Nos han vendido el cuento de que el esfuerzo es igual a futuro, a triunfo. El ejemplo de Steve Jobs que dejó la universidad para cambiar la tecnología en un garaje de California es un estandarte de la meritocracia. Qué no os engañen, tener una vida digna es mucho más difícil de lo que nos hicieron creer porque hay muchos factores que entran en juego: la situación económico-familiar, personal y relacional, la educación… Somos muchos los jóvenes de veinti tantos años que no hemos vivido solos, que no hemos saboreado la independencia, que seguimos bajo el cobijo de los padres… y esa situación no se debe a una falta de esfuerzo. ¿Quién cree todavía en la meritocracia? 

La meritocracia es una mentira construida alrededor de unos relatos de superación personal. Casos extraordinarios que no son norma de nuestra sociedad. Pero, si nos dijeran qué da igual el esfuerzo ¿Quién se esforzaría? Necesitamos creer para no caer en una crisis de esfuerzo. Hemos interiorizado el relato, mil veces escuchado: “necesitas darlo todo, estudiar, sacar buenas notas, hacer todo lo que esté en tu mano para tener un buen futuro”. Construimos nuestro futuro en base a una promesa idealizada. 

En un reciente estudio realizado por EQUALITAS han dado con la conclusión de qué el 44% de la desigualdad en España no tiene que ver con el esfuerzo o mérito sino con cuestiones como las desigualdades familiares, económicas y otras cuestiones relacionadas con la falta de oportunidades. Algunos de estos factores, que escapan al control del individuo, son: el nivel de educación de los padres, el tamaño de la familia, el tipo de escuela (privada o pública), el trabajo de los padres, el entorno cultural de la infancia… Si esto lo extrapolamos a otros países con menos oportunidades, nos sorprenderíamos. Si aquí hay desigualdad, es imposible imaginar la situación en otros países donde la movilidad social es más rígida.  

Michael J. Sandel, conocido filósofo político, se posiciona en contra del mantra de la meritocracia. Según él, el relato construye una sociedad de arrogantes ganadores y perdedores resentidos. Sabemos que la sociedad siempre es mucho más complicada de lo que se pretende simplificar, el esfuerzo puede ayudar pero no te asegurará un gran futuro. 

La idea también está de moda en el mundo de la cultura. Una de las nominadas a mejor película en los Oscar, El método Williams, cuenta la historia del éxito de las hermanas Williams. Un alegato sobre el esfuerzo enfermizo por alcanzar la gloria llevándose consigo la construcción de uno mismo. La serie Separación, actualmente en emisión en Apple tv, se sitúa en un futuro cercano donde existe la posibilidad de dividir los recuerdos entre el trabajo y la vida personal. De tal forma que no te acuerdes de tus cosas personales en el trabajo y viceversa. Nos exigen ser autómatas, pero, ¿la cualidad más importante que tenemos no es ser personas, ser imperfectos, tener emociones y vivencias?

Este final está dedicado a ti. Tú, que sientes que no encajas en el mundo. Tú, qué piensas que no vas a triunfar. Tú, qué vives en un estado de incertidumbre y miedo. No creas en la mentira de la meritocracia, disfruta de lo que eres, de las pequeñas cosas. Vive y busca la felicidad en aquello que te llena. Cierto es que vivimos en un sistema donde el dinero es norma y ley, por eso tenemos que luchar mano a mano a contracorriente.


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?