Muchas cosas lo definen, es divertido, sonriente, pero sobre todo, especial – y su visión de la moda también lo es. Así es Juan Carlos Mesa, alma máter de su mundo y de la marca Maison Mesa.

Soy…

Soy una persona normal y corriente, de las de barrio y muy trabajadora. La constancia es algo que he aprendido de mis padres. Mi madre era costurera y mi padre albañil. En mi familia éramos 7 hermanos y la única forma de salir adelante era a base de trabajar, trabajar y trabajar. He heredado ese mismo espíritu: me gusta hacer las cosas bien, sea lo que sea. Actualmente me dedico a hacer lo que me gusta, pero en todo lo que he trabajado he intentado hacerlo de la mejor forma posible.

Maison Mesa…

Intenta hacer lo que a Mesa le apetece. Quiero expresar y contar todo lo que llevo dentro; todo lo que para mí ha sido contemporáneo, que me ha influido y que me ha hecho poder adquirir un lenguaje propio. Para mí, contar las historias que llevo dentro es una necesidad.

Trabajo en…

Mi casa, en la Maison de Mesa. He jugado con el doble sentido. A lo largo de la historia, las grandes casas siempre han sido “maison”. Acabo de empezar con la marca y tengo la suerte de poder vivir en el centro de Madrid, en una casa gigante y estupenda. Así que, lo he aprovechado. Es la casa de costura de Mesa porque es mi casa.

También me hacía mucha gracia lo de “Maison” y “Mesa”, es como el maxi y el mini. Además, siempre me ha sonado a un bar de carretera y eso es algo que me encanta.

He aprendido de…

Soy un succionador nato. Aprendo de todo el mundo. Existe una superficialidad muy icónica propia de los 80. Éramos muy distintos y eso nos ha enriquecido.

La primera persona de la que aprendí fue de mi madre. Como ya he dicho, era costurera, al igual que mi tía y mi abuela. Eso me ha influido mucho a la hora de coser y de crear. Pero no solo eso, en los 80, la música era muy importante. De ella se aprende, ¡y mucho!

Lo que hago es porque…

Tengo una necesidad imperiosa de esas que dices “o lo hago o me tiro por el balcón porque mi vida deja de tener sentido”. Además, creo que es muy importante seguir tus propios instintos. No creo en las normas de marketing.

Me dirijo…

Nada se dirige a nadie y más en la época en la que vivimos. Me dirijo a todas las personas del planeta: seas mujer, hombre o perro.

Antes de Maison Mesa…

Trabajé para grandes marcas como Delpozo o Agatha Ruiz de la Prada, pero siempre he sentido la necesidad de crear mi propia marca, mi sello distintivo. Cuando trabajas para otras firmas, cuentas las historias de otro. Y por mucho que dejes tu huella y aproveches los nexos que tenéis en común, las historias no son tuyas. Pones parte de ti, pero te adaptas a lo que quieren contar y a lo que quieren hacer.