Amigos

No ocurrió ni antes ni después. Fue en ese momento. Justo ahí. Algo hizo clic y saltaron las alarmas. Nunca antes te había pasado. Es más, piensas que no hay motivos, pero no puedes parar. Ese pensamiento ya ha entrado en tu cerebro, ya está en tu radar, en tus sueños, en tus movimientos… Y no entiendes nada. No entiendes absolutamente nada, y un día, sin darte cuenta, la pregunta aparece en voz alta: ¿por qué me atraes tanto si no me gustas?

Bueno, ahora que lo pienso, podría ser peor. Al menos, eso lo tienes claro. No te gusta. Lo acabas de conocer, o no, pero, sea como fuere, no puedes parar de escucharle. Te sientes atraída. No sabes si es su físico, su estilo, su inteligencia, su forma de hablar, su carisma o eso que todo el mundo llama “magnetismo”.

Lo peor es que todo el mundo ha pasado por una situación similar (o conoce a alguien que lo haya hecho), y la mayoría de las veces solo se trata de una simple amistad. No obstante, el vínculo es tan fuerte, habéis pasado por tanto, habéis hablado de tantas cosas y todo os sale con tanta fluidez que vuestros sentimientos tienden a confundirse con el “amor inconsciente”. ¿Y qué es eso? Un amor que se mueve por nuestros sueños, deseos, miedos, instintos, impulsos y emociones. Es decir, un amor idealizado.

Estamos diseñados para que nos atraiga lo desconocido, para acaparar la atención de quien nos dedica su tiempo y para que hagamos de las personas nuestro hogar

El ser humano está compuesto por un 70% de agua y un 30% de ego. Nos gusta gustar, es inevitable; y el magnetismo es una característica que resulta atractiva, aunque haya gente que piense que no existe. Misterio, incertidumbre… Estamos diseñados para que nos atraiga lo desconocido, para acaparar la atención de quien nos dedica su tiempo y para que hagamos de las personas nuestro hogar. Al final, una siempre busca volver a esos brazos que nos cobijan de las inseguridades, a esa paciencia que nos escucha cuando la historia vuelve a repetirse y a ese beso en la frente acompañado de un “no te preocupes, todo va a salir bien”.

¿Y eso es un crimen? No. ¿Deberíamos renunciar a eso? A no ser que quieras ser como Mónica Geller después de un ataque psicótico, mejor no lo hagas. Pero hay que aprender a tener las cosas muy claras. Porque, a pesar de los mensajes positivistas que tan de moda se han puesto y que yo tanto apoyo, la autoestima nos la crean los demás.

Si alguien tiene autoestima y ha sido capaz de construirse un habitáculo lleno de amor propio es porque se ha rodeado de personas que le han levantado el ánimo y que la han hecho sentir una persona bella y especial

Eso no quiere decir que esté de acuerdo con los cánones que la sociedad ha preestablecido, porque son una mierda y todos lo sabemos, pero si alguien tiene autoestima y ha sido capaz de construirse un habitáculo lleno de amor propio es porque se ha rodeado de personas que le han levantado el ánimo y que la han hecho sentir una persona bella y especial. Claro que todos somos especiales, pero si no tienes a nadie que te lo diga, por mucho amor propio que quieras tener, no lo vas a lograr. ¿Qué las palabras se las lleva el viento? Sí, pero hay veces que es necesario decir las cosas. A veces, es necesario decirle a una persona que está guapa, que te parece un pibón y que la quieres. Porque para ti puede parecer una tontería o puede no tener importancia, pero para la otra persona puede significar un mundo.

Así, y uniendo todos los puntos, podríamos decir que hay personas que tienden a atraer y otras que tienden a sentirse más atraídas. Unas que tienen el inconsciente más reprimido y otras que lo dejan a la merced de la causalidad. Y puede que ahora estés pasando un mal momento, te acaben de dejar o quizás te encuentras en ese momento de tu vida en el que piensas que nadie te quiere. Quizás te sientas sola, vulnerable e insegura; pero que tengas a alguien al lado que te haga sentir que eres Beyoncé con la actitud de Lady Gaga, no quiere decir que seáis almas gemelas. Al menos, no de la forma que te estás empezando a plantearte.

A veces, simplemente lo que necesitamos es tiempo, porque las cosas con tiempo vuelven al sitio en el que deben estar y se ven desde otra perspectiva

Sin embargo, rompo una lanza para recordarte que en las amistades también hay atracción. Es más, debe haberla, porque las amistades son una relación que hay que cuidar y la atracción siempre va a ser un punto de unión. No tiene por qué atraerte física o sexualmente, a veces, lo único que necesitas es una atracción mental que se complemente con pura y llana admiración.

Sea como fuere, te hagas la pregunta de “¿por qué me atraes tanto si no me gustas?” o no, lo importante al principio es no darle importancia y dejarte fluir. No hagas un mundo de ello. A veces, simplemente lo que necesitamos es tiempo, porque las cosas con tiempo vuelven al sitio en el que deben estar y se ven desde otra perspectiva. No obstante, si ves que es un asunto que avanza y que esa sensación se ha vuelto perenne, quizás es el momento de tener una conversación. No será cómodo, no será fácil, pero, cariño, te sentirás mucho mejor, porque siento ser yo la que te lo diga, pero al fin y al cabo, gustar y que te gusten es inevitable.


Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".