Desde el Instituto Marangoni, una de las escuelas de moda más importantes a nivel mundial, pasando por firmas como Dolce&Gabbana, Nicolás Montenegro coge las riendas de su futuro para lanzar su propia colección de moda, El Aaiún de Montenegro

Aunque para algunos la suerte existe, quizá la perseguida fortuna es una cuestión de trabajo, constancia y una pizca de talento. Nicolás Montenegro es la prueba fehaciente de ello. Desde que en la escuela dibujara pequeños bocetos de diseños ha luchado por su futuro dentro del mundo de la moda, siempre apoyado por sus familiares y amigos. Para ello, ha estudiado en el Instituto Marangoni y ha trabajado con Max Mara, Yolancris o, incluso, Dolce&Gabbana, lo que le ha dado la oportunidad de vestir a artistas como Beyoncé, Kylie Minogue, Melania Trump o Mónica Belluci.

Sin embargo, el confinamiento que vivió España durante los meses de marzo, abril y mayo de 2020 fue el pistoletazo de salida para su propia marca: Montenegro. Esta vez, alejado de las más cosmopolitas urbes, dio rienda suelta a su creatividad en su pueblo natal, Lantejuela, donde ahora tiene su propio taller. Bajo cualquier pronóstico ennegrecido a causa de la COVID-19, Nicolás Montenegro aparece como la figura capaz de dar luz al panorama actual de la moda española. Así lo demuestra su fama, cada vez mayor, y sus ganas por alumbrar y deslumbrar.

Tu formación, tu carrera profesional y, por supuesto, tu talento innato, no deja lugar a dudas: tienes un futuro prometedor en el mundo de la moda. ¿Cómo afrontas este futuro?

Con las mismas o más ganas con las que empecé. Quiero seguir luchando por el futuro de la marca junto a mi familia y junto a mi mano derecha: Minerva Portillo. Sé que no es fácil. Y más aún en estos momentos de pandemia, pero creo fielmente en el futuro y en todo lo que tengo por expresar a través de mis diseños y presentaciones.

El diseñador junto a su mano derecha y cofundadora de Montenegro, Minerva Portillo

Para llegar a este futuro, has tenido que pasar por un pasado. Te has formado en el Instituto Marangoni y has trabajado con grandes nombres como Max Mara. ¿Supiste desde el principio que era la moda a lo que te querías dedicar? ¿Cuándo te diste cuenta?

Desde bien pequeño, creo que desde que tengo noción del tiempo. Mi madre y mis hermanas han sido el clic predominante para adentrarme en este mundo. Recuerdo cómo de pequeño mi profesora de infantil, “la señorita Chari” me animaba para que siguiese diseñando y desarrollando aquellos bocetos amateur que, con tan solo cuatro o cinco años, dibujaba.

“Los españoles somos capaces de crear una buena colección ready to wear como de costura”

Ahora, que apuestas por desarrollarte por ti mismo y con tu propia firma, una de tus primeras decisiones fue crear desde España. Más concretamente desde tu pueblo natal, Lantejuela. ¿Por qué decidiste apostar por España y por tus orígenes?

Porque somos capaces. A nivel internacional, se cree que los españoles solo somos capaces de diseñar de manera teatral y es algo que no me gusta. Los españoles somos capaces de crear tanto una buena colección ready to wear como de costura.

¿En qué momento decides crear tu propia firma de moda y por qué fueron los vestidos de novia? ¿Qué sentiste al terminar y lanzar esta primera colección?

Fue durante el confinamiento estricto. Me puse a crear como loco. Monté el estudio en la parte baja de mi casa del pueblo, que es un loft todo en blanco con una mesa enorme de trabajo. Me senté allí, saqué papel y lápiz, y me puse a crear día tras día hasta diseñar una colección de fiesta que, posteriormente, transformé en novias a falta de tejidos de fiesta. Era difícil conseguirlos porque las fábricas textiles estaban cerradas. Por eso decidí hacerlo en blanco… Y así nació Abril.

Tras este primer lanzamiento, has seguido trabajando y la fama cada vez llama más a tu puerta. El pasado abril, un año después de tu colección Abril, presentaste en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid tu nueva colección El Aaiún. ¿Por qué este nombre?

El Aaiún, la ciudad situada en el sur de Marruecos, es el punto de partida de un viaje por los recuerdos de mi infancia. Y, sobre todo, de las vivencias y anécdotas contadas por mi padre, recientemente fallecido por COVID-19. He querido rendirle tributo a él con estas propuestas en las que vemos piezas inspiradas en sus viajes en la década de los 70. La colección despliega su belleza a través de tapices traídos de la ciudad del Sáhara a finales del siglo XX. El pavo real se postula como el símbolo principal y se convierte en el estampado que decora con maestría las piezas centrales de El Aaiún de Montenegro.

Lejos de los blancos de tu primera colección, El Aaiún apuesta más por los oscuros y los colores del atardecer. ¿Por qué este cambio y qué te inspiró a crear esta colección?

Me inspiré en los colores marroquíes, en su paleta colorida y, a la vez, minimalista. Una colección atemporal con piezas tan veraniegas como invernales, a excepción de algunas piezas, solo aptas para las frías noches de verano en el desierto, como las chaquetas o abrigos. 

Has vestido a Bad Gyal o incluso a Rosalía. En el extranjero, a algunas personalidades como Beyoncé, Melania Trump o Mónica Belluci. Si puedes elegir solo uno, ¿cuál es el vestido del que más orgulloso te sientes?

Es una de las preguntas que más me repiten en cualquier reunión y mi respuesta siempre es la misma: no tengo una preferida, lo cierto es que ha sido un lujo trabajar con nombres tan relevantes, gracias a las firmas de moda donde antes trabajé. Pero los vestidos de los que más orgulloso me siento son los de mis mujeres: mi madre y mis hermanas.

“Los vestidos de los que más orgulloso me siento son los de mis mujeres: mi madre y mis hermanas”

Por último, la industria textil cerró el año 2020 con pérdidas de más de 7.000 millones de euros. ¿Cómo ves el futuro de la moda después del Coronavirus?

Sinceramente, bastante negro. Aun así, hay algo de optimismo y creo que de toda oscuridad hemos de salir. Así que afronto este proyecto de Montenegro con esperanza hacia el futuro. Ya no solo por mí, sino por todos los que nos dedicamos a este bonito sector.


María Galán

Aunque el futuro dé miedo, vive cultivando las ganas. Mis ganas se centran en el periodismo y, aunque la vida da muchas vueltas, las ganas por saber a donde me llevarán esas vueltas siempre son mayores.