Mónica Regueiro

Mónica Regueiro es actriz de teatro, de cine y de televisión. En todas las facetas artísticas se siente cómoda y parece que no hay nada que se le resista. Mónica Regueiro es una mujer con una carrera muy completa e interesante, que lleva muchos años trabajando y esforzándose sin parar. Por si fuera poco, Mónica Regueiro también es productora cinematográfica y teatral, y ahora ha producido las obras ‘De un tiempo a esta parte… fracaso?’ y ‘Un hombre de paso’ en el Teatro Español y en las Naves del Español en Matadero.

Además, después de una bonita e intensa gira, Mónica Regueiro acaba de estrenar ‘Principiantes’ en los Teatros del Canal. Una obra que protagoniza junto a Javier Gutiérrez, Vicky Luengo y Daniel Pérez Prada. Hemos estado hablando con Mónica Regueiro sobre esta obra, su brillante carrera, la cultura, futuros proyectos y mucho más. No te pierdas todo lo que nos ha contado Mónica Regueiro.

Mónica Regueiro fotografiada por Anita Mañez

¿Por qué decidiste dedicarte a la interpretación teniendo en cuenta que te licenciaste en Publicidad?

En realidad, yo creo que claramente hay algo de pasión que tiene que ver con la vocación. Pero no soy de esos actores o actrices que lo tenían clarísimo desde pequeños, a mí eso no me pasó. Me fue pasando con el tiempo. Es verdad que para mí hay algo muy parecido en lo que tiene que ver con expresarse y crear cosas. Por ejemplo, hice mi trabajo final sobre la filmografía de Julio Medem porque para mí es súper complementario, me ha servido para mucho. Para la parte de producción como productora y a nivel actoral también. Me ha formado en un montón de cosas que me sirven luego sobre un escenario.

Yo creo que cuanto más poliédricos, polifacéticos y cuantas mas aristas tengamos mejor vamos a poder hacer nuestro trabajo interpretativo. Al fin y al cabo, los actores nos nutrimos de nuestras vivencias y de las de otros y cuantas más experiencias tengamos más rico y profundo va a ser el trabajo. Para mí es complementario. No sé en qué momento se desvió todo a la interpretación, pero sí recuerdo de pequeña montar pequeñas funciones en las fiestas familiares. En el instituto estuve en un grupo de teatro y en la universidad también. Ya luego empecé a formarme paralelamente de forma profesional. Creo que fue poco a poco derivando hacia lo que ahora soy.

Es verdad que has hecho muchísimo teatro, pero también cine, televisión y cortometrajes ¿qué es lo que te aporta de diferente cada una? 

Es verdad que los medios son súper distintos. El cine para mí lo que tiene es la magia del medio, hay una especie de ritual en sentarte en una sala de cine, aunque ahora se esté perdiendo. El ver algo en pantalla grande, a oscuras, compartiéndolo con otra gente, tiene algo increíble como espectador y muy rico como actriz. Hay un cuidado especial, suele haber más medios y presupuesto, más tiempo para ensayar y preparar; la televisión es algo más inmediato. Se hace todo más rápido, pero también tiene la magia de llegar a todo el mundo, la televisión es lo más universal que hay. En realidad, lo que te da la exposición de llegar a prácticamente todo el público y tan diverso es la televisión, no el cine ni el teatro.

Y el teatro es que también es un ritual en el que nunca se repite nada de lo que hagas, siempre es diferente una función de otra. Y está el vértigo del directo porque ahí no hay corta, ni retomen ni nada. Hay algo de comunicación directa con el público que solo se da en el teatro. Estar haciendo algo en el momento y recibir el feedback inmediato del público, es increíble, es único. Cada medio tiene su ventaja y particularidad, yo me quedo con todos (risas).

¿Cómo dirías que ha sido tu evolución como actriz? 

Mi evolución está siendo, porque sigo en evolución constante. Voy hacia una calma que me está trayendo muchas alegrías. Casi todos cuando empezamos a trabajar en este oficio lo vivimos desde la ansiedad porque estamos esperando una llamada. Porque nuestro trabajo no depende solo de nosotros. Es muy complicado y muy cíclico, que estés trabajando ahora no significa que vayas a seguir luego, tienes que demostrarlo constantemente. Tu anterior trabajo se invalida con el siguiente. Nuestra realidad es estar probando, recibiendo noes hasta el sí, estar siempre en la cuerda floja. Es inevitable que en algún momento lo vivas así. Yo tengo suerte -y toco madera para que siga así- de tener un sosiego que me lleva a vivirlo todo de manera tranquila y disfrutando. Ahora empiezo a disfrutar de verdad del proceso y de los ensayos. Por eso también mi parte de productora me trae muchas alegrías, invierto trabajo y esfuerzo y una parte creativa que me hace muy feliz. Ojalá pueda seguir compatibilizando las dos cosas mucho tiempo.

