeta.

Ginés fue una clara representación de ese espíritu incansable que lucha por triunfar en aquello que ama. Lo dio todo en las tres pruebas que componían la disciplina para poder colgarse la medalla. Días más tarde, pedía públicamente la creación de un rocódromo para entrenar, puesto que, hasta ahora, tenían que compartir las instalaciones públicas con los aficionados.

Y esto último nos lleva a algo de lo que ya hemos hablado, la concesión de oportunidades. Vivimos en un mundo en el que no se les contrata por falta de experiencia, pero tampoco tienen experiencia porque no se les contrata. Aunque suene a tópico, lo cierto es que los jóvenes son el futuro. Y para que esto sea posible, debemos contribuir. Hay que darles el «poder» para que tomen el relevo y estén preparados para los retos que vendrán.

Han crecido en un mundo más libre y que intenta luchar contra la intolerancia y los estigmas. La retirada de Simone Biles para poder cuidar de su salud mental era también una denuncia a la gran presión que sufren los deportistas profesionales. Años antes, reivindicar el bienestar mental o la ansiedad habría sido casi imposible. Adrián Ben, quinto en la final de 800 metros lisos, afirma en una entrevista concedida a Status of Empire que «la mente es tan importante o mas que el cuerpo para poder competir».

Si el futuro está en nuestras manos, no deberían atárnoslas durante los años de aprendizaje. Sí, somos jóvenes y quizás no tengamos tanta experiencia. Pero, a cambio, tenemos ambición, somos proactivos y soñamos con hacer grandes cosas. Los jóvenes vienen pisando muy fuerte

Ana Peleteiro, Nico Rodríguez, Joan Cardona, Judith Forca o Ray Zapata. Todos ellos tienen historias diferentes que les han conducido a triunfar en los Juegos Olímpicos de Tokio con menos de 30 años. Más allá de disfrutar sus medallas y aplaudir sus logros, se pueden obtener varias lecciones. Uno, nunca se es demasiado joven para triunfar en aquello que se desea. Dos, el talento no lo es todo, hace falta disciplina y esfuerzo. Y tres, las reglas no son eternas, se puede luchar contra las imposiciones inadecuadas.


Andrea Cabanillas Tapia

Soñadora y emocional. Una de mis grandes pasiones es viajar, y así poder descubrir la moda, cultura y estilo de vida de cada rincón del mundo.