Ajustadas, con volantes, con solapa cruzada, en corte de A desde la cintura… Nos encanta llevarlas, nos encanta sentirnos una mujer sexy. No vino a la tierra hace 50 años, no, ya se vio la primera minifalda en documentaciones de la civilización egipcia. Y es que revolucionó la historia de la moda y de nuestro armario.

Usar una minifalda es sinónimo de empoderamiento, seguridad y sensualidad. No solo para salir en un total black look, sino a cualquier hora. Estiliza piernas y cintura si esta es de tiro alto, como para no llevarlas. Cada temporada hay nuevas y nunca pasará a la obsolescencia porque no dejaremos que eso ocurra con nuestra vieja y fiel amiga.

¿Cómo es posible que desde siempre, usar minifalda sea algo tan “poderoso”? Origen e historia van de la mano. En aquel entonces estaba muy mal visto enseñar la parte baja de las piernas, imagínate por encima de las rodillas; una auténtica locura y un “descaro” muy llamativo y victorioso.

Más que algo deseado por todas las mujeres durante el nacimiento y pocos días de vida de esta prenda, en los años sesenta, fue vista como una provocación. Las propias mujeres, aunque no todas, la veían como algo descarado. Su creadora fue Mary Quant, la británica diseñadora que se inspiró en el coche Mini. Las que sí apostaron por ella fueron las chicas jóvenes y revolucionarias en ideas y moda que querían crear una corriente nueva para no ir igual que sus madres, esto fue un pensamiento individual que examinaban los valores establecidos de la sociedad (Youthquake).

Lo que llama la atención es que durante los años setenta, la revolucionaria prenda decayó por el pantalón. Sin embargo, en los ochenta, con aires de un estilo punk la diseñadora le volvió a dar un empujón; en cuero y PVC. Y aquí es donde entra Blondie, la estrella de rock, que no se separará de ella bajo ninguna circunstancia, haciendo que sea su identidad.

Valerie Street es la directora del museo del Fashion Institute of Technology de Nueva York, y regaló este testimonio a la BBC: “Fue en gran medida una expresión de esa cultura de los jóvenes y del inicio del movimiento de liberación sexual que trajo la invención de la píldora anticonceptiva. Fue un momento histórico”.

Adolescentes cambiando la idea de vestir como sus madres, una diseñadora británica que crea y reinventa su obra maestra para la mujer, la “revolución sexual”, minifalda puesta y armas listas para salir a la calle en esta batalla revolucionaria. Y ahora, la vemos tan normal en nuestro armario y en nuestras caderas. Fue el grito que todas queríamos. Porque ya lo hemos hablado antes: la moda es cultura e historia, y para conocer bien una prenda debemos dirigirnos al momento de su creación.

La minifalda fue el inicio del movimiento de liberación sexual que trajo la invención de la píldora anticonceptiva

La semana ha arrancado con fuerza, después de conocer esta tentadora historia, tenemos ganas de vestir minifaldas, con deportivas, con botas, con sudaderas y camisas. Como sean, la fortaleza y la sensación es la misma en cada cuerpo. Y cada manera de combinarla, mejor aún que la anterior.

Disfruta de la moda, de las minifaldas, no uses los patrones establecidos por una imagen y lleva esta prenda sin miedo, sin inseguridad. Combinada con lo que más guapa te haga sentir. No es para nadie, es para ti. Es sentirte dentro de una inmensa minoría que sabemos que todo en la moda es válido; todo es todo. Y la vida es corta para no usar minifaldas.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".