Es inevitable. Está en todas partes. Puedes posicionarte a favor en contra, pero no puedes huir de él. El amor nos rodea allá donde vayamos. Y dejando cursiladas y ñoñerías aparte, no podemos vivir sin él. Y mucho menos sin la novela romántica.

Por eso, las tramas románticas aparecen hasta en las películas y libros más inesperados. Y, sino que se lo digan a Han Solo en Star Wars o a Aragorn en El señor de anillos. Y aunque muchas veces las historias de amor son argumentos secundarios siempre le dan un plus a la trama principal. Y nos encanta.

“Si nos gustan tanto las novelas románticas son por sus finales felices. Porque en el fondo necesitamos un rayo de esperanza, ficticio o no, que nos dé fuerzas para seguir creyendo en el amor”

Tal vez ese sea el motivo por el que la novela romántica sea el género más leído y, sobre todo, más vendido en todo el mundo. Porque si hay algo que amemos más que el vino y la pizza es, sin duda, la predictibilidad. Cuando abrimos cualquier novela romántica somos plenamente conscientes que vamos a conocer a dos personajes que, de una manera u otra, terminarán juntos. Porque en el fondo, eso es exactamente lo que queremos, vivir el romance de los personajes.

También otro motivo por el que nos gustan tanto las novelas románticas son por su final. Cuando una historia de amor termina siempre suele tener un final feliz. Porque en el fondo necesitamos un rayo de esperanza, ficticio o no, que nos dé fuerzas para seguir creyendo en el amor. En un amor auténtico, con sus más y sus menos, que siempre estará con nosotros pase lo que pase.

“El público ya no demanda grandes tragedias en las que darías tu vida por amor, sino historias en las que existan mujeres independientes y exitosas que se aprecien y valoren a sí mismas”

Por eso, las clásicas novelas como Romeo y Julieta se han quedado obsoletas. El público ya no demanda grandes tragedias en las que darías tu vida por amor. Ahora queremos un mundo real. Una sociedad en la que existan mujeres independientes y exitosas que se aprecien y valoren a sí mismas. Porque no necesitamos al príncipe azul montado en un caballo blanco que venga a rescatarnos, sino un hombre que nos traiga una botella de vino cuando tengamos un mal día.

La novela romántica ha evolucionado mucho a lo largo de estos años. Tanto es así que por fin se está poniendo punto y final a aquellas típicas y tóxicas historias de amor de chico malo conoce a chica buena y después de muchos, muchos problemas acaban juntos porque el chico decide cambiar por ella. Ahora comenzamos una nueva época basada en historias reales con las que de verdad podemos comenzar a sentirnos identificados. Porque, aunque ya sabemos cómo acabará, por fin podemos disfrutar de una lectura que realmente se adapte al nuevo mundo que estamos viviendo.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.