Todos hemos oído esa frase de para querer bien tenemos que estar bien con nosotros mismos. Como aquellos que vivieron felices y comieron perdices, el momento en que entiendes que primero va tu bienestar, sufres una catarsis. Encerrados en nuestra torre de cristal, frágil e infranqueable debemos luchar con nuestros dragones nosotras solitas. A veces tiene que ver con nuestras relaciones y a veces no. Aunque nos cueste reconocerlo, estar bien es uno de los procesos más complejos a los que tenemos que enfrentarnos pero también uno de los más liberadores. 

Sin embargo, ¿qué pasa después del final feliz? Estar bien con nosotrxs mismxs es tan sólo el primer paso para construir una relación sana. Y si en este camino (aviso) no lineal cuidarse es importante, cuidar al otro 50% también lo es. El amor y las relaciones estables, sanas y duraderas pasan por la responsabilidad afectiva. Y sí, aunque cueste creerlo, necesitamos entender y ayudar en los problemas del otro.

El amor y las relaciones estables, sanas y duraderas pasan por la responsabilidad afectiva

Después de encontrarnos a nosotros hay que encontrar a la persona que tenemos enfrente. En esta parte del cuento ya no luchas contra los dragones de tu mazmorra, sino que sales a combatir los villanos del otro. Y esos malos son mucho peores. La historia se complica princesa. Se complica porque son desconocidos, no sabemos de dónde vienen y mucho menos cuál es su kriptonita. 

Antes de que te asustes, tranquila, en ese combate cuerpo a cuerpo no estarás sola. De hecho, tu protagonismo aquí es lo de menos. Acostumbrada al papel principal pasarás de heroína a fiel escudera y eso, también es complicado de asumir. Controla tus ansias de protagonismo porque te cuento un secreto a voces: nuestros actos, nuestras palabras, nuestras acciones… todo tiene una repercusión en la historia de la otra persona. ¿Imaginas que Robin no existiera en la vida de Batman? Aunque tu papel sea igual de necesario tendrás que dejar al héroe de la película matar a sus propios enemigos. Grabate esto bien urbanita: tú no tienes que salvar a nadie de sí mismo.

Grábate esto bien urbanita: tú no tienes que salvar a nadie de sí mismo

Otra buena noticia es que esto es cosa de dos. Y en tu historia personal también tendrás a alguien a tu lado para acompañar la luchas con tus propios monstruos. El nosotros aparece en escena y cómo aparece. Aparece como un equipo invencible y poderoso para combatir el mal. Así, la historia tiene sentido. Después de que cada protagonista haya saldado sus deudas llega todo lo demás. El verdadero final feliz es como esas series de televisión donde al final del día los superhéroes de turno salvan la ciudad. No importa la fuerza o la intención del malo, el bien siempre triunfa. 

Y es por eso, porque queremos el bien emocional tanto propio como del otro, hay que establecer un orden de prioridades. Eso sí, ya os aviso que esta historia no es tan fácil como inicio, nudo y desenlace. Es una evolución con subidas y bajadas que nos harán reír y llorar a partes iguales, todo buen blockbuster es así ¿no?

Princesa, ponte la capa y empieza a volar por las nubes que mirabas desde tu alcoba, porque ahora tienes un buen compinche. Cuídate, cuídale y cuidaros. Al fin y al cabo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y en las relaciones también.


Selma Escalona