Los hábitos de alimentación saludable invaden las redes sociales

Es imposible navegar por cualquier red social sin ver imágenes de comida,  recetas, e incluso tips para mejorar la alimentación. Las redes sociales, en esta ocasión pueden llegar a ser un arma de doble filo,  si no se manejan de manera consciente y educativa. Una dualidad social, compuesta por una cara afable pedagógica, y otra áspera llena de confrontación.

Los usuarios de las redes sociales están expuestos continuamente a una gran carga de contenido sobre alimentación. Esta exposición acaba condicionando sus hábitos alimenticios, conclusión a la que ha llegado un estudio desarrollado por la Escuela de Ciencias de la Vida y la Salud de la Universidad de Aston (Brimingham). 

Los resultados obtenidos por el estudio sugieren que el círculo social online modifica los hábitos alimenticios, aunque se haga de forma inconsciente, las decisiones vinculadas a la salud alimentaria se ven condicionadas por el contenido visualizado en redes.  La comida es uno de los contenidos favoritos producidos por los influencers, que comparten sus rutinas de alimentación generando tendencias foodies. En este tipo de cuentas hay ingredientes estrella como puede ser la quinoa, la chía, la avena o el aguacate. 

Teniendo este factor en cuenta, las redes sociales pueden ejercer como altavoz de la alimentación sana, una tarea educativa para remediar uno de los principales problemas del siglo XXI, la obesidad. Para reducir la obesidad en España la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan),  perteneciente al Ministerio de Consumo, ha lanzado una nueva campaña de sensibilización en redes sociales,  titulada “Pon más héroes en tu plato y llena tu vida de superpoderes”. La campaña está compuesta por un amplio contenido interactivo y pedagógico sobre la alimentación saludable, como spots de videos, cartelería, infografías, filtros para redes sociales como Instagram, WhatsApp, TikTok, además de otros materiales gráficos.

#Situación de la obesidad en España

España se sitúa entre los países con una de las mayores tasas de obesidad, según el Estado Mundial de la Infancia de 2019, informe publicado por UNICEF,  el 35% de los menores entre 8 y 16 años tiene exceso de peso, de los cuales un 20,7% sufren sobrepeso y un 14,2% obesidad. La mitad de la población adulta padece sobrepeso, y de ellos el 25% sufre obesidad, el informe dictamina que este problema restará 2,6 años de vida a los españoles en 2050. Según los datos ofrecidos por la OCDE presentados en enero 2020, los problemas ligados al sobrepeso absorberán en 2050 el 8,4% del gasto sanitario, en España concretamente el 9,7% del gasto sanitario irá destinado a problemas derivados de la obesidad.

Esta divulgación de información sobre la alimentación sana, tiene una parte oscura, no es todo de color de rosa en las redes sociales. La difusión de alimentación sana en redes, ha generado un nuevo concepto conocido como la cultura de la dieta, una idea muy criticada por los expertos de  psiconutrición. “La cultura de dieta es un sistema de creencias que premia la delgadez, promoviendo la pérdida de peso como un medio para alcanzar el éxito. Promete que, si adelgazas, conseguirás aquello que ahora no tienes: felicidad, amor, oportunidades, etc.”, explica Claudia López, responsable del área de psiconutrición en la clínica Nutriciona.  “Todas las dietas ocultan algo, y es la imposición de un único modelo de cuerpo, un canon de belleza que indica qué cuerpo es válido y cuál no, así como qué forma de alimentarse es buena y cuál no lo es”. 

“La cultura de dieta es un sistema de creencias que premia la delgadez, promoviendo la pérdida de peso como un medio para alcanzar el éxito.” Claudia López

La cultura de la dieta aplaude el comer ‘sano’ para alcanzar la delgadez, asociando adelgazar con salud. “El principal problema que ha traído la cultura de la dieta, es el excesivo foco que se ha puesto sobre peso, dejando de lado la salud”, asegura Daniel Cortizo, psicólogo en la clínica Balión. “Hay una tendencia a pensar que una persona delgada es más saludable que una con mayor peso, cuando esto no tiene por qué ser necesariamente cierto. En la salud influyen muchísimos factores, el peso es solamente uno de ellos, en muchas ocasiones da lugar a confusión.”

La Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh llevó a cabo otra investigación, en la cual encontró una tendencia inquietante. Los participantes que pasaban más tiempo en las redes sociales decían tener problemas con su imagen corporal, y sus hábitos de alimentación. “La exposición constante a este tipo de contenido puede llevar a hacer comparaciones relacionadas con la apariencia física, dando lugar a insatisfacción corporal. Y esto puede estar en el origen de trastornos alimentarios y muy relacionado con trastornos depresivos, de ansiedad y obsesivo-compulsivos” afirma la psiconutricionista Claudia López.

