Patria ha sido uno de los estrenos más destacados de la ficción televisiva, no solo a nivel nacional sino también en el ámbito internacional. La adaptación del libro de Fernando Aramburu no era un trabajo sencillo, pues la novela tiene muchas capas de profundidad. Sin embargo, el trabajo realizado por Aitor Gabilondo es admirable.

ETA siempre ha sido un tema interesante para ahondar en documentales, películas o series (este año comparte tema con La línea Invisible) pero en pocas ocasiones se ha llevado a la ficción con la comprensión necesaria. Partir de un material ajeno puede haber facilitado el tratamiento de un asunto tan complicado como es el terrorismo en España. Un tema del que todavía es controversia mencionar.

En este caso, la ficción relata la destrucción íntima de una familia vasca debido al asesinato del padre (el Txato). Los dos hijos y la mujer de él deberán de huir de su pueblo para evitar amenazas o miradas de desprecio por sus vecinos, antes amigos de la familia. Narrada en distintas líneas temporales, la parte del relato con más fuerza es la situada después de que ETA anuncie su cese de violencia. Debido a esto, la mujer del Txato, Bitori, decide armarse de valor y volver al pueblo que un día la rechazo en busca del perdón de los que cometieron el crimen.

En Patria todos son víctimas, no hay culpables o criminales. La familia principal es víctima directa de los actos de ETA. La otra familia (cuyo hijo, José Mari pertenece a ETA y es el principal acusado del asesinato del Txato) es víctima de un grupo armado que utiliza a los jóvenes indecisos para adoctrinarles y destruir sus vidas y la de sus familiares.

Así se construye una historia sobre el perdón, la reconciliación, el pasado, el hecho de pasar página sin olvidar, de aceptar el perdón y el arrepentimiento… Una historia triste cuyo final es agridulce. Un abrazo de reconciliación entre dos amigas significa aceptación pero también que todo aquello que perdieron por el camino no volverá.

Hay que hacer mención especial a todos los actrores porque parecen haber nacido para interpretar a cada uno de los personajes. Todo es veraz, creible, asombroso, emocionante. Ver la serie supone un viaje de ida a un corazón roto, y acabarla te dejará en ese mismo estado de desolación.

Fotograma de la serie.

El único «pero» es su duración, la historia gira en torno al asesinato del Txato y ciertas partes se hacen largas. Haber reducido la temporada de uno o dos capítulos hubiera permitido condensar y transmitir de forma más directa el mensaje.

Con todo esto, os animo a que la veáis porque aparte de involucraros emocionalmente, aprenderéis como funcionaba la organización criminal vasca. Muy recomendable!


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?