Al principio todo es muy bonito. Conoces a alguien, empezáis a quedar y cuando quieres darte cuenta, ocurre: comenzáis a salir. De repente, tienes ganas de verlo todo el tiempo y cada vez que estáis juntos sientes esas mariposas en el estómago.

Los comienzos son perfectos, o eso pensamos. Lo cierto es que al principio no vemos los defectos y parece que nada nos molesta. Pero, es mentira. Los defectos están ahí y nuestras inseguridades también, lo que quiere decir que cuando se acaba la etapa del enamoramiento y nuestra burbujita se empieza a deshinchar, nos damos un golpe contra la realidad.

“Al principio todo es muy bonito, pero cuando se acaba la etapa del enamoramiento y nuestra burbujita se empieza a deshinchar, nos damos un golpe contra la realidad”

Puede que nunca hayamos experimentado ningún tipo de problemas de desconfianza con nuestra anterior pareja, o que se trate de nuestra primera relación, sea como fuere hay preguntas que inconscientemente asaltan nuestra mente cuando empezamos a salir con alguien.

Aunque nos haya repetido 180 veces que nos quiere más que a nada en este mundo, nunca es suficiente. Ojalá tuviésemos la capacidad de meternos en la cabeza de la otra persona y averiguar si lo que esta diciendo es totalmente real, pero nunca llegamos a estar plenamente convencidos.

“Cada persona debe tener su propio espacio y su propia vida sin nosotros. Y si tenemos inseguridades que pueden afectar a nuestra relación, tenemos que hablarlo con nuestra pareja”

Y por mucho que nos demuestre el amor que siente por nosotros todos los días, falta que un día actúe de manera un poco extraña, por cualquier motivo, para que ya comencemos a pensar que se ha cansado de nosotros. Se trata de un miedo irracional que todo el mundo se plantea en algún momento de su vida. Y por mucho que lleves cinco años con una persona, sigue estando ahí.

Otra situación que puede ocurrir que nos genera una gran inseguridad es cuando sale de fiesta. En el fondo sabemos que no pasará nada, pero cada vez que sale y no estamos presentes, una pequeña vocecilla dentro de nuestra cabeza empieza a susurrarnos “¿y si conoce a otra persona hoy que le guste más que yo?”.

“Estamos con alguien por voluntad propia, no hay ningún tipo de obligación que les fuerce a estar con nosotros. Y si no quiere estar contigo es porque esa persona no estaba hecha para ti”

Y esperamos ansiosos a que sea el día siguiente y nos cuente cómo ha ido la noche, para saber si el escenario tan fantástico que nos estábamos montado en nuestra cabeza, se ha cumplido. Obviamente nunca acaba pasando, porque nuestra creatividad es digna de un óscar, pero no podemos evitarlo.

Nuestra cabeza nos puede jugar malas pasadas. Como cuando le proponemos un plan y dice que no porque tiene otras cosas que hacer. En ese momento ya empezamos a pensar si se ha cansado de nosotros, si somos unos pesados o si no quiere que pasemos tiempo juntos porque se aburre. Un pensamiento absurdo porque si de verdad no quisiera estar con nosotros, no tendríamos una relación.

Tenemos que tener claro que cada persona debe tener su propio espacio y su propia vida sin nosotros. Y si tenemos inseguridades que pueden afectar a nuestra relación, tenemos que hablarlo con nuestra pareja. Al final, una persona no tiene una relación si no le gusta la otra persona. Debemos recordar que estamos con alguien por voluntad propia, no hay ningún tipo de obligación que les fuerce a estar con nosotros. Y si no quiere estar contigo es porque esa persona no estaba hecha para ti.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.