Es imposible no reconocerlo: con su sombrero y pelo suelto que lo caracterizan, su particular estilo con cigarro en mano y su sonrisa de seductor. Hablamos de Paul Alone, el joven músico que con veintitrés años acumula 200.ooo oyentes en Spotify, 50.000 en Instagram y que también es fotógrafo, diseñador, poeta… Una mente inquieta que no para de cosechar éxitos.

Acaba de sacar nuevo single Bailao’ yo voy’ y ya reúne cerca de 20.000 reproducciones en YouTube.

Nos sentamos a hablar con él de su música, del medio ambiente, de éxitos y futuro. Le lanzo la primera pregunta y dice que le mola y es que Paul, aparte de ser un gran artista, es un tío majísimo. Así que… ¡Vamos allá!

Eres músico, poeta, fotógrafo, diseñador; un artista al completo, pero en una canción dices: “no sé quién soy…» ¿Lo sabes ya?

Creo que todavía no, por mucho que hagas y avances por conocerte, nunca llegamos a conocernos a nosotros mismos, es un descubrimiento constante, ahora estoy por rumbas y no tienen nada que ver conmigo, soy de Pamplona (risas).

Eres autodidacta en el mundo de la música, un mundo que requiere mucha disciplina, ¿Cómo es eso?

Depende un poco de lo que quieras, porque a transmitir no se aprende en ningún lado. Soy fan de las clases y de ser autodidacta, una mezcla de las dos.

“A transmitir no se aprende”

Con respecto al proceso creativo, ¿Cuál es el que sigues para desarrollar una canción?

Es una mezcla; melodías, letras e ideas. Por ejemplo, ayer escribí una sobre una ciudad. Lo escribo sin rimar ni nada, simplemente los pensamientos y ese guion después, lo paso a música.

 Hablando de ciudades, parece que te inspiran ¿De qué forma influyen en tu música?

En el país en el que estamos es muy guay porque cada ciudad es un mundo, cada ciudad me transmite unas cosas, también depende de cómo me encuentre yo. Todo me puede inspirar, mientras la historia sea buena para contar.

“Yo ya no tengo sueños”

Hemos escuchado tu voz en el anuncio de Carbonell, ¿Cómo surge este proyecto?

A través de una colega. Estaban buscando una voz similar a la de Sabina, me suelen decir que mi voz se parece a la suya (risas) y una amiga de una amiga me contactó y así fue, de casualidad. Estoy muy contento de cómo ha quedado, me dieron libertad absoluta. De tu carrera te esperas poder hacer lo que quieres, pero de un cliente, no. Fue una muy buena experiencia.

Bailao’ yo voy’ es tu último single, ¿Qué quieres transmitir con él?

Es un poco la etapa de descubrimiento en la que estaba, en la que paso de la música que hacía antes a las rumbas, no sabía quién era y no entendía nada y es la sensación al descubrir todo esto, ir “bailao” todo el día. Hay una parte de la canción que me encanta; cuando yo estaba perdido con todo esto, le dije a una amiga que quería hacer rumbas y ella me contestó “no te preocupes” y eso está dentro de la canción.

“Mi objetivo como músico es convertirme en la banda sonora de alguien”

¿Cuál es la reacción que esperas del oyente?

Que se la ponga y se la goce. Mi objetivo como músico es convertirme en la banda sonora de alguien. Que a la gente le mole lo que hago y se lo pongan para vivir.

Extrayendo una frase de la canción… “Creo que yo ya he triunfado porque la vida en la calle me ha enamorado” ¿Qué es para ti el éxito y el triunfo?

Según pasa la vida, descubres que te enamoran cosas sencillas. Descubrí la rumba, que es un género muy de la calle, de la gente y de tocar palmas, no es como el jazz. Es bonito no necesitar un montón de cosas para tener que hacer algo. Creo que ya he triunfado en este sentido porque no necesito tanto montaje para hacer algo o para sentirlo. Es un éxito personal.

“No tenemos tiempo para pensar y plantear las cosas”

En cuanto a cifras, tienes 200.000 oyentes en Spotify y 50.000 en Instagram, ¿Qué significa esto para ti?

Es exposición, es un canal. Cuando haces un trabajo con cariño y cuanto mayor gente esté esperándolo mayor es la respuesta y hace ilusión. El ver que algo a lo que tú has puesto tanto cariño la gente también lo está disfrutando.

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Hablas en alguna canción del suicidio, ¿Crees que somos una civilización suicida?

