amor

En la actualidad, muchas parejas viven relaciones desechables, y con mucha facilidad, principalmente los jóvenes, utilizan las frases “Te Amo” y “Te quiero”, sin realmente sentirlo. A estas parejas del “clásico free”, solo les gusta disfrutar, vivir el placer, pero no les gusta una relación estable, y a veces solo se hacen daño.

La manera tan intensa que tienen de vivir los millenials, centenials, generación Z y demás jóvenes ha marcado nuevas pautas en todo. Pensamos que si no nos gusta algo podemos cambiarlo y se soluciona, hay mucha oferta por lo cual tenemos dónde elegir. Esto pasa con las relaciones también, si una no funciona, tranquilo que la vieja confiable de Tinder me proporcionará otra. Esto se ha convertido en una actividad crónica y compulsiva en la que los jóvenes caemos fácilmente. Por ello la mayoría de las relaciones son basadas en la mera atracción física, placer de un rato, en las cuales se confunde el ferbor y la pasión con el amor.

Los jóvenes prefieren comodidad que esfuerzo, y esto afecta a las relaciones

En cuanto aparece un problema dentro de la relación muchos piensan que es más simple terminarla que trabajar en ella. De ahí el nombre de “relaciones desechables” .Esto significa que no estamos suficientemente preparados para ceder, tomar acuerdos, preocuparnos de otra persona que no seamos nosotros mismos en definitiva. No hay disposición para amar por completo a otra persona por encima de uno mismo. El egoísmo y la pereza son los dos demonios de la relación y por ellos es que se han vuelto desechables.

El miedo a involucrar sentimientos frena el compromiso

El miedo a estar solos después de haber vivido una relación también hace que los jóvenes entren en esta dinámica de relaciones instantaneas encadenadas buscando sanar los problemas de las pasadas. Hay que escucharse a uno mismo, porque siempre hay una pequeña vocecilla que te dice lo que está bien y no tan bien en tu interior. Duele, duele involucrarse con una persona, establecer un vínculo y que de la nada se rompa, pero duele más estar con una persona cada mes y sentir que nadie te llena.

Mundo de prisas, de impacientes y de exigencias

Vivimos en el mundo del ahora, de todo tiene que ser en este mismo instante, somos impacientes, creemos que el amor da resultados a la velocidad de la luz, siendo que solo la madurez y los años son los que permiten verdaderamente trascender en una relación. Muchos han perdido la capacidad de esperar, de cultivar, incluso hasta creer que no vale la pena. Nos hemos convertido en tacaños emocionales, queremos todo, no damos nada, pero sí pretendemos tenerlo todo y exigimos lo mejor. Hemos sustituido la comunicación física por videollamadas, mensajes de texto, de voz, chats, cualquier cosa menos el contacto físico.

Sexo fácil, amor imposible

Dicen por ahí que desde que el sexo se volvió fácil de conseguir, el amor se volvió difícil de encontrar. Aplicaciones como Grindr, Tinder, Badoo, han hecho que sea casi instantáneo el hecho de sustituir una relación por otra, o mejor dicho un polvo por otro. Hay que pensar más allá del sexo, hay que trabajar en lo que uno quiere construir. Porque vale, sí, te has tirado a 50 chicos en el último año, pero a fin de cuentas, en los peores momentos ninguno de esos hombres o mujeres han estado apoyándote ni secándote las lágrimas. Entonces, ¿merece la pena llevarte 50 personas a la cama por las noches, cuando realmente necesitas solamente a una que este por ti todo el día?


Martín Castro