Por increíble que parezca, Tik Tok es una red social que ofrece mucho más que niñas bailando y recopilatorios de Ana Milán y Xuso Jones. Hay gente que muestra sus viajes haciéndolos parecer caros, elegantes y exóticos; rutinas fitness que parecen fáciles (pero que no lo son) y gente hablando de tendencias. A veces son influencers, otras veces periodistas de moda, y otras «expertos en materia». No obstante, y sea como fuere, Tik Tok se ha consagrado como una de las principales captadoras de tendencias, rindiendo culto a las modas del momento. Por eso, y habiendo hecho un repaso a las semanas de la moda y al street style, no hay duda de que la estética old money será la reina del 2022.

Camisas blancas, zapatos oxford, minifaldas de tablas, jerséis cruzados por encima de los hombros… La estética old money está más presente que nunca, y a pesar de que es una tendencia que fue lo más hace 20 años, todo indica que regresa sobre un nuevo contexto (y con una nueva intención).

#¿Dónde nace la estética old money?

Cruzamos varios miles de kilómetros para llegar a los 90 de EEUU y Reino Unido. La estética old money no es otra que aquella que persigue el aire ya no tan vintage de los ricos anglosajones. Es una moda que huele a dinero, que emula el estatus o la clase social de las familias adineradas que montaban a caballo, paseaban en velero, jugaban al críquet y pasaban los fines de semana en el club de campo. En EEUU se les conoce como WASP y en Reino Unido como sloanies, pero al final todos van a parar al mismo puerto: personas blancas de aspecto atlético con el bolsillo lleno.

Su estética era impoluta y sus reglas de vestimenta muy estrictas. Gastaban un dineral en materiales nobles como el lino, el algodón o el cashhmere y se excusaban con la idea de que no les atraía la perfección. Aprobaban las combinaciones duocromáticas y los colores neutros, odiaban los estampados y el azul marino eran su toque moderno. ¿La sudadera de Harvard? Solo si has ido a Harvard, claro; y en verano el único color que podían llevar era el blanco, que tenía que estar igual de inmaculado que su reputación. ¿Un buen ejemplo de costura? Chanel y el Ralph Lauren de los 90.

#Iconografía del estilo old money

La historia del cine y la cultura de las series se ha forrado a base de difundir esta estética, dejando entrever personajes malcriados y obstinados que, en muchas ocasiones, son seres superficiales sedientos de amor.

Mary Crawley de Downton Abbey, Dickie Greenleaf y su novia Marge Sherwood en El Talento de Mr. Ripley, Los Bridgerton en Los Bridgerton, Verónica de Riverdale, Serena van der Woodsen y Blair Waldorf en Gossip Girl, la familia Malfoy en Harry Potter y hasta Spencer en Pretty Liars son alguno de los ejemplos que ahora mismo se me vienen a la cabeza.

#El old money en 2022

¿Y por qué surge esta estética aparentemente pasada de moda? Básicamente como contrarrespuesta de lo que viene a ser el California Rich, es decir: la ostentosidad y el exceso de una Kim Kardashian o de una Paris Hilton. Los niños y niñas old money presumen de ser más «refinados», pero gastan (y exhiben) la misma cantidad de dinero. Esto es lo que más les gusta. Además, presumen de buscar un estilo de vida vintage.

Buscad en Pinterest, Tik Tok o We Heart It el hastag #oldmoney, es divertidísimo porque la oleada es real. Os sorprenderán la vuelta de los retratos de familia, el repentino interés por los libros de filosofía, los vinitos cuanto más dorados mejor y la estética perfecta de la aclamada Golden Hour. Sin olvidar las clases de Bikram Yoga, el SoulCycle (creo que es algo pareecido a un spinning para el alma), la vuelta a la lectura en papel (no iba a ser todo malo), las visitas al hipódromo, las canchas de tenis (o pádel) y los largos paseos por los jardines como si fueran la mismísima María Antoineta.

Pero es que, además, en Tik Tok, junto con el resurgir del cristianismo, encontrarás el deseo de llamar a sus hijos (o a sus perros, no hay distinción) con nombres rimbombantes y pomposos como Mía, Emma, Adriana, Eloise, Borja, Cayetana, Eidan, Zac, Pelayo, Logan, Mathew, William o George, por no seguir.

#¿Cuál es el verdadero debate del old money?

Porque, aunque cueste creerlo, lo hay. Y para explicarlo voy a hacer algo horroroso que es responder una pregunta con otra pregunta pero ¿por qué quiere esta gente que vuelva la aristocracia? Echad un vistazo a series como Los Bridgerton, Downton Abbey o The Crown. Para verla genial… Pero para vivirla, ¡menudo muermo!

No voy a entrar en temas de dinero porque soy la primera que defiende que cada cual haga con él lo que que le dé la real gana, pero el sistema en el que vivimos actualmente —un mundo que está haciendo desaparecer las clases medias y que persigue una mayor división entre la gente rica y la gente pobre—; es ridículo. Y francamente, dudo mucho que un individuo adquiera un jersey de cashmere porque piense que es de mejor calidad o porque prefiera uno a cinco. Principalmente, porque la gran mayoría no sabe qué es el cashmere. Lo hace porque desea el logo del caballito y porque quiere hacerse ochenta mil fotos para luego subirlas a Instagram. Las redes sociales han creado esa necesidad de aparentar tan absurda y tan común en las grandes casas de principios del siglo XX.

Que no tengo nada en contra, insisto, que cada uno invierta su tiempo y su dinero en lo que quiera, pero que quede claro y que todos seamos conscientes que una clase de spinning para el alma, seguida de un paseo entre hojas amontonadas con un chaleco de pata de gallo y una copa de champán al atardecer en Instagram, no te va a hacer más feliz. Posiblemente, lo que te cree es ansiedad, por una estúpida presión de cubrir unos estándares para los que una persona con poder adquisitivo medio no está a la altura y nunca lo estará.

Disfruta de darte un capricho, investiga qué es y de dónde sale la moda old money, pero que no se convierta en algo aspiracional. Porque al fin y al cabo, los nuevos ricos son nuevos ricos por algo, y como diría mi abuela: el dinero habla y la riqueza susurra.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".