El día 4 de noviembre es el día contra el acoso escolar, un fenómeno que causa en torno a 200.000 mil suicidios al año entre los jóvenes de entre 14 y 28 años, según un informe realizado por la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas. Desde Status of Empire queremos contribuir a darle visibilidad a un problema tan importante, para que todo niño sepa que siempre hay gente dispuesta a prestarle ayuda. Madres Z:

La Asociación No al Acoso Escolar (NACE) informa que uno de cada cinco niños escolarizados en España sufre bullying. Además, solo el 15% de las víctimas se atreven a contárselo a familiares o profesores. El psicólogo Ángel Peralbo, participante en Programas de conducta en el Entorno Educativo, nos cuenta que «esta situación, en el largo plazo, es una de las que genera más inseguridad en una persona.

Si bien es cierto que, en el plano teórico, la cantidad de información y conocimiento sobre el abuso escolar ha aumentado exponencialmente, «seguimos sin saber muy bien cuál es el proceso por el que pasa internamente esa persona». Y, sobre todo, como afirma Peralbo, «nos falta la capacidad de intervenir antes, de anticiparnos».

En la práctica, se ha demostrado que, gracias a la observación e investigación de lo que ocurre en los patios o en las aulas, se pueden encontrar las claves respecto a cómo se está produciendo el acoso, cómo lo está gestionando la víctima, etc. Sin embargo, el psicólogo nos explica que «ahí no hemos avanzado demasiado, nos perdemos esas claves».

# ¿Cómo detectarlo?

Hay señales que no somos capaces de ver porque no son tan obvias como un insulto o una agresión, pero si observamos al individuo entre el grupo podremos darnos cuenta. Esta es la clave para Peralbo, quien explica que «si observas el grupo, ves como hay niños más aislados, que reciben una comunicación no verbal de rechazo o cierto aislamiento». Estos comportamientos son el «germen» del acoso escolar, por lo que es muy importante formar a los miembros de los colegios, como docentes o cuidadores de patio, en esta cuestión.

Tanto en la preadolescencia como en la adolescencia, el acoso se consolida. Los jóvenes tienen tendencia a interiorizar más los sentimientos, a darle más valor a lo que les ocurre y a lo que hacen. Por lo tanto, tal y como cuenta el psicólogo, «hay mucha más intencionalidad y una capacidad de pensamiento que permite profundizar, tanto para bien como para mal». Además, a estas edades, lo que nos preocupa «es una mecha que va mucho más rápido», por lo que «todo está servido para que este proceso sea más dañino».

Por lo tanto, podemos hablar de dos dimensiones. La más externa, en la que las relaciones sociales se ven afectadas y es fácil observar cómo la víctima se encuentra fuera del círculo de influencia. Por otro lado, los indicadores internos, a los que es más complicado acceder. En ocasiones, podemos darnos cuenta porque el niño tiene un alto grado de distraibilidad, parece estar enfadado con el mundo, etc.

# Redes sociales y ciberacoso

En un primer momento, los expertos detectaron que la función de las redes sociales en estas situaciones era amplificar el acoso. Pero, ahora, «el acceso a la comparación y a otros mundos, que no dejan de ser virtuales, han puesto en marcha unas emociones a través de la envidia, la sensación de inseguridad, la insatisfacción permanente, etc.», explica Peralbo. El problema es que «hay quién lo aprovecha para generar la sensación de que eres diferente, rarx, de que no estás a la altura», añade.

Por otro lado, las redes sociales implican directamente la existencia de grupo. Desde que empezó la pandemia, las agresiones grupales han aumentado un 65%, según el informe anual sobre acoso escolar de Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña. Ángel Peralbo afirma que «el acoso, sin grupo, no existe. Desgraciadamente, tiene una figura clave».

# El papel de la docencia

«Gran parte de la vida de nuestrxs niñxs se produce en los colegios, donde se da el proceso de identidad de cada uno y los procesos de aprendizaje; aspectos como la competitividad y las emociones que ayudan al proceso de crecimiento y desarrollo, de autovaloración, de autoestima, las comparaciones…», cuenta el psicólogo. Hace falta una buena tutorización para captar el foco y conseguir que las víctimas compartan lo que les está ocurriendo.

Es indispensable que abordemos este «caldo de cultivo», porque si no, «puede ser inevitable que las diferencias, en lugar de apoyar el proceso de socialización, nos dividan y separen». «Compararse es bueno en la medida en que al final lleguemos a la conclusión de que todo somos válidos, para eso necesitamos vivir en un grupo. Pero si llegamos a la conclusión de que los válidos son los demás, quiere decir que yo estoy fuera del grupo y se produce rechazo». A estas edades, el «auténtico drama» es quedarse solo y no tener otras personas con las que crecer.

La ocultación es la reacción más habitual de las víctimas, .Ángel Peralbo nos cuenta lo que tratan muchos psicólogos en el largo plazo : «Vemos muchos adultos que han pasado por este tipo de proceso y hay unas consecuencias terribles. Sobre todo, una sensación de falta de valía personal. Aun cuando los años te hayan demostrado que puedes funcionar muy bien, siempre sale cuando haces la historia de vida. De pronto te encuentras con ese momento vital en el que creíste que eras menos válido que otro tipo de personas».

# ¿Cómo prevenir?

Para evitar llegar tarde, hay que trabajar en la anticipación desde la infancia, tratarlo con naturalidad. El psicólogo nos habla de tres ejes fundamentales en la prevención.

Por ello, debemos conseguir un ambiente relajado para que

  • Las familias; su modelo esencial. A edades muy tempranas, los niños son una esponja y absorben todos aquellos comportamientos que ven en su entorno.
  • Centros escolares; una de las piezas angulares. Lxs jóvenes pasan gran parte de su vida diaria en ellos y, por lo tanto, donde llevan a cabo el aprendizaje de la sociabilización. Hay que formar a los docentes para que sepan prevenir y tratar este tipo de cuestiones.
  • La unión e interacción entre los ejes anteriores. Es imprescindible que haya una comunicación entre familias y docencia.

Como cuenta Peralbo, «estos últimos años se ha dado mucha visibilidad a los protocolos que se ponen en marcha una vez que ocurren este tipo de procesos». Sin embargo, aún queda mucho por mejorar. Tal y como él mismo añade, los profesionales se encuentran con reticencias cuando quieren «acceder a la infancia de una manera natural, para hablar de cosas como las comparaciones, la autoestima o la sexualidad».

Aprender todo este tipo de cuestiones antes de que se produzcan es la «gran oportunidad del ser humano». El psicólogo Ángel Peralbo nos da la clave para empezar a revertir el acoso escolar: «Si consiguiéramos fomentar que cada niño se sienta estupendo consigo mismo, donde nos estamos convirtiendo en personas competitivas. Si ahí nos esforzásemos mucho más en conseguir que cada individuo sacase lo mejor de sí mismo, porque todo el mundo lo tiene, estaríamos haciendo personitas más seguras de sí misma, con competencia social».


Andrea Cabanillas Tapia

Soñadora y emocional. Una de mis grandes pasiones es viajar, y así poder descubrir la moda, cultura y estilo de vida de cada rincón del mundo.