En un mundo totalmente influenciado por las tendencias de las redes sociales y los medios de comunicación, la imagen se ha convertido en una dimensión fundamental a todos los niveles. El mensaje que queremos transmitir ya no se limita al discurso verbal. La imagen personal se ha convertido en un arma tremendamente efectiva. Pero, ¿saben los políticos la importancia de sus elecciones de vestuario?

La forma de vestir interviene en la configuración de nuestra identidad. Es un reflejo de nuestro carácter, pero también de los valores que queremos transmitir. La importancia de la marca personal ha llegado a la política. Y, sí, los políticos son conscientes. Saben que la imagen que proyectan es fundamental y que en cualquier evento recibirán una atención especial. 

En procesos de campaña las decisiones de estilismo están completamente estudiadas. La moda también busca conseguir votos, especialmente los de los votantes más indecisos. Los ciudadanos buscan sentirse identificados con quienes les representan. Depositan su confianza en una persona, y, por ello, la imagen que proyectan es un valor primordial. 

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#1 TIEMPOS DE CAMBIO

La moda tiene su propio lenguaje. Las elecciones de vestuario son analizadas al milímetro y pueden aportar información extra a un discurso e incluso reforzar argumentos. Los iconos de la moda han ido cambiando a lo largo de las décadas. Desde las supermodelos de los años 90 al boom de las influencers en Instagram. Pero, tradicionalmente, también han sido grandes referentes figuras de la monarquía española o británica como la reina Letizia, Kate Middleton o Meghan Markle.

La moda tiene su propio lenguaje

En pleno 2021 la influencia de las royals  o las primeras damas ha pasado a un segundo plano, y en sintonía con los tiempos de cambio, es el momento de las grandes políticas. El paradigma de la mujer en la política ha cambiado completamente en los últimos años. Con una implacable capacidad de liderazgo, políticas como Alexandria Ocasio-Cortez, la más joven en ocupar un sitio en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, o Sara Marin, la primera ministra de Finlandia y la más joven del mundo en ocupar ese cargo, se han convertido en iconos políticos pero también en referentes en el mundo de la moda. 

El auge de la moda popular ha convertido a las nuevas generaciones de jóvenes políticas en todo un referente en cuanto a estilo y carisma. Mujeres empoderadas que transmiten sus valores y su fuerza no solo a través de la palabra sino también a través de su estilo personal. Pero la moda no solo atañe a las mujeres, y los políticos también confían en sus estilistas para fortalecer su estrategia de comunicación. 

#2 ESTILISMO EN CAMPAÑA

Un estudio publicado por la Universidad de Málaga señalaba que la personalización se usa incluso como estrategia electoral.  Por lo que el tradicional dicho de “una imagen vale más que mil palabras” cobra todavía más importancia a nivel político en momentos de campaña. 

En política la personalización se usa como estrategia electoral

Tras el único debate de campaña de las recientes elecciones de la Comunidad de Madrid, el especialista en liderazgo político, Euprepio Padula, analizó en TeleMadrid el estilismo de los seis candidatos. Cada candidato transmitía algo distinto con su ropa. Según el experto, Gabilondo, candidato del PSOE, siempre muestra formalidad y seriedad, a diferencia de la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que normalmente viste con colores vivos y casi siempre rojo y blanco -los colores de la Comunidad de Madrid-.

Mónica García, cabeza de Mas Madrid en la CAM, transmite una imagen muy femenina, de mujer joven y trabajadora. Asimismo, Padula señalaba que Edmundo Bal, candidato de Ciudadanos, refleja un look de motero, casual, y Pablo Iglesias, exlíder de Unidas Podemos, siempre ha sido leal a su estilo informal, con vaqueros y camisa remangada, que transmite un mensaje de clase obrera. 

#3 LA MODA ES POLÍTICA

El vestuario funciona como espejo social y cada elección de color, estampado y accesorio pasa por un filtro totalmente analizado. El tradicional imaginario que sostenía que la moda era solo para mujeres ha quedado atrás y actualmente la distinción de géneros es mucho menos acusada.

El vestuario funciona como espejo social

De la misma manera, la distinción ideológica izquierda-derecha se ha desdibujado en el terreno del vestuario. El traje, los vaqueros y las americanas se han convertido en prendas populares indistintamente utilizadas por los políticos. Eso sí, seleccionadas con sumo cuidado en los eventos en los que más van a llamar la atención.

La moda es un principio básico en la estrategia de comunicación y cada político la usa como arma en la proyección de su imagen. Y en muchas ocasiones los cambios de vestuario también sirven para dejar una etapa atrás. Solo hace falta ver el tan comentado corte de pelo de Pablo Iglesias para dejar atrás su etapa en la política española. 


Paula de la Vega