¡Qué locura! Mirando al café y pensando, he descubierto que, sin más, el office style es como ese viaje a París que haces unos meses después de la carrera después de tenerlo todo planeado: quizá no deberías, pero… Qué bien sienta.

Hablar de esto me recuerda a mis tiernos comienzos en «¡Por Dior!», bajo el lema de viste como quieras y no juzgues. Pero hay diferencias. No quería meter la pata en mi primera columna de estilo, pensaba mucho todo y sobre todo, en complacer. Hoy en cambio, vengo a quejarme como una loca para defender el estilo más profesional del catálogo. Hoy vengo calentita a hablar del estilo de oficina.

#Office style: ¿Por dónde empiezo?

¿Qué quieres que te diga? No a todo el mundo le gusta llevar siempre unos jeans rotos. Y sabiendo la de litros de agua que se gastan para un solo par, menos aún. Eso también es responsabilidad a la hora de invertir en moda, ¿eh? Cosa que me encanta y tengo en cuenta. Motivo que sin duda se suma a la lista de por qué este estilo predomina más en gente que de por sí, va un poco más adelantada para su edad. Pero no te preocupes, se pega las mismas fiestas que tú.

Lo que decía antes no es nada más ni menos que algo que considero una verdad como un templo. Pasando por un proceso de socialización diferente, algunas personas comienzan a hacer uso de su razón a una edad más temprana que otras. Hay quienes a los dieciséis no sabían qué querían estudiar y otros que a los catorce sabían que querían escribir un libro, ser diseñadores de moda, peinar, maquillar o ser modelo. Vale cualquier ejemplo. En cualquier caso estas personas, y me juego la mano, han tomado decisiones para realizarlo y se han informado por su cuenta, sin depender de nadie en el mayor de los casos.

¿Esto influye en lo que nos ponemos? Por supuesto. Todo influye en lo que nos ponemos. Somos la moda y nuestras circunstancias. José Ortega y Gasset perdona, me venía muy bien. El caso, es que estoy segura de que todos nosotros nos hemos topado alguna vez con alguien en la carrera que la veías y decías… «Es que va de oficina, qué aburrido «, por no decir: «¡Qué payasa, va de vieja, qué mierda de look!». Si vamos a ser sinceros aquí… O ni te parabas a ver esta sección en el fabuloso Mango, lugar donde todo comenzó, poniéndole los cuernos a Stradivarius.

#El office se llevaba sin saber que era office

Y sí, cuando alguien desde muy joven tiene claro el rigor con el que quiere trabajar el día de mañana, hay miles de cosas que te resultan banales. Un estilo que defina quién eres, qué haces, cómo eres… Y no es el típico de todas las chicas o chicos de tu clase. Puedes llevar un estilo muy profesional y divertido a la vez. A veces intento añadirle estos toques para hacerlo más mío.

Pero ojo, que no estoy hablando de vestirnos como Blake Lively en «Do me a favour», hablo de un vestido midi y una americana, de un vestido con manga abullonada al codo, de un top de cuello cerrado con una lazada, de trajes de chaqueta y unos stilettos negros. De prendas que si las llevas nadie te dice: «Qué guapa estás hoy». Aunque no sea el objetivo, porque el verdadero objetivo de este estilo es sentirte acorde y cómoda con lo que haces.

De verdad, no pasa nada por no ir todos iguales, eso es lo chulo de la moda: que se vive y se disfruta. Y que si tu compañero de redacción o de clase, por poner un ejemplo, viste de una manera más office, diferente, usando el azul marino y los grises, no es aburrido. No se merece una crítica constructiva sobre su outfit. Porque aunque constructiva, crítica es. ¿Estoy hablando como Yoda? Sí. El caso es que si no te piden opinión sincera de lo que llevan puesto, ahorra en palabras y sé una persona que atraiga por sus buenos actos y palabras, no que repele. Esta es una cualidad de los que más llevan este estilo.

¿Qué le hacemos? Si tiene una educación, respeto, originalidad y decisión admirables. Es un estilo para arrasar, para advertir de que has llegado y para crear tu marca personal. Y si alguna vez tú que estás leyendo esto, te has sentido prejuzgado por algún compañero por ser así y pensar en tu trabajo, en vez de en la fiesta, si has prescindido del Bershka para apoyar el slow fashion y a diseñadores made in Spain, quiero decirte que soy de tu team y que te apoyo. Que de seguro a la gente quizá no le guste tu estilo porque no lo entienden, pero a mí me encanta.


Carla Pérez Martínez