Nuestra generación siempre ha tenido un problema y ha sido la falta de paciencia. Lo queremos todo ya, ahora y en este momento. Y si algo nos cuesta un poquito más decidimos que no merece la pena. Y, no saber esperar, nos está pasando factura.

La inmediatez ha inundado nuestra rutina de tal manera que ya no somos capaces de esperar más allá del ahora. La espera nos mata porque desde que hemos ido creciendo nos han acostumbrado a no saber esperar. ¿Quieres enviar un mensaje? Lo haces instantáneamente. ¿Quieres pedir comida a domicilio? Te la traen en menos de cinco minutos. ¿Quieres tener una cita con alguien? Le das match en Tinder y ya puedes tenerla.

“La inmediatez ha inundado nuestra rutina de tal manera que ya no somos capaces de esperar más allá del ahora”

Por eso, cuando nos preguntan a lo largo de nuestra vida a qué estamos esperando, realmente nos quedamos en blanco. Y pensamos en que nos gustaría tener un buen trabajo, una familia, una casa con jardín… Y esperamos que todo ocurra instantáneamente, que en un chasquido de dedos ¡CHAS! Te enamores perdidamente de otra persona y seas correspondido con solo una mirada ¡CHAS! Que el trabajo de tus sueños llame a la puerta sin haber hecho nada para encontrarlo.

Pero, ni somos cenicienta ni tenemos un hada madrina que nos conceda todos nuestros deseos. Estamos tan acostumbrados a que nos den todo hecho, mascado y desmenuzado que nos somos capaces de valernos por nosotros mismos. Por eso, cuando tenemos que hacer algo que implique el mínimo esfuerzo consideramos que no merece la pena. Porque para tener una familia tendríamos que molestarnos en conocer a alguien y que una conversación durase más de lo que tardamos en tener sexo o para tener un buen trabajo estar buscando durante meses o incluso años.

“Buscamos vivir el momento, no pensar en lo que nos depara el futuro, porque sabemos que, si no hacemos nada ahora, no tendremos ninguna oportunidad de cumplir lo que de verdad ansiamos en la vida”

Entonces, ante la pregunta ¿qué esperar cuando estamos esperando? La respuesta es sencilla: el ahora. Buscamos vivir el momento, no pensar en lo que nos depara el futuro, porque sabemos que, si no hacemos nada ahora, no tendremos ninguna oportunidad de cumplir lo que de verdad ansiamos en la vida. Y según vamos creciendo y nos hacemos mayores somos más conscientes de que puede que el ahora que establecimos como lema de vida sea demasiado tarde.

Porque lo que tememos en nuestra vida es el arrepentimiento. El remordimiento de no haber hecho nada cuando debíamos y no quisimos. Es por ello por lo que debemos empezar a saber diferenciar. Distinguir entre vivir el ahora o esperar. Porque si algo debemos tener muy claro es que hay momentos para todo, y este es el momento de esperar y conseguir el nuestro.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.