Uno de los trastornos que más se ha visto perjudicado por la efervescencia de la alimentación sana en las redes sociales, es la ortorexia, un trastorno que  aún no tiene el reconocimiento oficial por parte la OMS como enfermedad.  En el año 2000 el doctor estadounidense Steve Bratman publicó ‘Health Food Junkie’ un libro que causó mucha polémica entre la comunidad científica, en cuál se delimitan los principales parámetros del trastorno.  El doctor Bratman define la ortorexia como una obsesión por la comida sana, capaz de llevar al individuo a situaciones de aislamiento social y culpabilidad extrema por haber ingerido productos poco saludables.

Los expertos en salud mental advierten, que esta patología se puede agravar si solo se consumen contenidos de ‘influencer’ que apuesten por la comida sana para lucir un cuerpo perfecto.  “Este contenido afectará a las personas en función de sus características, posibilidades, y habilidades de afrontamiento, también es importante tener en cuenta las herramientas personales para distinguir entre el contenido real y el que no lo es” aclara el psicólogo Daniel Cortizo.

“Es importante tener en cuenta las herramientas personales para distinguir entre el contenido real y el que no lo es.” Daniel Cortizo

Otro factor preocupante dentro de este paradigma, es el intrusismo laboral que están ocasionando los no profesionales de la nutrición. Un estudio realizado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) junto a la consultora Voices, advirtió que casi tres de cada diez argentinos (el 27%) sigue en redes sociales a ‘Influencer’ conocidos que publican tips y consejos sobre alimentación, además el 35% manifestaron seguir las recomendaciones sobre dietas de estas caras conocidas de la red.

Muchas de estas celebridades, no poseen un título que justifique su capacidad de divulgación de información sobre nutrición, este hecho puede llegar a generar daños en la salud de los seguidores. Es un claro ejemplo de intrusismo profesional, ya que son actividades reservadas a profesionales de la nutrición, aun así una amplia cantidad de influencer siguen lucrándose vendiendo productos de dudosa fiabilidad y  aportando consejos inadecuados.

#Las dietas que triunfan en las redes sociales.

Dentro de la cultura de la dieta, se pueden encontrar muchos tipos de planes de alimentación, pero todos tienen el mismo objetivo, la promesa de una rápida pérdida de peso. Según la revista MujerHoy estas son las dietas más difundidas por las redes sociales:

  • Dieta cetogénica:

 Esta dieta implica reducir de forma drástica el consumo de carbohidratos, y reemplazarlo por grasas, una dieta que ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos hasta ubicarse entre las dietas más buscadas en Google.

  • Dieta detox

El término detox alude al proceso por el cual debe pasar el cuerpo,  para eliminar sustancias tóxicas o poco saludables. Las dietas detox se basan en mezclas de zumos depurativos, compuestos por ingredientes orgánicos (frutas, verduras, cereales, superalimentos). Con ellos se pretende eliminar líquidos,  y absorber una gran cantidad de vitaminas y sustancias antioxidantes.

  • Dieta Indiana:

La dieta Indiana dura solamente siete días,  está compuesta por seis comidas al día bajo un estricto control del horario. Está basada en el consumo de frutas y verduras, además solo se puede beber agua, dejando de lado otro tipo de líquido como los zumos, tés o café. 

#La alimentación intuitiva, la no dieta.

La alimentación intuitiva nace para romper los estigmas sociales sobre la obesidad y acabar con la cultura de la dieta. Christy Harrison, nutrióloga y especialista en alimentación intuitiva, define este concepto como una filosofía que anima a escuchar el cuerpo en busca de señales de hambre y satisfacción. Este estilo de alimentación promueve una actitud saludable hacia la comida,  y sobre todo una aceptación de la imagen corporal. 

La alimentación intuitiva no es una dieta, no controla las calorías y tampoco prohíbe los alimentos. Este estilo de alimentación, trata de volver a aprender a comer fuera de la mentalidad dieta, poniendo atención a las necesidades del cuerpo. La intención es ingerir alimentos saludables, completos y equilibrados a conciencia, prestando atención a las señales, de esta manera se evita comer por ansiedad. 

La alimentación intuitiva no tiene objetivos, sino que aporta herramientas para crear una relación  sana con la comida y el cuerpo. Este movimiento promueve la aceptación corporal, dando lugar a personas orgullosas de sus cuerpos y sus “imperfecciones”, fomentar este tipo de pensamientos y conductas derivará en una sociedad en la que las personas sean felices independientemente de su apariencia física.


Olga Juárez

Periodista y documentalista, dispuesta a aceptar nuevos retos y a adaptarme a cualquier cambio que me haga salir de mi zona de confort.