Seguro que tenemos en mente a personas que viven por y para llamar exageradamente la atención de los demás. Gente que intenta convertirse en el protagonista contantemente y pretende ser el centro de atención todo el rato porque no sabe poner en práctica la amistad de otro modo.

Obviamente cualquier persona debe ser la protagonista única e irrepetible de su propia historia. Pero, el afán de protagonismo puede tornarse en una realidad negativa del carácter. Porque seamos sinceros, a nadie nos gusta estar con una persona que cada vez que hables te interrumpa para contarte algo “mucho más importante”.

Aún así, no todo es negativo. Tener el síndrome del protagonista de película puede ser beneficioso. Y mucho. Sobre todo, en los negocios. Hay personas que se convierten en protagonistas de una forma sencilla y natural porque tienen un gran carisma o una personalidad muy fuerte. Por ello, su presencia en un grupo de trabajo se nota de forma positiva.

«Las personas con el síndrome del protagonista suelen tener buenas habilidades sociales que usan para manipular a otros y así poder eclipsar a los demás»

Las personas con el síndrome del protagonista suelen tener buenas habilidades sociales que usan para manipular a otros y así poder eclipsar a los demás. Una estrategia muy útil en el ámbito laboral para poder impresionar al resto. Sobre todo, en las reuniones o presentaciones.

Además, también son muy competitivos. Intentan dar el máximo en todo lo que hacen constantemente. Si bien es cierto que el reconocimiento profesional es una gran recompensa en el trabajo, estos harán todo lo posible por alcanzar los objetivos siempre. Todo ello con el propósito de que los demás sean conscientes de sus logros.

La gran finalidad de este tipo de personas es no pasar inadvertidas y causar sensación allá por donde vayan. Dependen en exceso de experimentar la vivencia de ser importante, pareciendo entonces que puedan tener una sólida autoestima. Es por ello por lo que necesitan reafirmarse interrumpidamente con sus demandas constantes de atención.

«Dependen en exceso de experimentar la vivencia de ser importante, por lo que necesitan reafirmarse interrumpidamente con sus demandas constantes de atención»

De esta forma, logran llenar por unos instantes un vacío emocional y afectivo que poseen en su interior. En muchos casos, esta falta de autoestima se trata de algo inconsciente que hacen de manera automática sin saber realmente por qué.

Sin embargo, lo más importante no es la evitación en sí de determinados comportamientos, sino de crear una buena imagen de sí mismos. Una imagen a través de la que no necesiten aprobaciones externas para sentirse aceptados. Porque en realidad, quien se tiene que aceptar, es uno mismo. Cuando no nos sentimos aceptados por nosotros, no nos sentimos aceptados por nadie.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.