La primera vez que Nata Moreno se subió a un escenario tenía cuatro años. Y aunque no hubo un momento clave en su vida, todos los caminos la llevaron al mundo de la interpretación. Más tarde Nata Moreno también se abrió las puertas al mundo de la dirección. Y es que escribir guiones y contar historias tiene algo de íntimo para Nata Moreno y es algo con lo que también disfruta mucho. Ahora Nata Moreno estrena ‘El alivio o la crueldad de los muertos’ en los Teatros del Canal.

Se trata de una obra de teatro de Rubén Ochandiano que supone la vuelta a los escenarios de la actriz. Hemos estado hablando con Nata Moreno sobre sus inicios, su evolución a lo largo de los años, esta nueva obra y muchos temas más. ¡No os perdáis todo lo que nos ha contado Nata Moreno!

Hola Nata, ¿qué tal? ¿cómo estás afrontando esta vuelta a la rutina?

Estoy reventada, hoy estoy muy cansada (risas). Llevamos dos meses ensayando a diario, hemos librado un día a la semana, los domingos un rato. El trabajo del teatro es muy intenso, todo lo que pasa dentro. Los procesos creativos, preparar el personaje, entenderlo… todo lo que es trabajar con las emociones de uno, con el cuerpo, la voz. Ayer tuvimos un primer pase con amigos y fue una maravilla.

¿En qué momento decidiste que querías dedicarte al mundo de la interpretación y de la dirección?

La verdad es que no sé si se decide. La primera vez que me subí a un escenario tenía cuatro años. Me subió mi madre porque quería que bailara. Unos años después conocía  a unos amigos y empezamos a hacer teatro. Después me matriculé en la universidad y para escaquearme de las clases me apunté al grupo de teatro. Al final me fui de la universidad y me vine a Madrid a estudiar arte dramático y también empecé probar con la cámara. En mi caso ha sido que la vida me ha ido llevando. No he tenido un momento claro. Además yo tengo 42 años, soy de una generación donde no había Instagram ni las redes sociales eran tan potentes. Incluso te diría que ni las televisiones tenían tanto impacto. Ser actor no era una cosa que generaba visibilidad, era complejo, los padres se enfadaban.

¿Cómo es compaginar ambas profesiones? Porque por muy relacionadas que estén no tienen nada que ver la una con la otra

No, no tienen nada que ver, la verdad es que no. Yo empecé actuando y el mundo del teatro y del cine y la televisión, que también me apasionan. Pero hubo un momento de mi vida en el que necesité estar en silencio por decirlo de alguna manera. Sentarme y escribir, crear personajes. Después llegó el documental con el que gané el Goya. Son búsquedas diferentes. Yo por ejemplo ahora que he hecho teatro no lo he compaginado. Intento no meterme en los dos universos a la vez. Si estoy actuando me meto a tope en el teatro, el personaje, los compañeros y la compañía. Y en un proceso de cine me lleva mucho espacio porque escribo también los guiones y dejo todo lo demás.

Si estoy actuando me meto a tope en el teatro y en el personaje

¿Qué es lo que te aporta cada una de ellas?

El teatro me hace sentir una felicidad tremenda. El otro día entraba en los Teatros del Canal e iba tocando las paredes. Esta sensación de salir al teatro te hace sentir muy vivo, me da una sensación que es única. Trabajar con un director, con su mirada es algo muy bonito y único. Entender otra cabeza y otra vida. También me gusta mucho hacer cine porque en el fondo tengo algo muy íntimo y tímido y me gusta tener mi espacio para escribir y estar en silencio. Es un trabajo muy dedicado porque siempre que se escribe una historia se hace con las cosas que le pasan a uno o que tiene dentro. Me gusta mucho sacar esa parte de mí.

Como has dicho, vas a estrenar ahora en los Teatros del Canal ‘El alivio o la crueldad de los muertos’, ¿qué se van a encontrar los espectadores cuando vayan a verla?

Desde luego no le va a dejar indiferente. Es un espectáculo fuerte, con un punto muy punk. A la vez es profundamente bello con una propuesta de luces y escénica arrolladora, de una belleza tremenda. Con un reparto de actores muy grandes. En todos los sentido hacemos malabares para recorrer este viaje que te deja sin respiro. A la vez es un espejo muy grande para mostrar esa parte de nuestra sociedad donde todo el rato buscamos la felicidad y el vacío que eso genera.

