Es hablar con él y el ánimo te cambia. Automáticamente. Porque si algo tiene Rafa Romera, es eso que llaman “buena vibra”. Es imposible no reírse con él, y justo eso es lo que necesitamos en estos meses tan difíciles. Por eso, desde Status of Empire, hemos decidido que la positividad inunde nuestros días de noviembre para que tanto vosotros como nosotros podamos pensar que hay luz al final del túnel.

Porque Rafa Romera lo dice alto y claro: “lo que le pasa a la gente es las películas es lo que me ha pasado a mí“. El ex triunfito nos cuenta cómo ha cambiado su vida después del programa. Porque la vida continúa después de la Academia… Y una vez dentro del panorama musical, Rafa por fin nos enseña ese toque “callejero” que tanto lo define.

Rafa… ¡Ay Rafa! Cuéntanos, para empezar. ¿Cómo te definirías como músico?

Es difícil, pero yo creo que como un artista que tiene un poco la esencia del barrio, de la calle, pachanguero… Y eso es lo que quiero expresar un poco en mis canciones. Me gusta plasmar esa cercanía con la gente.

Vale, pero esa es tu versión músical. ¿Y si ahora te pidiera definirte en tres palabras?

Extrovertido. Cabezón, porque a veces… A veces soy muy burro. Y la verdad que yo cuando tengo algo en la cabeza, apuesto por ello al 100%. Aunque, hay veces que me cuesta parar y ponerme a pensar si es algo que debo hacer o no. Es algo que me cuesta mucho, soy tauro. Y, por último, soy una persona muy familiar con todo el mundo.

“Parece que se avecina el apocalipsis”

¿Con familiar te refieres a casero?
Bueno, más que casero, soy callejero. En casa no suelo estar mucho.

Es decir, que esto del confinamiento no lo llevas muy bien…

Bueno, ahora mismo estoy en Londres. Pero las últimas noticias de las restricciones de España no sé por dónde cogerlas. Yo no sé si esto es política. Porque por ejemplo, aquí lo llevan de forma diferente. Aunque, es verdad que tienen otro tipo de hacer política, que no me gusta mucho, he de decir. No sé si lo que están haciendo aquí es lo correcto, pero en fin… ¿Quién lo sabe?

Lo que está claro es que fuera el gobierno que fuera, todo esto le habría pillado de sopetón. Por eso, tenemos que ser positivos, llevamos un año un poco chungo. Es muy fuerte lo que hemos pasado, pero no se queda ahí. A la Covid-19 tenemos que sumarle lo del Amazonas, los incendios,…

Si nos centramos un poco en tu experiencia en el concurso “Operación Triunfo”, ¿cómo piensas que fue tu paso por la academia?

Yo creo que fue bueno, trabajé, di todo lo que pude de mí. Y si te soy sincero, fue difícil, porque te sometes a una semana de presión. Siempre mentalizándote de que hay que sacar la canción lo mejor posible. Y podían ser canciones que había escuchado miles de veces, pero no las había cantado.

Pero bueno, yo creo que estuve a la altura con respecto a los niveles que tenían mis compañeros, porque había nivelazo. Imagínate todo lo que tenía que trabajar, y llegué muy lejos.

Fotografía: Miguel Molina.

Supongo que al principio se notó mucho esa presión. Pero también notaste los avances y el esfuerzo cada semana, ¿no?

Exacto, y también influía el ambiente en el que trabajaba y cómo trabajaban mis compañeros, que son unos máquinas. Te das cuenta que tienes que ponerte las pilas. Yo estaba acostumbrado a practicar en mi casa, en el salón, de nueve a dos de la tarde. Todo el grupo, con todos los instrumentos. Pero en la Academia descubres que tiene que hacer muchas cosas; hacer deporte para estar en forma o las clases de interpretación.

Si te dieran la oportunidad de regresar a OT, ¿volverías a hacer lo mismo o cambiarías algo?

Realmente, lo haría todo igual. Estoy muy feliz por esa experiencia, todo lo que recuerdo fue bueno.

La mayoría de los concursantes dicen que es una experiencia que te cambia la vida, ¿es eso verdad?

Sí, porque te abre la mente. Tienes otra perspectiva desde la que mirar las cosas. Otra perspectiva desde la que mirar el mundo del arte. Muchas veces el arte se lleva en las venas, pero es importante pulirlo. Y ese era el sitio perfecto para hacerlo.

Muchas veces el arte se lleva en las venas, pero es importante pulirlo

¿Cómo fue la aceptación del público cuando saliste de la academia?

