Da igual cómo la llames, cuándo o para qué la uses. Lo que está claro es que la camiseta estampadas ha sido, es y será una revolución que va más allá de las modas.

Camiseta en España, playera en Canarias y México, remera en Argentina, t-shirt en inglés (por su forma de T)…. De lo que no hay duda es que a la camiseta le hemos dado muuuuchos nombres, pero lo que puede que no sepamos (y deberíamos) es su historia, o su Día Mundial, el 21 de junio.

Porque a pesar de que hoy en día todos tenemos decenas de ellas y las encontremos a montones en todas las tiendas y escaparates, no siempre ha sido así. Esta icónica prenda ha pasado por varias etapas hasta convertirse en una herramienta de comunicación.

¿La primera? En el antiguo Egipto. Centenares de arqueólogos entre los que destaca aseguran que ya existía una prenda similar de una sola pieza. Idea que cogieron los soldados en la Edad Media para evitar los roces de las armaduras.

Ya entrando en el siglo XVIII los marineros decidieron confeccionar un uniforme con una camiseta a rayas para ser vistos si caían al mar, y siglos después nuestra querida Coco Chanel optó por darle el foco que se merecía.

En el siglo XIX países como La Habana prohibieron que se lucieran en público (así que no me quiero imaginar qué pensarían de los crop tops…). Las usaban los hombres más humildes, como los granjeros o mineros. Pero no podían salir a la calle sin cubrirlas, así que mejor nos ahorramos de su uso en las mujeres… Era inexistente.

Poco a poco, la camiseta fue introduciéndose en la vida de la gente como una prenda más. Fuera tabúes, fuera vergüenzas y hola a la practicidad y a la comodidad. Concretamente en 1904, cuando Cooper Underwear Company lanzó una campaña de marketing para fomentar su uso… Como era una pieza única, no hacía falta que supieras coser (y por allá entonces… Eso era algo que jugaba muy a favor). Su lema era «Sin imperdibles, sin botones, no necesitará agujas ni hilo».

Pero llegaron los hombres empresarios, los nobles europeos… Y empezaron a usarla para no manchar de sudor sus trajes. Es así como llegó a manos de los militares europeos y deportistas. La comodidad de esta prenda era indiscutible. Eso hizo que años más tarde en el ejército estadounidense (quienes copiaron a los europeos) se les hiciera una encuesta para ver cómo querían los soldados las camisetas. Y así nació la thank t-shirt, o lo que es lo mismo, la camiseta de tirantes.

La empresa Fruit of the Loom comenzó a venderla como prenda de vestir en 1930. Pero fue Sears quien introdujo la camiseta glob por 24 centavos en 1938.

No obstante, Coco Chanel le hizo justicia: de manga larga y con rayas azul marino. La revolución de la moda estaba al caer. La primera camiseta estampada vio la luz en 1939. ¿La razón? Publicitar la película de El Mago de Oz. Desde ahí, y en 1942, la revista LIFE decidió sacar en portada a una de nuestras prendas fetiche.

Además, de lo que no hay duda es que ese año fue el de la camiseta, porque en 1942 también se realizo en España (ojo al dato) el primer concurso de camisetas mojadas.

Pero, en esa época… ¿Cómo llegaban las tendencias? Muy sencillo, por el mundo del cine. Si Marlon Brando ya las  «Un tranvía llamado deseo», James Dean las terminó de poner en «Rebelde sin causa».

Los universitarios se unieron a la revolución y después llegaron las campañas políticas a golpe de camiseta. ¿La primera? La del gobernador Thomas Dewey de Nueva York. Este tipo de propaganda inspiró a muchas empresas como Disney y a finales de los 50, una de las primeras corrientes contraculturales, el movimiento Beatnik, convirtió la camiseta en un símbolo de bohemia libertaria. Y ese fue el principio de todo.

En manifestaciones feministas en los 60, en los conciertos de grupos como Queen o The Rolling Stones, sobre la pasarela… Dior e Yves Saint Laurent fueron los impulsores de elevar la camiseta a la categoría de la alta costura. Y el resto no tardó en sumarse.

Así que, sí; la camiseta es un básico IMPRESCINDIBLE en cualquier armario. Da igual que te la pongas para salir, para hacer deporte o incluso para dormir. El caso es formar parte de la revolución


Lauren Izquierdo

Ah, creo que es ahora cuando tengo que decir que dirijo este sitio. Así que sí, soy la Directora de Status of Empire. ¿Quieres saber mis dos mayores secretos? Soy un cuadro y siempre escribo sobre lo que me da la gana. Llevo en el mundo de la moda desde que tengo 15 años y eso me ha dejado un poco cucú. Pero ahí vamos, sobreviviendo (aunque cada vez tengo más ganas de irme a vivir al campo). Además, también soy experta en belleza. Una, que se adapta a los nuevos tiempos. ¿Otro secreto? Venga, escribo sobre amor porque capitalizar sentimientos es un mood y es el mío, tengo un podcast que se llama Estas Crías y he publicado dos libros que son como mis hijos, Espinas de terciopelo y Silencio. Ale, y ahora a leer todas mis cosas, que tienes para rato.