Nata Moreno en ‘El alivio o la crueldad de los muertos’

Con esta obra vuelves al teatro.  ¿Por qué con este proyecto y no con otro? ¿qué tiene de especial?

Realmente el texto me fascinó, me encandiló. Es un protagonista, un personaje alucinante con unos recovecos mentales muy fuertes. Una hora y cuarenta en la que no salgo del escenario, pasando por situaciones excitantes para mí como actriz. Y es de Rubén Ochandiano, no solo es un gran amigo y compañero sino un gran creador y a mí su mirada me interesa. Hacer este viaje con él de la mano ha sido un lujo. Repetiría mil millones de veces.

¿Cómo ha sido trabajar con Rubén y el resto de tus compañeros?

Un regalo, imagínate. A mí me llamó Rubén y ya me hizo mucha ilusión. Cuando empezaron a llegar los compañeros a los que conozco desde hace mucho años… está siendo alucinante, precioso.

Trabajar con mis compañeros es un regalo

Además estás en pleno desarrollo de tu primera película de ficción

Sí, aunque como te decía, lo he parado un poco porque no soy capaz de estar desarrollando tantos proyectos y personajes que piden tanto de ti. No puedo estar preparando el personaje de Nata -teatro- y a la vez estar creando a otra mujer u hombre. Lo he parado un poco pero retomaré en seguida.

¿Cómo ha surgido este proyecto?

Cuando acabé el documental y todo lo que pasó de ganar el Goya, Forqué, la nominación a los Platino, etc. fue muy bonito. Es cierto que a los días nos encerraron en casa a todos por la pandemia y bueno… Yo venía con tanto impulso y desde un sitio tan feliz que empecé a seguir trabajando. He estado un año y medio desarrollando el guion y el proyecto, poniéndole imagen, textura… Estamos en este proceso de pre y espero poder rodar el año que viene.

¿Qué dirías que es lo más valioso que has aprendido de estas profesiones?

Siigo sacando conclusiones todos los días. No tengo un aprendizaje cerrado. Creo que la gente que nos dedicamos a esto tenemos que hacernos cargo de que es una parte importante y en la pandemia ha quedado más que demostrado. Estábamos encerrados pero no dejábamos de ver arte, belleza y cultura, porque si no la vida a veces es muy dura. A mí me gusta formar parte de eso. Lo hablaba con Rubén el otro día y es que un día uno está en su casa y escribe algo porque no puede dormir y luego están aquí muchas personas trabajando y entran los espectadores a verlo. Es como una especie de milagro tener una idea y que se materialice y se convierta en algo. Es súper bonito.

A nivel profesional, después de tantos años trabajando, ¿qué es de lo que más orgullosa te sientes de tu carrera?

Yo creo que me siento orgullosa del tiempo, de seguir aquí. Ha habido momentos que han sido muy difíciles y uno en estas profesiones a veces se quiere rendir y tirar la toalla. Son complejas y he tenido que pasar por muchos sitios. Ser camarera en muchos sitios, etc. He creado compañías, las he cerrado, he creado una productora. He cogido a un grupo de amigas para rodar un corto y luego he sido más loca y se lo he pedido a Javier Cámara (risas). Lo que más orgullosa me hace sentir es que siempre tengo esa llama y esa pasión. Me transmite estar sana a la vez. Todas las mañanas me levanto con muchas ganas de trabajar y eso me hace sentir bien. Siempre pienso que lo mejor está por llegar.

¿Cómo dirías que ha sido tu evolución a lo largo de estos años?

Bueno… no lo sé. Yo me vine a vivir a Madrid desde Zaragoza con 20 años, con una maleta llena de ilusión. Y lo que te digo: una cosa son as expectativas y otra la realidad. Me parece que en esto también la madurez ayuda a ir entendiendo por qué te dedicas a esto, qué tiene de específico contar historias y generar espectáculos. Qué importancia tiene no solo en tu vida si no también en el mundo. No es la carretera, hay algo que va más allá y tiene que ver casi con lo poético y lo místico que tienen estas profesiones. Yo ayer cuando entraba la gente en el teatro y los veía a todos calladitos sentándose… es muy emocionante. Porque la gente paga dinero para verte y creamos entre todos una cosa de mucha comunicación. Ese milagro es un regalazo.


Paloma Arwen