Amigos

Vale, si piensas que esto es un monólogo a lo Estela Reynolds, pista; no. Pero créeme, será mejor que te pongas una copa (son las cuatro de la tarde, pero todxs sabemos que el café irlandés también tiene su encanto).

Antes de nada, quiero darte un consejo: si no has leído mi artículo de ¿Qué les pasa a los hombres?, será mejor que lo hagas, porque voy a hacer multitud de referencias y quiero que te enteres. Dicho esto, tienes que saber que hayas visto la película o no, hay una frase icónica que dice: «Si un hombre te trata como si no le importaras nada, es que no le importas nada». Y en parte es verdad, aunque luego (alerta spoiler) el personaje de Justin Long se contradice y resulta que los hombres también se enamoran cuando menos se lo esperan. No obstante, y sea como fuere, estas últimas semanas he descubierto que todo (o casi todo) apunta a que mi amiga Paula tiene razón: «Chicas heteros, no tratéis a los hombres como personas normales, porque no lo son».

Obviamente esto va en tono de cachondeo, —no quiero a ningún ofendidito que yo bastante tengo—, pero el otro día cuando le pregunté a un amigo que si los hombres captan las señales me dijo: «obviamente no. Nos olemos algo, pero no interpretamos nada». Además, no sé si serán todos los hombres, pero la semana pasada tuve problemas de matrimonio con otro amigo, todo apuntaba a que estábamos en una guerra parecida a la de Troya y luego resultó que ¡sorpresa!, él ni siquiera estaba en la misma película que yo. Así que, a veces, no es que los tíos sean unos capullos, simplemente que no pillan (o no les interesa pillar) ni la mitad.

Entonces llega el momento de las relaciones. Y a veces pensamos en personajes como Dona de Suits, Annalise Keating de How to get away with a murderer, Olivia Pope de Scandal, Fallon Carrigton de Dynasty, Miranda de Sex and City o mismamente Daenerys Targaryen de GoT (que está un poco loca, pero también me vale). Mujeres empoderadas, inteligentísimas y capaces de crear un imperio. Mujeres que son todo un referente para que las nuevas generaciones crezcan con una ficción que se asemeje a la imagen por y para la que ahora las mujeres estamos luchando. Solo que hay un problema. O están solas, o son la otra, o tienes que esperar al final de la serie (a veces, son 11 temporadas) para que sean felices y con una «vida en pareja» cuando ni siquiera son las protagonistas. Esto pasa.

«Todo hombre hetero afirma decir que las mujeres inteligentes le atraen, pero en la práctica, escogen «medias naranjas» a las que consideran menos inteligentes»

Si pones en Google «mujeres inteligentes», uno de los primeros resultados es «las mujeres inteligentes se acostumbran a estar solas»; «la soledad de las mujeres inteligentes»; «¿por qué a las mujeres inteligentes les cuesta encontrar pareja?»… Eh, y pista, el problema no somos nosotras. Según los estudios que acompañan a estos reportajes, entre ellos el estudio Carney, todo hombre hetero afirma decir que las mujeres inteligentes le atraen, pero en la práctica, escogen «medias naranjas» a las que consideran menos inteligentes (obviamente, esto es top secret para sus parejas). ¿Por qué? Según esto, porque les genera inseguridad. Si eres la excepción que rompe la regla, felicidades (puedes invitarme a comer); pero a lo largo de la historia, los hombres siempre han sido los protagonistas y las mujeres nos hemos quedado rezagadas a brillar en la sombra, ser invisibles o «morir solas».

«Queremos una pareja que nos acompañe, no que nos guíe; una persona que nos haga crecer a todos los niveles, que nos quiera y que nos dé confort emocional»

Y ahora las mujeres sabemos lo que queremos, nos sentimos muy cómodas con lo que somos, y no necesitamos a un hombre que nos haga sentir bien con nuestro físico. ¡Gracias Beyoncé! Ahora no queremos ser la Angelina de Brad Pit, simplemente queremos que nos dejen en paz. Queremos una pareja que nos acompañe, no que nos guíe; una persona que nos haga crecer a todos los niveles, que nos quiera y que nos dé confort emocional (a pesar de que no pillen las señales).

No es que las mujeres nos hayamos vuelto más exigentes, sino que por fin hemos descubierto lo que necesitamos, y necesitamos que nuestras parejas se pongan las pilas, que dejen a un lado su masculinidad rancia y que se impliquen en algo más allá de comprarnos un ramo de flores cuando la cagan. Principalmente, porque nosotras también la cagamos y no nos da miedo pedir perdón o mostrarnos «vulnerables» (habla una Tauro cerrá).

«No te conformes y que sean ellos los que por una vez se pongan las pilas. Al fin y al cabo, ya sabes lo que dicen: más vale sola que mal acompañada»

Y si lo que te da reparo es que tus amigos te vean como «menos hombre» o que piensen que eres un «calzonazos», cambia de amigos porque son gilipollas. Al igual que el sistema de educación hace 40 años que debería haber evolucionado, la forma que tienen algunos hombres heteros de vivir las relaciones o de estar con mujeres, también debería haberlo hecho. Así que, no te conformes y que sean ellos los que por una vez se pongan las pilas. Al fin y al cabo, ya sabes lo que dicen: más vale sola que mal acompañada.

  • Posdata: si te ha parecido fuerte este artículo, vete preparando para el próximo, porque Lauren hablará de sus amores de verano. ¿Alguien ha dicho chupito de jagger?

Lauren Izquierdo

Directora de Status of Empire. Silencio es mi primera novela. ¿Mi mantra? "In order to be irreplaceable one must always be different".