Hace no demasiado una amiga con una relación poliamorosa me comentaba lo complicado que le estaba resultando gestionar una determinada situación de celos con su relación principal. Para mí, siempre ha sido sorprendente ver como en determinadas personas la jerarquía emocional no es un obligación. En mi caso, me genera demasiado trabajo gestionar mi drama con uno como para subir a más gente al carro.  Entonces, ¿relaciones cerradas, mentes abiertas?

Últimamente, a pesar de cada vez son más las personas que practican relaciones diferentes a la monogamia, me sorprende encontrarme en cafeterías con amigxs imponiéndose una forma de querer, sea cual sea a que lado de la balanza estén. De hecho, el problema es ese: que en el amor no existen dualidades. Sentimos, pensamos y vivimos a través de nuestras emociones y pensamientos. Este dúo dinámico es el que va a regir tus relaciones quieras o no durante toda tu vida. 

Sentimos, pensamos y vivimos a través de nuestras emociones y pensamientos

Por eso, creo que la clave es aprender a leerse, tanto a ti a tu pareja y a tu relación. No todos servimos para tener una relación abierta y no todos servimos para tenerla cerrada. Nuestras necesidades, dinámicas, inseguridades… cambian a lo largo del tiempo de la misma forma que lo que podemos pedir o por lo menos consensuar con nuestra pareja. La monogamia o la poligamia no tendría que ser algo inamovible en el tiempo. 

De igual forma, existen personas que no son capaces de tener más de un vínculo emocional (mantener y cuidarlo) hay otros que no son capaces de no crear esas “conexiones” con otros. Y no, tener una o varias relaciones abiertas no es infravalorar a tu pareja. No tampoco tener una relación cerrada es menos sano que tener un abierta. 

La monogamia o la poligamia no tendría que ser algo inamovible en el tiempo

El secreto, no es es posicionarse a un lado u otro, pensando que no somos capaces de pasarnos al lado oscuro. La clave es asumir, que ambas opciones son válidas y que ninguna es mejor que otra. Que podemos cambiar de opción, entender al otro o quedarnos como estamos. Quizás en vez de centrarnos en abrir o cerrar nuestras relaciones lo hiciéramos en abrir nuestra cabeza, nuestro corazón y comunicarnos, el mundo de pareja sería un poquito más fácil. 


Selma Escalona