La vida da muchas vueltas. Pero, nunca pensamos que tanto. El año 2020 lo empezamos con optimismo, con ganas de comernos el mundo. Porque no lo vamos a negar, empezar una nueva década mola. Pero, ahora las cosas son muy distintas.

Y estos cambios ya no solo se deben a tener que usar mascarilla hasta para ir al baño o usar gel desinfectante hasta que no sintamos las manos, la pandemia ha supuesto un antes y un después en nuestra vida. Y para bien o para mal hemos tenido que aprender a convivir con ella.

El confinamiento ya nos preparó para lo que iba a venir. Los días de encierro comenzamos a descubrir un mundo nuevo. El universo de la pintura, la escritura o incluso de los puzles se abrió ante nosotros mostrándonos un nuevo camino.

El confinamiento ya nos preparó para lo que iba a venir. Los días de encierro comenzamos a descubrir el universo de la pintura, la escritura o incluso de los puzles

Nos pasamos al lado de las manualidades y la creatividad desde la tranquilidad y seguridad de nuestro hogar. Pero, cuando por fin nos dejaron salir nuestro plan favorito siguió siendo ese. Porque, aunque nos emocionamos con pisar la calle y ver a nuestros amigos, ya nunca sería como antes.

Tuvimos que adaptarnos. Lo que antes eran fiestas interminables hasta que saliese el sol, ahora de repente se convirtieron en cafés a las diez de la mañana porque luego cerraban los bares. Quién nos ha visto y quién nos ve. La edad adulta ha llegado chicos. No os asustéis, volveremos.

Ahora nuestra vida se ha visto limitada por una serie de prohibiciones impuestas en nuestra comunidad. Y puede que nos agobie, que sintamos que ya no podemos más y solo queramos mandarlo todo a la mierda. Pero, si algo hemos dejado demostrado estos días es que podemos.

Somos como camaleones en una selva tropical. Somos capaces de hacernos a todo lo que se nos viene encima. Somos una generación preocupada e involucrada

Somos como camaleones en una selva tropical. Somos capaces de hacernos a todo lo que se nos viene encima. Somos una generación preocupada e involucrada. Porque nos importa. Y nos importa tanto que renunciamos a todo con tal de volver a ver a nuestros abuelos, tíos, primos o amigos.

Y es que como diría el himno de Desperados, aunque “esperan todos de nosotros sin querer ayudar”, somos la generación que cambiará el rumbo de la historia. Y puede que ya no podamos hacerlo desde la casa de nuestros amigos cenando o estando en algún bar tomando algo mientras vemos aparecer el primer rayo de sol del día, pero volveremos. Y ese día que por fin de verdad podamos salir al mundo. Ese día, el mundo temblará.


Ana Díaz Barranco

Madrileña y oficialmente periodista. Escribo sobre arte y cultura, la mayoría de las veces, pero desde que descubrí psico no he vuelto a mirar atrás. Porque como decía Voltaire "La escritura es la pintura de la voz". Y que mejor voz que la nuestra para dar a conocer todos aquellos problemas y cuestiones de la vida que rondan nuestra cabeza.