Cualquier amante de la comida japonesa sabe que, ni todos los restaurantes son iguales, ni toda la comida sabe igual. Por eso, cuando encontramos un lugar donde la propuesta gastronómica es una delicia, el ambiente es agradable y encima la relación calidad precio es coherente, nos quedamos (para siempre). Y también os damos la bienvenida. Así que, sean todos bienvenidos al restaurante Nakama.

Nakama es un restaurante japonés situado en la calle Sagasta, 23. Allí, cada detalle cuenta, desde el color de las paredes hasta la decoración de los palillos. Nakama significa “nivel superior a la amistad”, algo así como “hermandad”, “un aliado”, “alguien en quien poder confiar”. A ambos dueños, Roberto Martínez y Fernando Pages, la cocina japonesa les unió, y tras 15 años de experiencia en el negocio del sushi, han sabido encontrar su concepto: una propuesta gastronómica llena de sabor con toques mediterráneos y matices caribeños que no dejan indiferente a nadie.

“Pruébalo sin soja”, nos dice uno de los camareros. Porque en este restaurante la comida no necesita disfraz ni ningún condimento que evolucione su sabor. Como diría mi madre: “platos sin trampa ni cartón”. Además, en Nakama, se escogen los ingredientes de forma muy meticulosa, seleccionando únicamente los mejores para ofrecer al comensal un deleite para el paladar. ¿Mi consejo? Combínalos con una buena copa de vino blanco o una de cava.

Entre sus propuestas destaca el atún marinado con hoja de shiso, la vieira gratinada con mayonesa japonesa, nigiris como el de vieira con lima o el wagyu con mostaza, el gunkan de cangrejo real (uno de mis favoritos, ¡sin duda!) o el wagyu roll envuelto en papel de sésamo. Aunque no puedes dejar de probar los dados de entrecot de ternera gallega con salsa japonesa, yuca frita y mayonesa de wasabi, ni tampoco algunos de los platos más famosos como el Yohan Roll y Elvis Roll que se terminan ante el comensal flambeándolos en mesa.

Llegando al postre (porque siempre hay hueco para él), la tarta marquesa o la tarta tres leches son una delicia, aunque los mochis de tiramisú, tarta de queso y té verde no tienen desperdicio.

En definitiva, un restaurante al que siempre puedes volver y nunca dejar de sorprenderte. Se habla mucho de que, cada vez con mayor frecuencia, las nuevas generaciones hacemos mucho hincapié en la calidad de la comida que comemos. Es cierto. No nos importa pagar un poco más si la experiencia gastronómica merece la pena. De momento, en Status of Empire nos quedamos en Nakama. Así que, ya solo nos queda decir una cosa: qué viva el sushi, la propuesta japonesa y la comida en general.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".