Con más de cuarenta años en la industria, Miguel Marinero ha hecho de la moda una forma de vivir. En su versión más intensa y apasionada, presume de su capacidad por reinventarse y evolucionar dentro del sector.

Yo… 

Soy Miguel Marinero y soy diseñador. Fundé Miguel Marinero, la marca, en los años 70 y para mí la moda es que cada mujer sepa seguir e identificar su propio estilo.

Miguel Marinero…

Cuenta con una trayectoria de más cuarenta años con orígenes en el mundo de la piel y el diseño. La experiencia y la artesanía se une a mis hijos, Inés y Nicolás, quienes me han ayudado a que evolucione y se renueve. Es más, yo creo que ahora mismo somos pioneros en lo que hacemos porque es una marca muy completa. Tenemos desde vestidos de ceremonia hasta zapatos. Es un sin parar porque pensamos en dar el gran salto.ç

Ante todo…

Quiero que mis clientas confíen en mí. Y es primordial, porque eso me permite sacar lo mejor de cada una de ellas. La estudiamos: cómo viste, cómo son sus modales, si lleva joyas, cómo es su ambiente… Nuestro objetivo es que, si tiene un evento, vaya vestida de tal forma que el resto se giren al verla pasar y sientan envidia.

Antes de Miguel Marinero…

Formaba parte del mundo de la decoración. Pero en los 70 me ofrecieron empezar a trabajar con una persona que iba a montar una empresa, una peletería de 2.000 metros cuadrados, con cuatro salones y chimeneas encendidas. La idea de que yo formara parte de un proyecto así, en España, lo cual me permitiría desfilar, comprar en subastas, y viajar por todo el mundo, me enamoró.

Sobre los jóvenes…

Que tengan claro que las reglas están para romperlas. Tienen que ser valientes, sacar lo mejor de ellos y eso, con el tiempo, configurará su propio estilo a la hora de diseñar. Yo he estado en concursos y en certámenes de nuevas promesas y odiaba que me presentaran a alguien como “el Nuevo Valentino”. Cada marca, cada casa, ha de tener su propio sello que la identifique.

Nuestro compromiso…

Es seguir haciendo lo que estoy haciendo. ¿La razón? Bueno, tengo la suerte de poder decir que siempre he trabajado y que trabajo en lo que verdaderamente me gusta. Por eso no me importa quedarme un poco más tarde de mi hora o no tener vacaciones. Me llena mucho lo que hago.