Pero además también te has lanzado a la producción de obras como ‘De algún tiempo a esta parte…. Fracaso?’ cartel español ¿Qué tiene esta obra para que hayas decidido apostar por ella? 

Para empezar su directora Maite Pérez Astorga es amiga y compañera desde hace mucho tiempo. Empecé a trabajar con ella en ‘Los miércoles no existen’ porque era la codirectora. Desde ahí teníamos ganas de trabajar juntas y lo hemos intentado varias veces. En esta ocasión el proyecto vino desde el Teatro Español, Maite me llamó para contarme y pensé que tenía que hacerse. Es una persona con voz propia, con mucho que contar y que cuenta cosas que te tocan desde una perspectiva bonita, poética y dese la lírica. Habla de cosas fuertes y prosaicas desde un punto de vista hermoso. Ha sido una oportunidad poder trabajar con ella porque lo estábamos deseando. Además, ha tenido muy buena acogida porque la primera semana se vendieron todas las entradas. Estoy muy contenta. Después lo próximo será en el Matadero, la primera gran incursión en el teatro de Manuel Martín Cuenca porque ya hizo algo más pequeño hace un tiempo. Su primera dirección después de mucho y con un actor fetiche para él, Antonio de la Torre, que han trabajado mucho juntos en cine. Con muchas ganas de este proyecto también con María Morales que es un peso pesado dando la réplica. Es un súper proyecto que estrenamos primero en Sevilla con muchas expectativas.  

Aprender a tener una mirada limpia fuera de prejuicios y escuchar los sentimientos del otro sin juzgarlos

Mónica Regueiro fotografiada por Anita Mañez

Estuviste en 2021 de gira con ‘Principiantes’, ¿qué pensaste la primera vez que leíste el texto? ¿Cómo te sientes? Porque es muy reflexivo…

Sí, totalmente. En este caso partíamos de un relato de 9 páginas de Raymond Carver. Con ese relato que yo le mando a Juan Cavestany, quien lo ha adaptado, teníamos que lograr un espectáculo teatral. Era un reto enorme. Es verdad que hubo varias versiones previas. Para mí era importante que cogiese peso la pareja más joven, que en el relato está más desdibujada y en la función más presente. Lo bueno es que Juan Cavestany era un enamorado de la prosa de Carver y ha sabido plasmar el espíritu de su relato de forma magistral. En España hay mucha gente que admira a Carver y cuando vienen a verlo se llevan una grata sorpresa.

El gran vértigo fue cuando me di cuenta de que tenía que interpretar a Terry, una mujer muy controvertida. Defiende una postura del amor que hoy en día es políticamente incorrecta. Ha sido un aprendizaje brutal a nivel actoral y profesional. Aprender a tener una mirada limpia fuera de prejuicios y escuchar los sentimientos del otro sin juzgarlos. Sigo aprendiendo cada día y es lo bueno del teatro. Ahora mismo lo vivo como un absoluto regalo.

Ahora estáis en Madrid… después de tanto tiempo ¿qué supone para ti seguir subiéndote a un escenario cada noche? Tanto éxito, aplausos…

Es un regalazo. Primero porque empezamos la gira en plena restricciones, con toque de queda a las 18.00. Para mucha gente la entrada de teatro era su salvoconducto y hemos vivido teatros al 30% y al 50% del aforo. La sorpresa y el regalo fue que cuando volvió el aforo completo se ha seguido llenando. En Madrid se han agotado entradas. Está siendo un viaje más que placentero, no me salen las palabras. Que se acabe la función y haya minutos de aplausos… lo vivo todo el rato intentado recordarme lo privilegiada que soy y la suerte que tengo.

¿Con qué te gustaría que se quedara el público que va a ver ‘Principiantes’? 

