amor

Todos hemos llegado a ese punto de la relación en la que ya no avanzamos, en la que la monotonía y las discusiones se han vuelto rutina. Esos días en los que ya no sabes hacia donde tirar y cuando lo más lógico es poner fin y pasar página, el terror te consume. No siempre es fácil romper una relación, y más aún si nada “malo” ha pasado. Ese temor, ese miedo a estar solos de nuevo, simplemente es una razón equivocada para quedarse.

De hecho, muchas personas experimentan completo terror ante la idea de quedarse solos y no encontrar a nadie de nuevo, a perder el ideal de pareja que tienen, más que realmente perder a la persona. La generación millenial, la que más fácil tiene conseguir pareja con Tinder, Grindr o Badoo, también es la que más necesita ese afecto y estar en pareja.

Realmente es difícil llegar a casa, la casa que compartíais y ver que esa persona ya no está, imaginarte simplemente por un momento que así será el resto de tu vida podría matarte, porque siempre nos ponemos en lo peor. Nadie es para siempre, pero tampoco nadie es irremplazable. O bueno, quizás sí, porque no se trata de remplazar a una persona por otra, sino que aparezca otra que te haga volver a sentir ese amor.

La costumbre se confunde con amor

La costumbre es un factor clave en este tipo de situaciones. Normalmente hablas con tu pareja nada más levantarte y también antes de acostarte. La ves de media 3 días a la semana y pasas con ella los momentos más buenos y también los malos. Por tanto, cuando te imaginas dejarlo, te imaginas dejar todo eso, esa rutina, la costumbre y te paralizas mientras decides no hacerlo.

La rutina a la que estamos acostumbrados nos mantiene en una agridulce zona de confort. Tener una estrecha relación con sus familiares y amigos y pensar en acabar con todo eso nos destroza. Qué pensarán de nosotros; con qué cara nos mirarán por la calle o pensar en no volver a tener contacto con aquellos con los que nos hemos encariñado son solo algunos de nuestros temores.

Ahí está el error, en quedarte en la relación por miedo a lo que venga después. Si decides seguir adelante con una relación, que sea porque realmente quieres, porque realmente ves un futuro de crecimiento y te nutre. La comodidad es algo que a todos nos gusta, pero en las relaciones no funciona. No puede ser que los pilares de una relación sean “bueno ya pa’ lo que llevamos, para que vamos a dejarlo”, “ay es que ya me acostumbré a estar así” o el “que miedo volver a estar solo”.

El fin de una relación duele más al ego que al corazón

Muchas veces, el dejar una relación puede dañar nuestra autoestima a niveles tan altos que pensemos que es necesario una pareja en nuestra vida para estar igual de bien que lo estábamos antes. Pista: no es así. Lo que hace falta es tiempo de sanación y con uno mismo para curar y aceptar la nueva página que estas a punto de comenzar.

Por el contrario, si se decide seguir hacia adelante, que sea con todo. Con ganas de mejorar y crecer juntos. Porque quedarse por las razones equivocadas, siempre es lo peor que se puede hacer.

Me acuerdo de cuando mi ex y yo lo dejamos, al principio creí que el mundo se me venía encima. ¿Qué voy a hacer yo mañana? Pensaba.  Era la persona que me daba los buenos días y las buenas noches, a la que le contaba absolutamente todo y de repente nada era igual. Asusta mucho, pero con el tiempo eso pasa y te das cuenta de que puedes con todo tu solito.

Cuando una relación termina, quien da el paso suele sentirse el ganador y perdedor a la vez. Quien encuentra la paz y al que consume la culpa de todo el dolor que la ruptura causa. No nos gusta hacer daño a los demás, nos sentimos los malos de la película y nos autocastigamos durante tiempo pensando si hicimos lo correcto. Y sabiendo que vamos a sufrir, pensamos si mereció la pena, entonces el miedo nos mata más todavía. Nuestra vida se convierte en una espiral de dudas y agobios, porque no sabemos cómo encarar el problema.

El miedo a estar solo no puede ser un motivo para continuar una relación

Otro de los grandes causantes de seguir en una relación, aunque ya esté muerta, es no saber estar solos. Necesitar la aprobación y la presencia de otro en nuestra vida hace inviable que nos planteemos terminar con él. Preferimos ser infelices y vivir una relación sin sustancia, antes que enfrentarnos a lo que ya sabemos, que ya no queremos estar con esa persona.

De una u otra forma, es lógico que asalten mil dudas y miedo en los momentos previos a la ruptura y tras dejarlo incluso pueden aumentar. Porque tu vida va a cambiar por completo. Echarás de menos muchas cosas como por ejemplo el hablar todo el día con esa persona y el sentirte acompañado. Habrá días en los que querrás llamar de nuevo a tu ex y pedirle volver. Pero no lo hagas. Porque tu momento llegará, el momento en el que sientas que tu solo eres suficiente. Porque en este momento de ansiedad y tristeza, no es tu corazón el que habla, sino el miedo al que has de combatir.


Martín Castro