Sinceramente, yo con las galas ya veía un poco el amor del público, que era súper bonito. A veces se me saltaban las lágrimas, porque es normal, ver a toda esa gente apoyando el sueño por el que tú has luchado tanto tiempo. Y, sobre todo, que sin conocerte, solo con el 24 horas, crean en ti. Cuando mucha gente en tu vida no lo ha hecho.

¿Has notado cierto interés por gente que antes de entrar a la academia no te apoyaba?

Sí, eso está claro. En todos lados hay gente interesada, gente que me ha pedido entradas cuando no se habían preocupado por mí antes. Pero a mí me han enseñado a no darle a espalda a nadie. Eso está dentro de mi personalidad. Si me haces algún feo, puede que me aleje, pero nunca voy a rebajarme a eso.

Tendrás que intentar desarrollar un sexto sentido para poder detectar a ese tipo de personas, ¿no crees?

Claro. Yo lo descubro por la forma en la que alguien me hace sentir. Me gustan mucho las personas que te miran a los ojos mientras te hablan. Eso dice mucho de ellos y yo intento conectar con todo el mundo, sin importar sus características. Lo entiendo como un regalo, poder empaparte de los pensamientos de otras personas. Cada ser humano es un mundo y hay que dejarse llevar en ese sentido.

Para empezar a hablar de Rafa Romera como un artista profesional ya, ¿podrías revelar cómo compones tus canciones? Por ejemplo, Como una gota, ¿cómo surgió?

Esa canción surgió en una casa rural con mis amigos. Yo estaba con el ukelele tocando y nos inventamos una estrofa. Estuvimos todo el fin de semana cantándola, mis amigos improvisaban y rapeaban. Cuando llegué a Córdoba pensé en completar la canción, porque solo tenía el estribillo. Lo hice, cambié el ritmo del final de la canción, y así es como nació.

“Personas interesadas te vas a encontrar siendo famoso, o no. Lo que tienes que aprender es a alejarte de ellas”

¿Cuando lanzaste ese primer single qué sentiste?

Pues era algo muy emocionante porque esa canción la había hecho con mis amigos, y la llevábamos cantando toda la vida. En la vida te imaginas que esa canción se fuera a estrenar y, mucho menos, que la cante toda España.

Porque yo la tenía hecha antes de entrar a Operación Triunfo, pero estaba esperando a lanzar el videoclip. Todo eso pensando en que iba a tener unas cuantas y, ojalá que alguien la vea y le guste. Además, todo el mundo que me conocía me decía que era muy chula. Aunque, claro, tus amigos no te van a decir que no les gusta. Nunca te imaginarías que iba a llegar a eso, es un poco surrealista.

Mi Rinconcito tiene un estilo muy reggae y veraniego, mientras que Callejuela, tu último single, es más flamenca. ¿Te gusta jugar con los ritmos y estilos en tus canciones?

Sí, por supuesto. Me encanta cambiar los estilos, sin salirme nunca del deje andaluz. Me gusta a cada una marcarla con un estilo diferente. Porque cada canción tiene un mensaje, por lo que tiene que tener un ritmo distinto. Ahora vienen dos nuevos temas, uno con un tono muy pop, y la otra, El niño bueno, con un ritmo más urbano. Esta última, concretamente se trata de un tema de calle, más social. Lo que quiero transmitir y la musicalidad tienen que complementarse.

¿Qué buscas al crear temas un poco más dirigidos a la sociedad?

Con El Niño Bueno busco que la gente sea más empática con las personas que no conoce. Y, también, ayudar a las personas que se sientan identificadas y estén pasando por esos problemas.

Trata sobre un cambio brusco de un niño que era bueno y, aunque sigue siendo bueno, su vida cambió por la droga, o problemas familiares. Como conozco gente que quiero que han estado en esa situación, intento que las personas entiendas y tengan esa empatía con los demás. No sabes cómo han llegado a esas circunstancias.

Nosotros siempre queremos que los demás nos ayuden y estén para nosotros. ¿No puedes atender entonces a una persona que lo está pasando mal? O esa gente que se encuentra cerca y ni siquiera se quiere acercar, provocando una exclusión hacia esa persona.

“Callejuela’ es Córdoba. Sus calles, el cante callejero, o juntarse en una plaza y cantar con los amigos”

Y, Callejuela, ¿qué representa este single para ti?

