Una de las grandes figuras del periodismo es, sin duda, la italiana Oriana Fallaci. Su actitud con los entrevistadores, su desparpajo, la personalidad tan agresiva que la atribuían hacían de ella una mujer temible y revolucionaria en el ámbito periodístico.

Su legado es tal que es estudiada en las clases de periodismo de todo el mundo incidiendo en su faceta altiva respecto a las personas que entrevistaba. Es autora de multitud de libros que han vendido más de veinte millones de copias alrededor del mundo. Entre los que destacan Entrevista con la historia, Inshallah o La rabia y el orgullo.

Oriana Fallaci es considerada una de las periodistas más importantes.

Es autora de multitud de libros que han vendido más de veinte millones de copias alrededor del mundo

Oriana llevaba siempre consigo un cigarro (llegó a fumar 50 cigarrillos al día) como si fuera una extremidad más de su cuerpo, era menuda y delgada. Sin embargo, su aspecto físico contrastaba con su carácter, sus gestos evidenciaban la fría y calculadora mente de la periodista: ojos avizores, labios horizontales que ejercían seriedad y una postura inclemente.

Durante su infancia desarrolló su pasión por la escritura gracias a los libros que leía y desde pequeña tuvo claro que quería dedicarse a las letras. Su familia pertenecía a los partisanos italianos (la Resistencia), desde muy temprano sintió ese propósito de ir contra las normas, iría en los genes. Sus primeros pasos dentro del periodismo sucedieron en la década de los años 50, cuando empezó a publicar para L’Europeo. Unos años más tarde escribiría el que sería su primer libro, Los siete pecados capitales de Hollywood (1956) gracias a un viaje que hizo por Estados Unidos conociendo a celebridades y desmitificando el sueño americano.

Imagen de la resistencia partisana en Italia.

Serán los sesenta y su condición de corresponsal durante la guerra de Vietnam lo que la convertirán en una de las periodistas más afamadas de la historia. Su experiencia en Vietnam derivará en el libro Nada y así sea (1969) mostrando en primera persona sus vivencias durante el conflicto. En esa década, Oriana también cubrió las muertes de Martin Luther King y Kennedy.

J. F. Kennedy y su mujer Jackie.

En las décadas posteriores, Fallaci pulió su forma de entrevistar de la que se decía que iba sin rodeos, preguntaba agresivamente, que no tenía vergüenza y que descolocaba incluso a los líderes mundiales. Con esta actitud llegó a entrevistar a personas tan importantes como: Kissinger, Giulio Andreotti, Ayatolá Jomeini (le llamo “tirano” en persona), Golda Meir, Arafat, Federico Fellini o su amado Alexandros Panagoulis (uno de los líderes de la oposición griega a la Dictadura de los Coroneles).

Kissinger fue el secretario de Estado de los Estados Unidos durante la década de los setenta.

«Hay momentos en la vida en que el silencio se convierte en una falta, y el hablar una obligación. Un deber cívico, un desafío moral, un imperativo categórico del que no podemos escapar» – Oriana Fallaci

Pero Oriana Fallaci no solo era una enorme periodista sino que era un gran ser humano que luchaba por la justicia y la libertad como deber. A lo largo de su vida cultivo el feminismo, al hacerse hueco en una profesión mayoritariamente compuesta por hombres y puso en entredicho el papel de la religión en la sociedad moderna. En su libro La rabia y el orgullo, publicado después del atentado del 11S, calificó al Islam como una de las peores cosas que le habían sucedido al mundo.

Oriana Fallaci no solo era una enorme periodista sino que era un gran ser humano que luchaba por la justicia y la libertad como deber

Su vida terminó en 2006 con 77 años de edad y tras una lucha de varios años con el cáncer que padecía, al que llamaba “alienígena”. Incluso con la enfermedad avanzada y sin moverse no palideció ni un momento, su actitud combativa y su energía quedaron intactas durante el paso del tiempo.


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?