Lauren Izquierdo sobre #amor y sobre qué le pasa a los hombres: "Nos han hecho creer que cuando un chico es un capullo y nos trata mal es que nos quiere".

Le gustas, que te lo digo yo, que eso se nota… Le gustas”; pero luego… Resulta que no, urbanita. Y no pasa nada, no estás sola. Porque a pesar de que siempre hemos oído la frase de “qué complicadas sois las mujeres”, el problema lo tienen ellos. De verdad, ¿qué les pasa a los hombres?

A la gran mayoría de nosotras, desde pequeñas, nos han hecho creer que cuando un chico es un capullo y nos trata mal es que nos quiere. Y no solo eso, sino que a lo largo de nuestra existencia hemos seguido alimentando esa mentira diciéndole a nuestras amigas “que le gustas” cuando sabíamos que la historia tenía más fantasmas que la casa de Casper. ¿Que no te llama? No te preocupes, “tiene miedo porque eres demasiado mujer para él”. ¿Qué te dice que nanai? “No estaba preparado para una relación seria”. Y así mil frases hechas más que nos han levantado la moral cuando las tarrinas de helado nos apretujaban contra nuestros vaqueros de rupturas.

Nos han hecho creer que cuando un chico es un capullo y nos trata mal es que nos quiere

¿Pero por qué hacemos eso? Porque no es que demos esos “ánimos” con mala intención, sino que, además, los necesitamos cuando la copia de Ryan Gosling nos deja en casa después de una cita de ensueño. Y en vez de ir con pies de plomo, respirar hondo y decir “a seguir viviendo”, nos pasamos la noche en vela ideando el preludio de La La Land. ¿El problema lo tendremos nosotras o lo tendrán ellos? ¿Será tan duro admitir la evidencia? Ya, bueno, haz memoria urbanita… Porque no se parecía a Ryan Gosling, sino que era más bien como Ryan Phillippe, que tampoco está mal, pero admítelo, no es Ryan Gosling. En definitiva, consejos vendo que para mi no tengo.

Pero eh, cuidado, que si lo único que quieres es “cero compromiso”, si “huyes de las etiquetas” y si no te implicas, parece que estás hecha de hielo y eres la bruja que les rompe el corazón. Si quieres estar con él, ellos no quieren; si eres “pegajosa”, ellos necesitan ir a su aire; si no quieres pillarte, ellos quieren que te pilles; si tú llevas el control, ellos se asustan; si el ritmo lo marcan ellos, no entienden por qué no quieres avanzar en la relación… Y si no quieres casarte, ellos ya han ideado la casa de “vuestros sueños” y han decidido a qué colegio irán los niños que, anda, sorpresa; tú no quieres tener. Entonces, después de otra discusión que ni siquiera sabéis por qué ha empezado no te queda otra que preguntarte: ¿pero qué les pasa a los hombres?

Los hombres suelen tener el control de la situación porque la historia, la cultura y la sociedad se lo ha puesto en bandeja mientras que a nosotras, si nos rompen en mil pedazos, nos conformamos con el consuelo de que “hay muchos peces en el mar”

Y la verdad no es otra que a ellos también les asusta (y mucho) que los rechacen y también tienen miedo de “morir solos”. Lo que pasa es que los hombres suelen tener el control de la situación porque la historia, la cultura y la sociedad se lo ha puesto en bandeja mientras que a nosotras, si nos rompen en mil pedazos, nos conformamos con el consuelo de que “hay muchos peces en el mar”, pero claro, no es lo mismo comerse un filete de atún rojo del Atlántico que uno de panga, todo hay que decirlo. Sin olvidar que nosotras tenemos que tener cuidado y “no seas muy exigente porque te vas a quedar para vestir santos”. Cuando la verdad es que si alguien te trata como si no le importaras nada, es que no le importas nada. Sin distinciones, a pesar de que muchas veces tengamos que sentir que somos la excepción que rompe la regla.

Si alguien te trata como si no le importaras nada, es que no le importas nada

Y urbanita, puede que lo seamos. Todas y todos somos especiales; pero precisamente por eso, cuando somos tantos peces en el mar, encontrar a nuestro Ryan Gosling no es tan fácil. Y cuando lo encuentras, te das cuenta de que los hombres tampoco saben lo que quieren, que bailar bajo la lluvia es un asco y que encontrar el equilibrio es complicado.

Pero de equilibrios va la cosa, y las relaciones. De ceder y de resistir. De empezar y de romper. De amar y de ser amado. Así que, recuerda que, ya puedes vivir en La La Land, en Mientras Dormías o en Cómo perder a un hombre en 10 días, pero en temas del amor todos podemos ser unos capullos. Incluido Ryan Gosling.