Representa a Córdoba. Sus calles, el cante callejero, o juntarse en una plaza y cantar con los amigos. De estar allí y escuchar a un hombre de 60 años cantar, empaparte de todo eso. Quería contar un poco la experiencia que yo he tenido durante toda mi vida. Representa la plaza donde estaba el bar en el que trabajaba, ya que había una gran diversidad de personas, era todo alegría y diversión.

¿Cómo han acogido esta canción tus fans?

De una manera muy guay, la verdad. Les está gustando, y yo estoy muy contento. Tenía muchas ganas de sacarla porque, además, la hice en la academia de Operación Triunfo. Y salió porque pensaba en la falta que me hacía el sol, la calle y mi gente.

En este número de Status of Empire, además de tratar de llenar de energía y positividad las pilas de la gente, también vamos a hablar de inclusión social. Y vamos a darle voz a la comunidad transexual… ¿Cómo dirías que ha avanzado la sociedad en ese aspecto?

Hay avances, pero hace falta que haya más normalidad, y esa normalidad tiene que venir de parte de los niños. Es decir, de la educación. Nosotros somos adultos y se supone que sabemos lo que tenemos que hacer, pero a los niños hay que educarlos en unos valores, y esos valores… A veces fallan.

Yo creo que ahora tengo un papel importante, soy referente. Y, por eso, me veo con la responsabilidad de hacer ver a los niños que eso es normal. Siempre sin hacerlo de manera exagerada. Comenzar desde lo más insignificante. Y hacerlo de manera real, no siendo un “posturita”, que solo lo hace de cara al público. Hay que tratarlo tanto delante como detrás de la cámara.

“Cada uno tiene que poner su granito. Así es cómo se aprende a hacer las cosas”

¿Crees que los jóvenes estamos ayudando a esta normalización o todo lo contrario?

Yo sí quiero confiar en eso, la verdad. Lo que no puedes hacer es callarte cuando haga alguien un comentario ofensivo. Que no te de vergüenza. Si tienes que corregir a alguien, se hace. Y si no lo entiende, se lo explicas. Eso es lo que yo reforzaría, tenemos que ser sinceros y hacer reflexionar a los demás.

Cada uno tiene que poner su granito. Así es cómo se aprende a hacer las cosas. Si tú mismo tienes un fallo, y te equivocas, lo corriges y rectificas. Y no juzgues ni preocuparte por lo que la persona de al lado está haciendo. Preocúpate por tus cosas. Por eso hay que reeducarse, intentar no hacer daño a la gente. Porque esto siempre ha existido, pero es que esas personas no podían hablar. Si lo hacían, las mataban. Y, ahora, en muchos sitios se sigue haciendo. Pero cada vez menos, y espero que cambie poco a poco.

¿Has escrito nuevos temas durante el confinamiento, o ha sido un momento de bloqueo?

Había muchos momentos de bloqueo. Y, como era una situación rara, me costaba mucho ponerme a escribir. Pero, por ejemplo, Como una gota, la primera canción que saqué después de Díselo a la vida, la compuse en el confinamiento.

Tengo entendido que empezabas una gira ahora en noviembre… ¿La pandemia?

Exacto, la gira se ha aplazado. Hemos cambiado las fechas a mayo del año que viene, 2021. He estado luchando para ver qué es lo que se podía hacer, dentro del margen de la ley, pero ahora mismo ya no se puede hacer nada. Habíamos pensado en hacerlo en Madrid, en la Riviera, pero con las cosas como están es imposible.

“Lo primero que tiene que tener una buena canción es un buen mensaje”

¿No has pensado hacer algún concierto en streaming?

Sí, me gustaría. De hecho, lo pensé, para presentar el LP que iba a presentar en la gira. Sería una forma para involucrar a la gente, todo el mundo podría ir. Verlo en directo, que no es directo 100%, no es como me gustaría a mí. A mí me gusta poder ver la cara de la gente, o, incluso, tocarles. Pero bueno, para eso queda todavía un tiempo.

Y ya para terminar… ¿Cuáles son las características que debe tener una buena canción?

Lo primero que debe tener es un buen mensaje. No me refiero a la letra, sino a la reflexión de fondo. Y para eso también es importante transmitirla bien. Por, eso la persona que lo haga tiene que ser un buen comunicador. Además de que tenga una buena música que lo complemente.

Yo creo que es un arte que la mayoría de los artistas lo desarrollan desde pequeños. Yo, por ejemplo, vengo de una familia muy andaluza, y es algo que se lleva en la sangre. Pero, como te he dicho antes, se debe pulir y perfeccionar.