Hoy en día hemos aceptado la adicción al trabajo como algo normal. Por mucho que esté bien vista en la sociedad, es necesario cambiar nuestra idea sobre ello. Continúa leyendo.

Hay muchas actitudes aceptadas en la sociedad que son nocivas para nuestra felicidad y salud. Una de ellas es la necesidad de trabajar constantemente. La adicción al trabajo es un problema invisibilizado en el día a día. Hemos incorporado en nuestro pensamiento que necesitamos trabajar para sobrevivir (y ganar dinero), en parte sí pero muchas veces se confunde trabajo y vida. Al igual que el estudio no debe de marcar nuestra dependencia por el, trabajar debería de suponer lo mismo. No es lo mismo trabajar para vivir que vivir para trabajar, esto último no es sostenible a largo plazo. 

La adicción al trabajo es aceptada porque tenemos un concepto erróneo del mercado. En general, las empresas ven a los trabajadores como activos que deben generar una cierta cantidad de beneficios y no como personas construidas en base a sus gustos y emociones.

El trabajo deriva en adicción cuando la empresa te exige trabajar hasta la extenuación o por decisión personal. En este último caso, la persona no se da cuenta de su situación. Necesita trabajar bien porque es atractivo tener responsabilidades o para evadirse del día a día. 

La adicción al trabajo puede tener muchos defectos como: una prisa constante (urgencia por hacer las tareas los más rápido posible), un perfeccionismo excesivo, desconfianza en derivar la responsabilidad a otras personas, descuido de su propia salud… Detectarla es algo esencial, sobre todo si ves que un conocido o amigo actúa de forma extraña. Actitudes como trabajar más de 40 horas a la semana, trabajar estando enfermo, trabajar por la noche o necesitar reconocimiento en el entorno laboral para aumentar el autoestima, son situaciones que podrían ser síntomas de una adicción al trabajo. 

Trabajólico es la palabra que se asocia a esta situación. Además, un reciente estudio realizado en Noruega concluía que las personas adictas al trabajo son tres veces más propensas a desarrollar trastornos mentales como ansiedad o depresión. También, un estudio de investigación de la Universidad Jaume I de Catellón de la plana determinó que el 12% de los trabajadores españoles son adictos a su trabajo. Una realidad mucho más expandida de lo que uno pueda creer. 

Nunca es bueno realizar cosas en exceso, toda actitud dependiente no es buena para nuestra salud. El trabajo solo es una parte de tu vida, pero es necesario salir de esa burbuja y nutrirse de otras situaciones como estar con amigos, viajar, desarrollar gustos personales… Si te encuentras en una situación parecida y eres consciente, pide ayuda y no dudes en hacerlo. Y lo mismo si ves en un círculo cercano personas con estos hábitos porque la vida está para disfrutarla. 


Oliver De la Torre

Soy un joven corriente con nombre extranjero. Escribo sobre cultura y aquello que me haga aprender nuevas cosas. Vuelo y me alimento de mis pasiones, ya sea cine, libros o música. ¿Qué seríamos sin el arte?