Para mí es una especie de viaje. Se plantean un montón de cuestiones y preguntas a las que no se les da respuesta. Me gustaría, que creo que es lo que sucede, que el público se fuese con ese debate interno. Con las dudas que te genera ver un espectáculo de este tipo con personajes que plantean cuestiones muy universales: el miedo al fracaso, al desamor, a quedarnos solos, el amor en lo inicios, cómo se modifican las relaciones después de años… todos nos podemos reconocer. O te ha pasado, o te está pasando o conoces a alguien en esa situación. Esto da para muchos debates después. Que se vayan con esa semilla plantada de no tener todas las respuestas, pero tampoco pasa nada, la vida es cambiar y modificarte. Mis vivencias y lo que veo me modifica. Esta función no te deja indiferente.

Pese a que ‘Principiantes’ está ambientada en 1980, sorprende un poco que podría ser perfectamente en el 2021 ¿crees que ha cambiado algo desde ese momento a ahora? 

Me lo plantean muchas veces, sobre todo por mi personaje. Es una mujer que ha sufrido maltrato, que ha tenido una relación con alguien que la pegaba y maltrataba, pero decía que la quería. Lo que ha cambiado es la perspectiva que tenemos de esta problemática. Antes no le poníamos nombre y evidentemente esto tiene un nombre, se llama violencia de género, violencia machista. Hay cifras de victimas espeluznantes, lo que no ha cambiado es que no hemos encontrado la solución. Somos conscientes de que es una lacra social a la que hay que buscar solución, pero no la tenemos porque las cifras no van a mejor, van a peor. La base está en la educación y desde la cultura podemos hacer mucho. Ponerlo sobre la mesa, que se hable de ello, verte reflejado cuando tienes la vivencia y puedes empatizar. Para mí por eso y por muchas cosas más ‘Principiantes’ es un regalo. Pone en tela de juicio cuestiones que eran así en los 80 y que no han cambiado tanto 40 años después y algo tendremos que hacer. Para mí poner este granito de arena y poder abrir el debate ya es una maravilla.

Mónica Regueiro fotografiada por Anita Mañez

Profesionalmente hablando ¿Cómo es trabajar con un reparto tan increíble como el de ‘Principiantes’? Porque no sé si ya habías coincidido con alguno de ellos

No había coincidido con ninguno, así que imagínate cómo es. Conocía a Javier Gutiérrez dese hace muchos años y tenía clarísimo desde el principio que quería que fuera Hertz. Cuando le pasé el texto de Juan Cavestany en seguida dijo que sí, pero hubo que esperar por su agenda (risas). Trabajar con él es un regalo. Pero con Vicky Luengo y Daniel Pérez Prada lo mismo. No es porque sean mis compañeros, es que es real, son mis compañeros soñados. A Vicky la admiraba muchísimo y me gustaba su trabajo desde hace años. Para mí es la Laura perfecta. Y en el caso de Dani lo mismo. Tiene un físico tan peculiar, es tan buen actor que hacíamos un mix tan extraño estéticamente cada uno dispar y distinto en la forma de interpretar. Creo de verdad que es el reparto ideal. Hemos vivido una gira que ha sido una maravilla, hemos tenido muchísima suerte. Nos lo hemos pasado estupendamente y no es fácil en una gira de teatro tan larga. Una experiencia vital que se te queda siempre. Los proyectos traen que hay gente que pasa sin más y otra gente que se queda en tu vida, y estos tres son para quedarse.

¿Y bajo las órdenes de Andrés Lima? 

Andrés es un chamán, un director de orquesta brutal. Le conocía desde hace años, pero no había trabajado con él. Ver cómo trabaja con el resto de la gente, con su equipo creativo, de luces, escenografía…ver cómo coordina y tiene el espectáculo clarísimo en su cabeza. Ver cómo te guía trabajando desde un punto de vista tan lúdico y desde el amor, es un gustazo trabajar con él. Es artista, sabe lo que quiere y sabe llevarte sin que te des cuenta. Pero también acepta todas las propuestas, todo se prueba. Ha sido un proceso muy gozoso. Estoy feliz porque ha sido un sueño cumplido.

Todavía te quedan varias semanas en los Teatros del Canal con ‘Principiantes’, pero ¿tienes algún otro proyecto en mente del que puedas hablarnos? 

Hay muchos (risas), pero los más inmediatos son la producción de la obra ‘Un hombre de paso’ y otro proyecto dirigido por Mario Gas que se estrenará en los Teatros de la Abadía. Estamos haciendo grandes avances en un par de proyectos audiovisuales que espero que puedan estar para el 2023. Estoy con muchas cosas y con muchas ganas, sin parar.


Paloma Arwen