Creo que somos una civilización egoísta y engañada. La canción que escribí ayer cuenta un poco esto. No entiendo porque todos estamos en la ciudad, el que nos metan en la ciudad como vendiéndonos sueños; de “si no estás aquí no vas a llegar a ningún lado”, realmente me supera un poco. Creo que este engaño sumado a la ansiedad social del “quiero sobrevivir”, porque hoy en día ya no hablamos ni de vivir. Se generan al final núcleos de gente que no piensan nada y acabamos en movidas como ésta: ser irrespetuoso con el medio ambiente.

No tenemos tiempo para pensar en no serlo; vas corriendo, tiras una botella y todo sigue hacia delante. No tenemos tiempo para pensar y plantear las cosas. No es culpa de la gente, sino del sistema.

“Veo  que le damos poca importancia a la naturaleza”

¿Qué herramientas crees que tienen los jóvenes para frenar todo lo que has nombrado?

La información y no hacerlo de forma individual, creo que el grupo es más positivo y se avanza más. Algo común, pero hay que explicar el mundo rural para que entiendas por qué hay que cuidarlo, es difícil decir que no se puede tirar una botella al suelo, cuando no has vivido y no sabes lo que es el suelo. Si no tiras la botella al suelo es porque es el suelo lo que te da de comer, ¿Cómo vas a decirle a alguien que lo único que ve es asfalto que no tire la botella? Veo que le damos poca importancia a la naturaleza y eso hace que a la peña se la sude.

Habría que enseñarlo de la manera correcta, veo que en redes sociales se mueve muy rápido el mensaje negativo, habría que enseñarlo de manera didáctica y guay. No sería prohibición y sí enseñanza.

Si esto lo llevamos a la forma de consumir música, ¿crees que somos más o menos consumistas que antes?

Creo que se ha perdido el valor de la música porque esto pasa con las cosas físicas ¿no? Las cosas físicas tienen más valor que lo que no se ve. Ahora estamos haciendo un merchandising y le estamos dando mucho valor a lo físico. Cuando desaparece lo físico, se pierde un poco la importancia del valor de las cosas. No es como escuchar un disco entero, si una no me gusta, la paso. Hay tanto de todo y tan poco importante… Cuando hay infinitas opciones, la tolerancia disminuye. El valor de las cosas funciona en conjunto, si todo fuera físico, el valor de las cosas sería más alto. Ahora mismo no tiene valor nada de lo que tenemos.

Estás con la Warner, ¿sientes que tienes limitaciones para crear?

Son tiempos distintos, creo que es bueno y malo. Antes sacaba una canción y me sudaba un huevo, ahora vivo con más puentes. Antes de sacar una canción pasa por quince manos. Lo bueno es que te aseguras que la canción va a ser más “fácil” que funcione. Lo malo es que al final hay canciones que son una mierda a ojos de “x” gente y de repente salen y no sabes por qué y lo petan. Es una forma de trabajar distinta.

“Cuando hay infinitas opciones, la tolerancia disminuye”

¿Vives plenamente de la música?

A día de hoy sí, esta época de confinamiento peor, pero sí. También mi nivel de vida es muy bajo. Vivir de la música como tal se puede, pero vivir de la música teniendo un alquiler de dos mil euros al mes y un Ferrari a medio pagar, pues no. Yo sí que vivo de la música. Depende de cómo quieras vivir.

¿Qué preparas para este verano?

Estoy preparando todos los lanzamientos que se me han atascado durante este año para sacarlos ahora. Grabar, componer y sacar todo lo que pueda para que al final del año que viene pueda empezar gira otra vez. Pero cuando se pueda, porque realmente mi música sentado te mueres, puedes aguantarla, pero lo que mola de los conciertos que hacemos es que son muy de fiesta.

“Vivir de la música como tal se puede, pero vivir de la música teniendo un alquiler de dos mil euros al mes y un Ferrari a medio pagar, pues no”

¿Has cumplido tus sueños?

Yo ya no tengo sueños. De pequeño lo tenía más presente, pero a día de hoy no tengo sueños, es más, a día de hoy estoy “viéndolas venir”. Y las expectativas no me terminan de convencer. Simplemente hacer, currar y que salga lo que salga.

En petit comité

  • Un libro. El tao.
  • Una película. Érase una vez en Hollywood.
  • Un postre. El goxua.
  • Un artista. Peter Doherty.
  • Una frase. Sabe más el diablo por viejo, que por diablo.


Claudia Salcedo Poch