El pasado mes de diciembre se cumplieron 10 años de las revueltas que sacudieron el mundo árabe, conocidas como la Primavera Árabe. El tsunami de la Primavera Árabe arrasó desde Túnez parte del Medio Oriente y el norte de África, dejando muchos gobiernos derrocados. Sin embargo, ¿qué ha quedado 10 años después?

Túnez, donde todo empezó

El 17 de diciembre de 2010 comenzó lo que pronto se conocería como Primavera Árabe. El joven Mohamed Bouazizi se prendió fuego delante del ayuntamiento de Sidi Bouzid, en Túnez, cuando la policía no le dejó colocar su puesto ambulante. Esto desencadenó una serie de protestas que se extendieron por todo el mundo árabe, en las que miles de personas salieron a la calle a exigir mayor libertad, democracia y trabajo.

Es el único país donde las revueltas tuvieron algún efecto positivo en el panorama político. Tras el fin de la dictadura de Zin el Abedin Ben Alí, parecía que el sueño de un auténtico cambio podía hacerse realidad. Túnez puede presumir de tener una democracia parlamentaria y haber superado el traspaso de poderes. Además, el país goza de derechos civiles y libertad de expresión, al igual que de la mayor paridad entre hombres y mujeres en el mundo árabico-islámico. Sin embargo, aún hay peligros que amenazan el país como la crisis económica o los atentados. El más grave fue el del Museo del Bardo, donde murieron 21 personas y significó un gran golpe para el turismo.

Efigie de Mohamed Bouazizi, el joven tunecino que inició las revueltas árabes, en la avenida que lleva su nombre, en la localidad de Sidi Bouzid (Túnez). FETHI BELAID / AFP

Egipto, Mubarak y Al Sisi

Hosni Mubarak fue derrocado por un golpe militar en 2011 debido a la Primavera Árabe. Esto dio paso a unos dos años de experiencia democrática liderada por los Hermanos Musulmanes, una organización islamista. Durante ese periódo hubo enfrentamientos en las calles y en las instituciones entre el Ejército y el gobierno de Mohamed Morsi, el único presidente elegido democráticamente en la historia del país.

En 2013 hubo un golpe de Estado y el poder volvió completamente al Ejército. Abdel Fatah Al Sisi heredó el papel de Morsi como nuevo hombre fuerte del país. La comunidad internacional mira a otro lado mientras Al Sisi continúa en el poder y obtiene casi el 100% del apoyo en unas elecciones con escasa participación.

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, ofrece un discurso en el cuarto aniversario de las protestas que acabaron con el derrocamiento de Mohamed Mursi, en el palacio presidencial. AFP

Yemen, la peor crisis humanitaria del mundo

La Primavera Árabe en Yemen comenzó con protestas contra el presidente Alí Abdulá Saleh, exigiendo su dimisión y mayor empleo. En 2012, terminó cediendo la presidencia a su vicepresidente, Abdo Rabbu Mansur Hadi, quien tampoco logró satisfacer las necesidades de los yemeníes. En 2017, Saleh fue asesinado cuando intentaba regresar al poder.

En 2014 estalló la guerra civil debido al conflicto con los huthíes, apoyados por Irán; y la coalición liderada por Arabia Saudí, que apoyan a Hadi. El conflicto ha terminado engullendo al país: la transición en Yemen nunca terminó de darse, el país está dividido y Al Qaeda ha ido creciendo. La guerra incesante, el hambre y ahora, el coronavirus, hacen que la ONU califique Yemen como «la peor crisis humanitaria del mundo».

Yemen destruido. ACNUR

Siria y Al Assad en el poder

Quizás, el conflicto más complejo debido a todos los intereses internacionales que hay. Bashar Al Assad llegó al poder hace 20 años prometiendo un «nuevo aire» en Siria, pero la Primavera Árabe truncó sus planes en 2011. Las protestas sociales derivaron en una guerra civil donde intervinieron Turquía, EE.UU. Rusia e Irán. Ha dejado millones de personas desplazadas y refugiadas, y más de 400.000 muertos.

El Daesh llegó a controlar gran parte de Siria e Irak, siendo así una de las mayores amenazas para toda la región. Además, también se convirtió en la principal fuente del terrorismo de Europa. A día de hoy, Al Assad sigue en el poder.

Refugiados sirios avanzan campo a través hacia un campamento de refugiados en Turquía. AFP

Libia, solo queda caos

La muerte del dictador Muamar Gadafi dio la vuelta al mundo y parecía que iba a marcar un antes y un después en el país. Sin embargo, solo desató el caos. Todos ansiaban el poder y las facciones que controlaban distintas zonas del país se enfrentaban hasta casi su desarticulación.

Actualmente, dos gobiernos rivales se disputan el poder en Libia, con sus respectivos apoyos internacionales. Las mafias de tráfico de personas han sabido aprovecharse de esta inestabilidad. Se lucran de los migrantes que intentan atravesar el Mediterráneo, como esclavos o extorsionándolos, lo cual muchas veces termina en su muerte.

Las tropas lideradas por Jalifa Haftar se están acercando a la capital, Trípoli. REUTERS

Paula Jiménez

Periodista en proceso de creación. Apasionada de Marvel, Disney y todo el periodismo internacional, combinación curiosa, ¿no? En un futuro, espero poder vivir en todos los lugares posibles dedicándome a esta profesión tan apasionante. Como dijo Walt Disney una vez “the era we are living in today is a dream coming true.”