Café murillo

Su lugar es estratégico. Elegante, visible (pero no demasiado) y con ese oh la lá que tanto caracteriza a los parisinos. Es el Murillo Café, un restaurante donde dejarte embaucar por la mejor gastronomía.

Situado detrás del Museo del Prado (Ruiz de Alarcón, 27), Murillo Café sabe que uno de sus puntos fuertes es el ambiente. Así, te saluda con una terracita agradable, con mesas diminutas (como en París) y bien aprovechadas dadas las circunstancias excepcionales causadas por la Covid-19.

El interior es un poco más oscuro, pero acogedor. Porque uno de sus must es haber conservado su legendaria trayectoria como uno de los restaurantes más emblemáticos de Madrid. A pesar de ser reconocido por sus brunch (que puedes configurarlos a tu gusto) y por los cafés de los ejecutivos, la carta de Murillo Café es bastante dinámica. En ella encontrarás una propuesta mediterránea con pinceladas de fusión oriental, pero siempre equilibrada. Al fin y al cabo, su objetivo es ofrecer una propuesta sana y deliciosa.

Como recomendación… Sin duda, el carpaccio de calabacín y el risotto con setas. Dos platos llenos de sabor, cocinados a su punto y servidos en cantidades abundantes. No obstante, también podrás disfrutar de platos más tradicionales, otros de corte un poco más internacional y otros con un guiño oriental. Sea como sea, todo ellos son perfectos para compartir.

En cuanto a los postres… No puedes irte de aquí sin probar la tarta de zanahoria. Es toda una experiencia (casi) religiosa. Los cócteles también son una buena opción si lo que quieres es pasar una tarde agradable (ahora los tardeos son tendencia, no lo olvides). Mi recomendación es que pruebes El Murillo, El Greco y el Velázquez.

En definitiva, un lugar donde desconectar, disfrutar de la buena gastronomía y dejarse evadir por una buena conversación de esas que duran horas y horas. Todo ello rodeada de arte, ¿qué más se puede pedir?


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".